¿Dónde termina un problema espacial? La investigadora chilena Victoria Valdivia Cerda acaba de demostrar que la respuesta puede estar mucho más cerca de la Tierra de lo que habitualmente se piensa, y lo hizo en la 46ª Asamblea Científica. COSPAR 2026 realizada entre el 1 y el 9 de agosto en Florencia, Italia.
La cientista política chilena y especialista en política espacial y seguridad internacional presentó el primer mapa que georreferencia sistemáticamente los reingresos atmosféricos no controlados de basura espacial sobre la Antártica. La investigación analiza 463 eventos registrados entre 2004 y 2025, permitiendo visualizar su distribución y proximidad respecto de estaciones e infraestructura en el continente blanco.
Uno de sus resultados tiene especial relevancia para Chile: Glaciar Unión aparece en el tercer lugar entre las estaciones consideradas con mayor exposición, con 16 reingresos dentro de un radio de 500 kilómetros. Sólo Siple Dome, de Estados Unidos, con 20, y Dome Fuji, de Japón, con 17, presentan cifras superiores.

El hallazgo llega a COSPAR
Los resultados fueron presentados ante el Panel on Potentially Environmentally Detrimental Activities in Space (PEDAS) del Committee on Space Research (COSPAR), durante la 46va Asamblea Científica celebrada entre el 1-9 de agosto en Florencia - Italia, instancia científica internacional dedicada al estudio de los impactos potencialmente perjudiciales de las actividades espaciales.
En ese mismo contexto, Valdivia fue designada, con aprobación mayoritaria, Liaison Officer del panel P-PEDAS, posición desde la cual contribuirá a conectar la investigación científica espacial con sus implicancias ambientales y terrestres, siendo además la primera vez que un chileno es nombrado en este Comité.
El nombramiento adquiere particular significado porque coincide directamente con la línea que la investigadora chilena viene desarrollando: estudiar el espacio no sólo desde lo que ocurre en órbita, sino desde sus consecuencias para la seguridad humana, el medioambiente y la gobernanza internacional, esencialmente en el continente antártico.
“Durante años hemos pensado la basura espacial mirando hacia arriba. Este mapa obliga a mirar también hacia abajo. Cuando un objeto deja la órbita, el problema no necesariamente termina: cambia el lugar desde donde debemos observarlo, pues dependiendo de donde reingrese producirá efectos que van desde la seguridad internacional a la seguridad humana”, señala Valdivia.
Por qué importa para Chile
La investigación transforma un fenómeno global en una pregunta concreta para un país antártico como Chile, quien mantiene presencia científica, logística y operacional en el continente blanco, puesto que muchos de estos eventos estarían reingresando en el Territorio Chileno Antártico y podrían suponer riesgos para la infraestructura y medioambiente en el continente blanco, riesgo que hasta ahora permanecía sin ser estudiado.
Así, la base Glaciar Unión figura entre las instalaciones de mayor exposición identificadas, lo que introduce una nueva variable para comprender los riesgos asociados a las operaciones antárticas y para fortalecer la protección de personas, infraestructura y actividad científica.
Pero el alcance es también estratégico.
El mapa conecta dos ámbitos que tradicionalmente han sido analizados por separado: la política espacial y la política antártica. Si una actividad desarrollada en el espacio genera consecuencias potenciales sobre la Antártica, aparecen preguntas sobre responsabilidad, transparencia, intercambio de información, protección ambiental y cooperación internacional.
La metodología desarrollada por Valdivia permite además avanzar en la identificación del tipo de basura espacial y su cuerpo originario, abriendo posibilidades para estudiar patrones y desarrollar medidas de mitigación y confianza.
Para Chile, esa convergencia representa una oportunidad de posicionamiento.
“Chile es un país antártico que además es puerta de acceso al espacio, por nuestra posición geográfica, nuestros cielos oscuros y quietos y la cercanía con el espacio ultraterrestre en el Territorio Chileno Antártico. Producir evidencia desde nuestro país nos permite no solamente participar de esta conversación, sino contribuir a construirla y anticiparnos a riesgos que probablemente adquirirán mayor relevancia en los próximos años, así como a liderar desde los principios esenciales de la actividad antártica y espacial, la conversación urgente sobre la seguridad humana e internacional en las dimensiones espaciales y antárticas”, explica la investigadora.
Una chilena especializada en política espacial
Victoria Valdivia es cientista política, Magíster en Estudios Internacionales y doctoranda en Estudios Americanos del Instituto de Estudios Avanzados (USACH). Desde hace más de una década ha desarrollado su carrera en política espacial, seguridad espacial, gobernanza y estudios estratégicos, incorporando posteriormente la Antártica como un espacio crítico para analizar las consecuencias terrestres de las actividades espaciales.
Es Global Fellow del European Space Policy Institute (ESPI),fellow de EUROMOONMARS- LUNEX-COSPAR miembro experto de la International Astronautical Federation (IAF) y profesora de la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos (ANEPE). En 2023 fue reconocida como Emerging Space Leader, mientras que el proyecto que dio origen a esta investigación fue incubado en el Geneva Centre for Security Policy y obtuvo en 2024 el Innovative Futures Prize.
Su investigación busca ahora avanzar desde el registro histórico hacia herramientas de conciencia situacional y anticipación de riesgos, incorporando variables operacionales, ambientales y jurídicas.
En momentos en que aumenta tanto la actividad espacial como la presencia científica internacional en la Antártica, el trabajo abre una agenda prácticamente nueva: comprender qué ocurre cuando ambos dominios se encuentran.
Y desde Chile, Victoria Valdivia acaba de poner esa intersección sobre el mapa.


