Usando el submarino autónomo “glider” el Instituto Antártico Chileno (INACH) junto a profesionales del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA), realizó una investigación oceanográfica en el Estrecho de Magallanes entre mayo y junio del año pasado cuyos resultados han sido dados a conocer ahora y que revelan datos sobre las características de las aguas del Estrecho durante el otoño.
La investigación estuvo a cargo de la Dra. Lorena Rebolledo, del INACH.
El objetivo fue recolectar datos -a una profundidad de hasta 500 metros- de una zona del Estrecho entre Punta Arenas y punta Santa Ana (130 kilómetros) para medir la salinidad, oxígeno, corrientes y temperatura.
“Las temperaturas del agua fluctuaron entre 7,8 y 7,2 °C y se observó una inversión térmica significativa, con presencia de aguas más cálidas por debajo de los 50 metros de profundidad. Esta situación pudo deberse a que la temperatura del aire fue más baja esos días. Los valores de salinidad variaron entre 31,2 y 30,6 PSU, registrándose aguas menos salinas en la superficie. La columna de agua estuvo altamente oxigenada, con valores entre 300 y 280 µmol/kg. Los niveles más bajos de oxígeno se encontraron a profundidades mayores a los 230 metros”, explicó la Dra. Rebolledo.

Aporte del FONDEQUIP
El submarino glider fue adquirido a través del Programa de Equipamiento Científico y Tecnológico (Fondequip), de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID).
Es un vehículo autónomo submarino capaz de realizar inmersiones y ascensos sucesivos (ciclo de buceo). Durante las inmersiones, el equipo recolecta datos de navegación y científicos (temperatura, salinidad, oxígeno, etc.); algunos de estos datos se transmiten en tiempo real vía satélite Iridium cuando el glider alcanza la superficie. Cuando la misión termina y el glider es recuperado, se lleva al laboratorio, donde se extrae toda la información almacenada en él.


