Miércoles 13 De Mayo De 2026
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Estudio revela aceleración de la evolución humana en los últimos 10 mil años

Estudio revela aceleración de la evolución humana en los últimos 10 mil años

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  • Un análisis de más de 15 mil genomas antiguos muestra que los cambios biológicos se intensificaron junto a transformaciones culturales, como la agricultura, la vida sedentaria y la exposición a nuevas enfermedades.

Lo que durante décadas se consideró un proceso lento y casi imperceptible hoy aparece bajo una nueva luz. La evolución humana no solo sigue en curso, sino que en los últimos 10 mil años habría experimentado una aceleración significativa, en estrecha relación con cambios culturales que transformaron la forma de vivir, alimentarse y enfermar de las poblaciones.

Así lo plantea un estudio internacional liderado por la Universidad de Harvard y publicado en Nature, que analizó más de 15 mil genomas antiguos de Eurasia occidental. El trabajo identificó variaciones genéticas asociadas a la adopción de la agricultura, el sedentarismo y la vida en comunidades más densas, configurando un escenario en el que cultura y biología avanzan de manera entrelazada.

“El estudio convierte la coevolución entre genes y cultura en un fenómeno generalizado y cuantificable, cuando antes se sostenía en ejemplos aislados”, explica Pablo Villarreal, investigador del Instituto Milenio de Biología Integrativa (iBio), añadiendo que la cultura no liberó al ser humano de la evolución, sino que creó nuevos nichos selectivos, y el genoma respondió.

Uno de los aspectos centrales es la relación entre estas variaciones genéticas y la adopción de la agricultura, que modificó la dieta y aumentó la exposición a patógenos. En ese contexto, el equipo identificó 479 variantes con señales de selección natural, muchas de ellas vinculadas al sistema inmune. “Muchos genes que hoy nos protegen o nos hacen vulnerables son cicatrices de enfermedades que nuestros antepasados enfrentaron hace miles de años”, señala Villarreal, precisando que no son errores del organismo, sino el costo que se pagó hoy por adaptaciones que resultaron útiles ayer, junto con advertir que este conocimiento resulta esencial frente a amenazas actuales, incluyendo patógenos emergentes como el hongo Candida auris o virus asociados al cambio climático.

Asimismo, la investigación muestra que la evolución humana no sigue una trayectoria lineal, sino que responde a cambios constantes del entorno. “No hay un humano ideal hacia el cual avanzamos, sino una especie que se ajusta continuamente. La evolución no tiene una dirección predefinida, tiene contexto”, afirma.

Y si bien los resultados se concentran en Europa y Medio Oriente, abren interrogantes sobre otras regiones. “En Chile, la historia genética reciente de los pueblos originarios aún está por reconstruirse”, asevera Villarreal, quien también llama a la cautela en la interpretación de rasgos complejos.

Los hallazgos finalmente sugieren que muchas de las características actuales de las poblaciones humanas responden a cambios relativamente recientes en la forma de vida, cuyos efectos continúan presentes.