Por: Roberto Bravo – Director Líderes Escolares.
¿Puede una persona dar continuidad a reformas con las que no está de acuerdo?
La política educacional enfrenta hoy un nuevo desafío con la llegada de María Paz Arzola al Ministerio de Educación. Editora del libro Reprobados, su postura crítica frente a las reformas, iniciativas y leyes que han transformado el sistema educativo en la última década es conocida. La tesis que recorre la obra es contundente: “diez años perdidos en educación”.
Los cuestionamientos a la Ley de Inclusión, al fin del copago, al sistema de admisión y las dudas sobre la efectividad de los SLEP abren una interrogante legítima: ¿dará el nuevo gobierno continuidad a las políticas públicas en educación de los últimos diez años o se optará por comenzar nuevamente desde cero?
En este escenario, más allá de las legítimas diferencias ideológicas, resulta urgente avanzar en aquellos consensos mínimos que el país no puede seguir postergando.
Entre ellos, el enfrentamiento decidido a la violencia escolar, uno de los fenómenos que más desigualdad y segregación produce, y que daña profundamente tanto al sistema educativo como a las personas que lo conforman.
Más que comenzar de nuevo, Chile necesita aprender de lo avanzado, corregir con evidencia y actuar con urgencia. La educación no admite pausas ni experimentos sin responsabilidad.









