sábado, mayo 25, 2024

Startup chilena retoma la producción de mascarillas con nanotecnología y apunta a fabricar más de 6 millones de unidades

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DeysaCare, que se consolidó como el mayor fabricante chileno durante la pandemia, reactivó sus labores tras determinarse la obligatoriedad del uso de mascarillas en servicios de salud. 

Casi 7 meses transcurrieron desde el fin de la alerta sanitaria y el término del uso obligatorio de la mascarilla. Sin embargo, en abril de este año, frente al aumento de virus respiratorios y las proyecciones para esta temporada, el gobierno determinó retomar la medida, esta vez exigiéndolo sólo en servicios de salud. Frente a ello, la start up nacional Deysa Care, mayor fabricante de mascarillas desechables Triple Pliego en Chile, reforzó sus labores de producción, apuntando a fabricar más de 6 millones de unidades en este período. 

Si bien en un comienzo comenzaron importando mascarillas en medio de la pandemia, los hermanos Olivares, fundadores de la compañía, notaron que la mejor manera de garantizar seguridad y calidad era fabricar en Chile, siendo parte de cada paso del proceso productivo y velando por utilizar las mejores materias primas. “Nos aventuramos a competir contra un gigante como China, sabiendo que el camino no sería fácil, y tuvimos éxito. Las personas valoraron el hecho de que nuestras mascarillas fueran muy superiores a las chinas, certificadas y validadas por laboratorios de renombre mundial. De hecho, nos sometimos a las aprobaciones de la norma europea, la más exigente en la actualidad”, destaca Juan Ricardo Olivares, CEO de Deysa Care.

Un énfasis relevante para Deysa Care ha sido la permanente innovación en pro de mejorar el producto final y competir efectivamente con mascarillas que pueden tener un precio menor. Fue por eso que crearon la mascarilla autodesinfectante más económica, que posee una película cristalina con una combinación de Nanopartículas de plata y cobre, capaz de eliminar el 99% de los Virus y Bacterias que toman contacto con la capa exterior. “Trabajamos nuestras propias nanopartículas con un equipo de científicos expertos en nanociencia, para poner a disposición de los chilenos una mascarilla con potentes propiedades antivirales y desinfectantes, que se puede usar entre 2 a 3 veces, con los efectos positivos en términos de salud, contaminación ambiental  y ahorro que ello implica. Y muy importante, a un precio accesible que permite masificar esta mejora en el cuidado de nuestra salud”, asegura Olivares.

Así, en medio de una nueva alerta sanitaria, Deysa Care reactivó su fábrica ubicada en Quilicura, haciendo un llamado a las personas a considerar que no todas las mascarillas son lo mismo. “La calidad y por ende la efectividad varían notoriamente. A nosotros nos llevó meses desarrollar mascarillas certificadas bajo la norma europea, la más exigente. Además, cuando las familias o empresas requieren este insumo, entendemos que lo necesitan de forma urgente, por eso nos hemos enfocado en entregar un servicio rápido. Esto es algo que nuestros clientes valoran mucho, sobre todo en regiones”, comenta el ejecutivo, agregando que las personas deben considerar atributos como los porcentajes de filtración, la capacidad de algunas de eliminar virus y bacterias y, por supuesto, las certificaciones con normas internacionales que acrediten realmente su capacidad de protección. 

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