En Juan Fernández, una consulta con el otorrino o una ecografía pueden significar un viaje de unos 670 kilómetros (377 millas náuticas) hasta el continente. Esta semana el recorrido se hizo al revés y fueron los médicos quienes llegaron a la isla Robinsón Crusoe, a bordo del Buque de Transporte AP-41 “Aquiles” al mando del capitán de fragata Jorge Chandía, convirtiendo el CESFAM en un centro de especialidades abierto a toda la comunidad.

El equipo, convocado por Fundación Acrux, reunió a voluntarios de distintas ciudades del país; los que en apenas dos jornadas sumaron más de 2 mil prestaciones gratuitas y resolutivas.
“Nos encontramos en el segundo día del operativo médico junto a Fundación Acrux. Para nosotros es un orgullo haber traído tanto la logística como a los médicos que están haciendo esta importante labor en apoyo de los habitantes de Juan Fernández”, indicó el comandante Chandía.

Para el alcalde Pablo Manríquez, la visita responde a una necesidad muy sentida.
“Estamos muy agradecidos de esta nueva visita de Fundación Acrux. Somos una comunidad muy aislada, me atrevo a decir que la isla más difícil de alcanzar en Chile, y no es lo mismo tomar un avión que venir en un buque durante 36 horas. Los vecinos esperaban con ansias este operativo, porque viajar al continente para hacer trámites o atenderse no es fácil”, afirmó la autoridad, quien agradeció al comandante en jefe de la Armada, Fernando Cabrera, y al comandante en jefe de la Primera Zona Naval, contraalmirante Raúl Silva por hacer posible el traslado.
Manríquez también vivió el operativo desde la sala de espera, indicando que “me tocó, como padre, llevar a mis hijos al otorrino y fue una muy buena atención”.
La directora médica de Fundación Acrux y Oficial de la Reserva Naval, Dra. Carolina Cerón, subrayó que la visita es fruto de una alianza.
“Este operativo se realiza en conjunto con la Armada, el municipio y el Servicio de Salud, para llegar con médicos especialistas a los pacientes que están en lista de espera, agradecemos como siempre el invaluable apoyo que nos brinda cada una de las instituciones y especialmente a la Primera Zona Naval que facilita el transporte, traslado y logística para que los voluntarios puedan entregar salud resolutiva”, precisó.

Veinte especialidades bajo un mismo techo
Otorrinolaringología fue el área con más médicos, cuatro, seguida de oftalmología de adultos, ginecología con ecografía y radiología, con tres cada una. También hubo traumatología, urología, dermatología, pediatría, gastroenterología, cardiología con ecocardiograma, medicina interna, nefrología, reumatología, fisiatría y geriatría.

Los más pequeños contaron además con oftalmología, traumatología, cardiología, neurología y broncopulmonar infantil.
Detrás de cada box trabajaron los 16 profesionales de apoyo, donde cinco tecnólogos médicos evaluaron la vista y la audición, mientras tres profesionales de enfermería coordinaron la atención, sostuvieron el laboratorio y capacitaron en trombólisis al equipo local del Servicio de Salud, un aprendizaje que se queda en la isla.
Se sumaron tres TENS, dos podólogos, fonoaudiología, con entrega de audífonos, psicología y apoyo administrativo. Geriatría y psicología, además, visitaron en sus casas a quienes no podían llegar al CESFAM.

Cirugía de piel sin cruzar el mar
Acrux llevó equipos para realizar exámenes y procedimientos sin salir de la isla, y Salcobrand aportó un escáner Vissia que permite un análisis dermocosmético de la piel. En dermatología, eso hizo posible operar en el propio consultorio a pacientes cuyas lesiones habían sido detectadas a distancia, por teledermatología.
La doctora Gabriela Strauch, dermatóloga de Puerto Montt, acompaña a la fundación hace tres años y esta es su segunda visita a Robinson Crusoe.

“Acrux viene a la isla a evaluar a los pacientes cada año. En este operativo vi cáncer de piel, como melanoma, y cánceres de rostro por la exposición solar que tienen muchos pacientes, relacionada con la pesca y también con el turismo”, relató.
Sin esta visita, esos casos habrían tenido que viajar al continente y esperar turno en la lista de dermatología del hospital.
“Aquí las pude ver con el dermatoscopio, que permite observar la parte más profunda de la piel y el pigmento, y operarlas directamente. Esta mañana operé a unos diez pacientes”, agregó la especialista.
Junto a su colega, vio entre 40 y 50 personas el viernes y más de 20 durante la mañana del sábado.
Por eso el número de prestaciones supera con creces al de habitantes, que no alcanzan los mil doscientos.
“Un paciente puede ser atendido hasta por cinco especialidades. A mí me tocó ver niños que pasaron conmigo, con el dermatólogo y con el oftalmólogo. Eso es maravilloso, porque en 48 horas solucionamos problemas de familias completas que de otra forma podrían esperar meses entre viajar al continente y conseguir una hora”, contó la Dra. Cerón.
Mientras Clara Araya Recabarren, una de las pacientes, estaba esperando la atención con el oftalmólogo señaló que “creo que es una bendición de Dios, yo creo que todos estamos muy agradecidos por todo lo que hacen de venir acá y también a nuestra Armada de Chile que pueden trasladarlos. Estoy esperando que el oculista me dé el resultado y que me atienda un caballero que me va a llamar. Cuando supimos de este operativo, nos pusimos muy contentos y por medio de Whatsapp nos empezamos a alegrarnos que íbamos a tener la visita de la Fundación Acrux”.
Aporte a la cultura
A bordo del buque también se trasladó parte del elenco de la obra “Tripulación de Bronce” de la Compañía Histórica de Chile quienes se presentaron ante la comunidad de Juan Fernández gracias al apoyo de la Armada.



