martes, mayo 28, 2024

¿Sufres al dejar a tu mascota sola en casa? Podría ser un signo de dependencia emocional

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Pablo Gómez, académico de Medicina Veterinaria de la USS, explica las señales que presentan las mascotas y sus dueños a la hora de retornar a clases o al trabajo. De acuerdo con la encuesta Cadem (2022), 8 de cada 10 chilenos conviven con mascotas, por lo que resulta fundamental resguardar su bienestar.

Uno de los escenarios más típicos tras finalizar la temporada de vacaciones es la disyuntiva de tener que dejar solo o sola, y por un tiempo más prolongado, a las mascotas del hogar. Durante ese proceso, se deben reaprender nuevas dinámicas y rutinas, que no en todos los casos se desarrollan de manera sana.

Para el académico de Medicina Veterinaria de la Universidad San Sebastián (USS), Pablo Gómez, es un hecho que “la temporada de vacaciones es un contexto inusual para las mascotas porque, en la mayoría de los casos, pasan a convivir más tiempo con sus dueños. Por ende, al regresar al trabajo o a los deberes fuera de casa, esto sí o sí genera un impacto de estrés, al cambiar nuevamente la rutina del animal”.

Apego sano y nocivo

Según explica el académico, Máster en Etología y Bienestar Animal, en el caso de los perros, ellos basan su bienestar en el vínculo que generan con su dueño. En esa línea, “un correcto vínculo se observa cuando una mascota es capaz de estar sola y además muestra conductas moderadas al estar acompañado de sus tutores”, dice.

Con los gatos la historia es diferente. “Su bienestar se centra en mantener en constante equilibrio su ambiente, dentro del cual se encuentran las personas con las que el felino convive”, afirma Gómez. Lo anterior implica que los gatos sean más perceptivos a cambios mínimos en el hogar, tales como incluir una nueva planta, mover un mueble o aumentar la presencia de personas.

Señales de dependencia emocional

Existe una serie de signos que nos pueden indicar si los animales de compañía están manifestando una dependencia emocional, la que -desde el punto de vista de los especialistas- podría ser nociva para la salud de los animales e, incluso, para el humano. De acuerdo con Pablo Gómez, estos se pueden analizar en los siguientes contextos:

  • Dinámicas al interior del hogar: las mascotas empiezan a perseguir a su tutor para todos lados y en todo momento. Y sí, incluso al baño. Difícilmente el animal se siente cómodo en un lugar. Si la persona permite a la mascota entrar al baño para no generar un estrés mayor, entonces ahí puede haber una dependencia fuerte que tenga que ver con rasgos mutuos.
  • Rituales de salida y llegada: si al salir de casa captamos que nuestra mascota se mantiene tranquila en el sofá, o que cuando regresamos se muestra contenta y luego de unos minutos regresa a un estado de calma, no se evidenciarían signos de un trastorno de apego. En cambio, “si el animal modifica su comportamiento cuando sacas las llaves, la billetera o te lavas los dientes, poniéndose en modo hiper vigilante, llora o se altera, ahí se ven signos de una dependencia emocional mayor”, detalla Gómez. Lo cual, también podría estar relacionado a signos de ansiedad y problemas de apego.

A modo de recomendación, el veterinario y académico de la USS confirma que lo mejor es siempre pedir ayuda y asesorarse de manera preventiva, desde que el perro o gato es un cachorro. Si bien, Gómez explica que es usual una cierta dependencia emocional durante la infancia de los animales, en edades adultas la vinculación debería basarse en la confianza y en un apego saludable. De allí la importancia de que las mascotas, además, estén acostumbrados a tener sus propias actividades en solitario.

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