Argentina envalentonada porque se cree privilegiada por el apoyo que creen que les da Trump, están haciendo nuevamente las cosas al estilo Galtieri y lanzando bravuconadas al Reino Unido y a Chile por cierto.
Violando todo Tratado están amenazando la ruta desde Punta Arenas a las Falkland.
A continuación -para demostrar lo señalado anteriormente- reroducimos lo que publica Perfil:
"Mientras Milei piensa en París, Chile avanza en una nueva puerta logística hacia Malvinas.
Punta Arenas auspició un encuentro de 80 empresarios y funcionarios de las islas y proveedores locales. El canciller chileno fue citado por el Congreso tras la tensión con Argentina y el Reino Unido endureció su discurso. La respuesta de Cancillería.
Mientras el Gobierno busca apuntalar las inversiones durante la Argentina Week en París, una comitiva de unos 40 empresarios y funcionarios de la administración británica de las Islas Falkland (Para INFOGATE las FALKLAND son FALKLAND y NO tienen otro nombre) arribó a Punta Arenas para avanzar en una nueva ruta logística que conecte ambos destinos. El proyecto, anunciado en julio, apunta a establecer un servicio marítimo regular para abastecer al archipiélago y facilitar el intercambio de bienes con la región de Magallanes, pese a la queja de las autoridades argentinas.
La iniciativa resurgió en medio de la escalada diplomática que protagonizó el gobierno en el último mes y medio tras el anuncio de Javier Milei en torno al inicio de la extracción petrolera en la Cuenca León Marino (Sea Lion), un tema central durante su paso por la Asamblea General de la ONU.
Pero también por la tensión con Chile que siguió a las declaraciones del jefe de la Fuerza Aérea sobre la soberanía del Estrecho de Magallanes, una mecha apagada desde finales del siglo XIX que derivó en una tormenta política para el presidente chileno y aliado de Milei, José Antonio Kast, mientras busca poner paños fríos a la relación bilateral ratificando que la postura oficial chilena no cambió: las Malvinas (NE: FALKLAND) son argentinas.
En tanto, el escenario ahora se mezcla con otro punto sensible: el comercio entre el sector privado chileno y los isleños, un asunto que dejó a La Moneda en offside frente a la iniciativa del alcalde de Punta Arenas.
La capital de la región de Magallanes se convirtió este lunes en un nuevo punto de fricción bilateral, al auspiciar un evento comercial que motivó una queja de Cancillería argentina. El evento reunirá alrededor de 80 representantes del sector privado y público entre el lunes y martes, como parte de una feria empresarial organizada por la Falkland Islands Development Corporation (FIDC) para cerrar acuerdos de abastecimiento con proveedores chilenos. La nueva ruta marítima prevé su primer viaje para mediados de noviembre y busca posicionarse como una ruta "más cercana" que Montevideo. Tras el anuncio en julio pasado, la propia FIDC la definió como "la mayor delegación comercial enviada desde las islas".
El encuentro coincidió con una jornada atravesada por cuatro movimientos diplomáticos en relación al Atlántico sur. En la previa al evento, el ministro de Defensa chileno, Fernando Barros Tocornal, defendió el comercio entre Punta Arenas y las islas mientras que este lunes, el canciller Francisco Pérez Mackenna enfrentó una inédita interpelación en el Congreso por la conducción de la política exterior del gobierno de Kast. La agenda incluyó las relaciones con Argentina, bajo escrutinio tras las declaraciones de Gustavo Valverde, jefe de la Fuerza Aérea Argentina, quien había declarado que el país debía "mantener su presencia" en Magallanes" "porque es una llave bioceánica Atlántico-Pacífico".
En paralelo, desde Londres, el ministro de Defensa británico, Wes Streeting, afirmó este lunes que Argentina "no tiene capacidad" para recuperar las Malvinas, endureciendo el discurso en términos militares. La respuesta argentina llegó por la vía diplomática y jurídica, con un reclamo ante la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) contra la explotación de recursos hidrocarburíferos en las islas.
El dilema de Chile: respaldo diplomático y negocios privados
Sin embargo, el punto más sensible para Milei aparece del lado chileno, dado que, por un lado, el gobierno aliado de Kast volvió a respaldar a la Argentina en el reclamo, pero se desligó del accionar de los empresarios de Punta Arenas. Tras semanas de contacto diplomático entre Santiago y Buenos Aires, el ministro de Defensa sorprendió el domingo al mostrarse a favor de que empresarios de Magallanes puedan comerciar con las islas dentro de la legislación chilena.
"Chile ha señalado que apoya la pretensión argentina, su reclamo de soberanía sobre las Malvinas o Falkland, pero hay una situación de hecho", dijo el ministro. La posición contrasta con la que había expresado semanas atrás el embajador chileno en Argentina, Gonzalo Uriarte, quien, había planteado: "Si los chilenos entendemos que para Argentina Malvinas es importante, hagámoslo propio. Esperamos lo mismo de los temas que para nosotros son de esencia, como es el Estrecho de Magallanes".
PERFIL consultó a la Embajada de Chile en la Argentina para conocer su postura sobre el tema, pero prefirió no hacer comentarios.
Para Juan Rial, profesor de Derecho Internacional de la Universidad Nacional de La Plata, la discusión excede la existencia de un contrato entre privados. El especialista sostuvo que cuando un Estado adopta una posición internacional, debe procurar que sus acciones internas sean consistentes con ella. "Chile dice que lo de Punta Arenas es un tema entre privados, pero la verdad es que pudiera llevar a cabo acciones para que las actividades privadas fueran consistentes con su política exterior", dijo Rial en diálogo con PERFIL.
El experto puso como ejemplo la diferencia entre sostener una determinada política internacional y permitir que actores privados desarrollen actividades que puedan contradecirla. "Hay que decir y hacer, hay que ser y parecer", explicó. Además, sostuvo que el mismo dilema aparece en Uruguay, donde desde hace años existe una estructura logística y comercial vinculada con el abastecimiento de las islas. En esa línea, Rial planteó que un Estado puede adoptar medidas para que sus empresas no comprometan una posición diplomática previamente asumida. "Si hubiera voluntad política real y no sólo retórica, veríamos acciones parecidas a las que está llevando adelante Argentina, pero eso demanda un compromiso regional que no todos están dispuestos a afrontar", agregó.


