El Secretario de Estado de EEUU Marco Rubio -cubanoestadounidense- inició una gira muy acotada por su zona de influencia directa: Colombia, Ecuador y Perú.
Chile no fue incluido porque no es un súbdito obediente como los mencionados, tampoco va a Argentina porque es el más fiel de los cortesanos dd Trump y no necesita ser visitado; Milei ha ido 11 veces a la capital imperial.
"Reunión productiva con el presidente De la Espriella en Barranquilla, donde discutimos la cooperación en seguridad, el comercio y la finalización de la inmigración ilegal en nuestra región. También firmé memorandos de entendimiento sobre minerales críticos y cooperación nuclear civil con el ministro de Relaciones Exteriores de Colombia. Es una nueva era para una de nuestras asociaciones más históricas", posteó Rubio
Este miércoles, Rubio se reunió con el Presidente Abelardo de la Espriella, con quien reforzó los acuerdos de seguridad y combate al narco.
En la antesala a su llegada a Perú, Rubio confirmó que Lima se ha unido con todo al plan “Escudo de las Américas”, cosa que tampoco ha hecho Chile y es poco probable que lo haga debido a la exigencias planteadas por EEUU y que claramente vulneran la soberanía de los países y se contrapone -en el caso chileno- a normas constitucionaales.
En Ecuador Rubio afianzará los acuerdos en seguridad y cooperación militar, asi lo anunció el ministro del Interior de ese país, John Reimberg: “Ecuador y EEUU estamos trabajando con inteligencia compartida”. Marco Rbio se reunirá cn el Presidente ecuatoriano Daniel Noboa.
Desde Quito, partirá a Lima donde se reunirá con Keiko Fujimori y le representará la preocupación y malestar de EEUU por la fuerte relación comercial que Peru tiene con China.
Rubio ha sido tajante en este tema: “Los proyectos respaldados por el Partido Comunista chino pasan por alto los marco slegales de;l Perú y amenazan la transparencia y la seguridad de los datos”.
Por ahora Rubio no vendrá a ver al “rubio natural” (aunqnue ya esta más bien ceniza) y da cuenta de que Chile es un país de segunda para Trump y no hay esfuerzo -aparente- por mejorar esa posición tanto desde Santiago como desde Washington.


