
Los enredos al interior del Gobierno en torno a la polémica por el proyecto de cable transpacífico chino, y la crisis en las relaciones con Estados Unidos asociada, han elevado el tono de molestia en el entorno del Presiente electo José Antonio Kast, al punto que este adelantó este jueves que solicitó una nueva reunión al actual Mandatario, Gabriel Boric, para abordar diversos temas relevantes, entre ellos lo relacionado con la mencionada iniciativa.
«Le hemos solicitado y le solicité al presidente de la República que podamos tener una reunión más y una reunión donde podamos asistir como equipo con algunos ministros en aquellos temas que son relevantes», comentó esta mañana tras finalizar una actividad en la sede de la Contraloría General de la República, a metros de La Moneda.
Señaló a continuación que «la seguridad pública es importante, el tema de la administración del Estado es importante, las relaciones internacionales son importantes, la conectividad importante y hoy día son temas que se van cruzando«.
Luego, Kast dijo esperar «antes de poder asumir tener esta reunión. Algo hemos conversado en algún momento con el Presidente, de poder tener un encuentro donde pueda asistir en temas de migración, por ejemplo el ministro del Interior, donde pueda asistir en temas internacionales, el ministro de Relaciones Exteriores, donde puede asistir en temas de conectividad, comunicación, el ministro de Transportes y Comunicaciones y donde puede asistir el ministro de Hacienda».
«Ha habido debate y ese debate se aclara conversando y planteando las legítimas dudas que cualquiera puede tener antes de asumir un desafío tan grande como el que nos va a tocar«, añadió.
Por último, comentó la relevancia de actuar “de cara a las personas” y “de buena fe”. “Creo que tenemos un destino provisorio y próspero para nuestra nación”, concluyó.
El anuncio del futuro Jefe de Estado se une a una creciente molestia de su entorno, frente al desordenado manejo gubernamental en torno al proyecto impulsado por China Mobile y las sanciones anunciadas por el Departamento de Estado de EE.UU.
Lo anterior, sumado a que la «herencia» de esta crisis no ha hecho más que crecer en vez de contenerse efectivamente, ello de cara a lo que recibirá el futuro Gobierno y el costo político tanto interno como internacional que se anticipa.








