Por:Daniel Pacheco Ponce,Seremi de Gobierno.
La política pública pierde sentido cuando se encierra entre oficinas, informes o estadísticas. Por eso, el despliegue realizado esta semana en Villa Huáscar, en Collao, por el Gabinete Regional liderado por el Delegado Presidencial Regional Julio Anativia Zamora, no fue solamente una actividad institucional más: fue una señal política clara respecto del tipo de gobierno que busca impulsar el Presidente José Antonio Kast. Un gobierno en terreno, con presencia real, capaz de escuchar, explicar y enfrentar cara a cara las inquietudes de las comunidades.
El “Gabinete Presente” desarrollado en Concepción reunió a los 21 seremis y delegados regionales en un mismo territorio, compartiendo directamente con más de 200 dirigentes y dirigentas sociales. No es un detalle menor. En tiempos donde muchas veces la ciudadanía percibe distancia con las autoridades, este tipo de encuentros recupera algo esencial: la confianza construida desde la cercanía.El liderazgo del Delegado Presidencial Regional ha sido clave para consolidar esta forma de trabajo en la Región del Biobío. Existe una conducción territorial que no se limita a administrar contingencias, sino que busca ordenar prioridades, coordinar servicios y generar una presencia activa del Estado en las comunas y barrios. Esa articulación quedó reflejada en Villa Huáscar, donde distintas carteras pudieron dialogar directamente con vecinos sobre empleo, seguridad, educación y reconstrucción.
El mensaje del Gobierno ha sido claro: la recuperación económica y social no se hará desde Santiago ni únicamente desde los escritorios. Se hará en las regiones, conversando con quienes viven diariamente las consecuencias de la informalidad laboral, el desempleo, la inseguridad o la incertidumbre económica.
En ese contexto, la exposición del seremi de Hacienda sobre el Proyecto de Ley para la Reconstrucción Nacional y el Desarrollo Económico apuntó precisamente a uno de los principales desafíos del Biobío: recuperar dinamismo, atraer inversión y generar empleos formales. Lo mismo ocurrió con la presentación de la seremi de Educación sobre “Escuelas Protegidas”, una iniciativa que entiende que la seguridad también debe construirse dentro de las comunidades educativas.
Hoy más que nunca entendemos que gobernar también significa vincularse. No basta solo con informar medidas; es necesario generar espacios donde las personas puedan preguntar, plantear críticas y sentirse parte de las decisiones que afectan directamente sus territorios.
Villa Huáscar dejó una imagen potente: autoridades desplegadas en terreno, dirigentes sociales dialogando directamente con el Estado y un Gobierno intentando reconstruir algo más profundo que infraestructura o indicadores económicos. Reconstruir confianza.
Porque finalmente ahí está el desafío político de fondo. No solo reactivar la economía o acelerar proyectos, sino demostrar que las instituciones todavía pueden estar presentes donde más se necesitan: en los barrios, en las juntas de vecinos y en las conversaciones cotidianas de las familias del Biobío. Y ese es precisamente el camino que este Gobierno seguirá fortaleciendo: más despliegue territorial, más presencia en terreno y más diálogo directo con las comunidades, porque gobernar también significa estar donde están las personas. ¡Seremi presente!


