- La normativa transformó la forma en que las empresas enfrentan el acoso laboral, sexual y la violencia en el trabajo. Sin embargo, especialistas advierten que persisten desafíos para investigar denuncias, prevenir conflictos y evitar el uso inadecuado de los canales establecidos por la ley.
A dos años de la entrada en vigencia de la Ley Karin, el mundo laboral chileno ha cambiado significativamente. La normativa obligó a las organizaciones a implementar protocolos, canales de denuncia y procedimientos de investigación para prevenir el acoso laboral, el acoso sexual y la violencia en el trabajo, instalando estas materias como parte de la gestión diaria de las empresas y del debate sobre el bienestar laboral.
Aunque la mayoría de las organizaciones ya cuenta con los mecanismos exigidos por la ley, la discusión hoy apunta a un desafío distinto: garantizar que las investigaciones sean objetivas, que las denuncias se tramiten con criterios claros y que las medidas preventivas no se limiten al cumplimiento formal de una obligación legal. La correcta aplicación de la norma se ha convertido en el principal reto para empleadores y trabajadores.
"El mayor cambio que dejó la Ley Karin fue cultural. Hoy existe una mayor conciencia sobre la importancia de prevenir situaciones de acoso y violencia en el trabajo, y las empresas entienden que estos temas forman parte de una buena gestión organizacional y no solo de una exigencia legal", afirma Pedro Peña, director de Litigación y socio de Soy Trabajador.
El abogado advierte, sin embargo, que todavía existen desafíos importantes. "También hemos visto que muchas personas presentan denuncias por situaciones que corresponden a conflictos laborales y no necesariamente a conductas reguladas por la ley. Por eso es fundamental que las organizaciones cuenten con protocolos claros, investigaciones imparciales y equipos capacitados para distinguir cada caso y resguardar los derechos de todas las partes", explica.
Peña agrega que la prevención será el factor que marcará la diferencia durante los próximos años. "Las empresas que promuevan liderazgos saludables, capaciten permanentemente a sus equipos y aborden los conflictos de manera temprana estarán mejor preparadas para cumplir el espíritu de la Ley Karin. La norma no busca aumentar las denuncias, sino construir ambientes laborales más seguros, respetuosos y libres de violencia".
A dos años de su implementación, la Ley Karin comienza una nueva etapa. Más allá del cumplimiento normativo, el desafío será consolidar una cultura organizacional donde el respeto, la prevención y la resolución oportuna de los conflictos sean parte de la gestión cotidiana. Para especialistas en derecho laboral, ese será el verdadero indicador de éxito de una legislación que transformó las relaciones laborales en Chile.


