Foto:Trump y Xi en Pekín, 14 de mayo de 2026. REUTERS/Maxim Shemetov/Pool
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La dinámica de poder ha cambiado desde la última visita de Donald Trump en 2017, dijo Ali Wyne, asesor principal de relaciones entre Estados Unidos y China en International Crisis Group, una organización no gubernamental sin fines de lucro.
Según él, China hizo todo lo posible por colmar a Trump de atenciones y comprar miles de millones en productos estadounidenses.
"China intentaba convencer a Estados Unidos de su creciente importancia... Esta vez es Estados Unidos, sin que nadie se lo pidiera, por voluntad propia, quien reconoce esa importancia", dijo Wyne.
Agregó que Trump revivió el término "G2", en referencia a un dúo de superpotencias, cuando se reunió por última vez con Xi Jinping en Corea del Sur en octubre.
Trump debilitado
Trump llegó a las conversaciones de esta semana con una posición debilitada, luego que los tribunales estadounidenses han limitado su capacidad para imponer aranceles a su antojo a las exportaciones procedentes de China y otros países.
La guerra con Irán también ha disparado la inflación interna y ha aumentado el riesgo de que el Partido Republicano de Trump pierda el control de una o ambas ramas legislativas en las elecciones de mitad de mandato de noviembre.
Aunque la economía china ha flaqueado, Xi no se enfrenta a una presión económica o política comparable.
Primera visita de Trump a China en su segundo mandato
Esta visita es la primera de un presidente estadounidense desde que Trump la realizara durante su primer mandato, en noviembre de 2017.
Los problemas entre Estados Unidos y China que ahora son tan importantes, como el comercio y los opioides, también estaban presentes entonces.
Pero aquel viaje de 2017 puso de manifiesto la buena sintonía entre los dos líderes.
Mientras charlaban tomando té, Trump le mostró a Xi un video de su nieta Arabella Kushner cantando en mandarín y recitando poesía clásica china. Xi elogió su actuación, calificándola de "sobresaliente", según informaron entonces los medios estatales chinos.
Rompiendo con la tradición, el propio Xi también ofreció a los Trump un recorrido por los tesoros imperiales de la Ciudad Prohibida, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, antes de que las dos parejas presidenciales presenciaran una ópera china y una exhibición acrobática.
Trump expresó su agradecimiento en línea, sorteando el "Gran Cortafuegos" de China para tuitear sobre la "tarde y noche inolvidables en la Ciudad Prohibida".
Xi advierte a Trump que un mal manejo de Taiwán podría desencadenar un conflicto
Xi le dijo a Trump que las negociaciones comerciales estaban progresando al inicio de una cumbre de dos días, pero advirtió que un desacuerdo sobre Taiwán podría llevar las relaciones por un camino peligroso e incluso conducir a un conflicto.
Las declaraciones de Xi sobre Taiwán, la isla democráticamente gobernada que Pekín reclama, se produjeron en una reunión a puerta cerrada de los líderes de las dos economías más grandes del mundo, que duró más de dos horas, según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores de China.
Irán y el Estrecho de Ormuz
Ambos líderes abordaron el deseo compartido de reabrir el crucial estrecho de Ormuz, prácticamente cerrado debido a la guerra con Irán, y en el aparente interés de Xi en comprar petróleo estadounidense para reducir la dependencia de China de los suministros de Oriente Medio.
Con los índices de aprobación de Trump mermados por una guerra con Irán que no muestra signos de amainar, la primera visita de un presidente estadounidense a China en casi una década ha adquirido mayor relevancia en su búsqueda de logros económicos.


