- Europa cierra un verano con más de 650 mil hectáreas quemadas y Chile comienza a prepararse para una nueva temporada de incendios forestales. En ese escenario, RCT Drones, empresa apoyada por el Instituto 3IE de la Universidad Técnica Federico Santa María, desarrolla un sistema de drones e inteligencia artificial para reducir los tiempos de respuesta y mantener operaciones incluso durante la noche.
Más de 658 mil hectáreas se han quemado durante 2026 en la Unión Europea, según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), en un verano marcado por olas de calor e incendios de gran magnitud, especialmente en España, Francia e Italia. En este escenario, Chile comienza a prepararse para la temporada 2026-2027: CONAF, Bomberos y otros actores ya refuerzan su coordinación, mientras El Niño está establecido y, según la Dirección Meteorológica de Chile, se espera que continúe fortaleciéndose hacia el verano.
El riesgo, además, ya no se limita a los meses estivales: entre mayo y junio de este año, CONAF registró 135 incendios forestales en el país, frente a 43 en igual período de la temporada anterior.
En este escenario, RCT Drones, empresa tecnológica chilena apoyada por el Instituto 3IE de la Universidad Técnica Federico Santa María, busca abordar dos brechas del combate actual: reducir el tiempo entre la detección de un foco y la primera respuesta, y mantener capacidades operativas durante la noche, cuando gran parte de las aeronaves tripuladas deja de volar por razones de seguridad.
Especializada en soluciones de ingeniería con drones industriales e inteligencia artificial, la compañía desarrolla brigadas autónomas capaces de detectar, validar y apoyar el combate inicial mediante sensores térmicos, visión computacional y análisis en tiempo real.
“La gran pregunta es por qué seguimos enfrentando incendios cada vez más complejos con herramientas cuya lógica operacional prácticamente no ha cambiado en décadas. Hoy existe tecnología capaz de operar las 24 horas, entregar información en tiempo real y reducir considerablemente los tiempos de respuesta”, explica Matías Zepeda, gerente general e ingeniería de RCT Drones.
La carrera de los primeros minutos
Desde la aparición de un foco son críticos, cada segundo cuenta. Según la empresa, un incendio atendido antes de los 15 minutos tiene una probabilidad significativamente mayor de ser contenido que uno cuya respuesta se produce una hora después.
La solución de RCT busca acortar esa ventana mediante drones capaces de despegar rápidamente, validar el foco, transmitir información en tiempo real y apoyar las primeras acciones antes de la llegada de brigadas terrestres o aeronaves de mayor capacidad.
A ello se suma el desafío del combate nocturno. “Cuando cae la noche, la mayor parte de las aeronaves deja de operar por razones de seguridad. Sin embargo, el incendio continúa avanzando durante horas. Los drones equipados con cámaras térmicas y sistemas autónomos pueden transformarse en una alternativa para mantener vigilancia permanente, atacar focos incipientes, brindar logística a brigadas terrestres nocturnas, ayudar en la búsqueda de personas, guiar evacuaciones de emergencia y apoyar la toma de decisiones en ese período crítico”, señala Zepeda.
Más que monitorear: Actuar sobre el incendio
El proyecto integra drones industriales, inteligencia artificial, sensores térmicos, visión computacional, planificación autónoma de vuelos, conectividad en la nube y procesamiento de datos en una plataforma orientada a ampliar la cobertura y agilizar la detección, validación y análisis de focos, incluso en zonas de difícil acceso.
Pero la propuesta busca ir más allá del monitoreo: incorpora herramientas de ataque y acción inmediata y capacidades de apoyo logístico para intervenir tempranamente sin exponer vidas humanas y apoyar la toma de decisiones de organismos públicos, empresas forestales y equipos de emergencia.
Actualmente, la iniciativa se encuentra en etapa de validación tecnológica, desarrollo de alianzas con actores del ecosistema de innovación, organismos públicos y centros de investigación, y búsqueda de financiamiento para escalar la solución durante los próximos años.
El objetivo es avanzar desde una respuesta principalmente reactiva hacia un modelo de monitoreo permanente, detección temprana y apoyo continuo, incluyendo las horas en que la cobertura aérea es limitada. Una solución desarrollada en Chile para un problema que también enfrentan territorios expuestos a grandes incendios forestales, como Australia, California, el Mediterráneo y distintos países de Latinoamérica.


