Aunque es una de las cirugías oculares más realizadas en el mundo, no todas las personas son candidatas. Especialistas advierten que la edad, el estado de la córnea y enfermedades como diabetes o glaucoma pueden ser determinantes al momento de evaluar este procedimiento.
La cirugía LASIK se ha consolidado como el procedimiento electivo más común para corregir problemas de visión como miopía, hipermetropía y astigmatismo. A nivel global, más de 800 mil personas se someten a esta intervención cada año, en un contexto donde los defectos refractivos —especialmente la miopía— han aumentado de forma sostenida, impulsados por el uso intensivo de pantallas y los cambios en los hábitos visuales.
Sin embargo, pese a su alta demanda y efectividad, no todas las personas pueden acceder a este procedimiento. El Dr. Carlos Daille Vásquez, cirujano oftalmológico de CLINI Visión, explica que el LASIK consiste en modificar la curvatura de la córnea mediante un láser, lo que permite mejorar la forma en que la luz se enfoca en la retina. “Hoy no solo responde a una necesidad estética o de comodidad, sino también a una realidad creciente: cada vez más personas presentan problemas visuales asociados al estilo de vida digital, lo que impacta directamente en su desempeño diario”, señala.
Edad, estabilidad visual y condiciones médicas: las claves para ser candidato
Uno de los factores más relevantes es la edad. Si bien el procedimiento puede realizarse desde los 18 años, el rango más frecuente y recomendable se concentra entre los 20 y 40 años, etapa en la que el defecto visual suele estar estabilizado y aún no aparecen problemas asociados a la presbicia.
No obstante, la edad por sí sola no define la elegibilidad. Existen condiciones oculares y sistémicas que pueden excluir a una persona del procedimiento. Entre ellas se encuentran patologías como queratocono, córneas delgadas, ojo seco severo, glaucoma no controlado o cataratas, así como enfermedades como la diabetes descompensada o trastornos autoinmunes.
“Si el ojo no está en condiciones adecuadas o existen enfermedades de base importantes, la cirugía puede no ser segura. Por eso, la evaluación previa es clave para evitar complicaciones”, advierte el especialista.
Riesgos de una mala indicación y alternativas disponibles
Una incorrecta selección del paciente puede derivar en efectos adversos como ojo seco crónico, halos nocturnos, deslumbramiento o incluso complicaciones más complejas como la ectasia corneal. Por ello, los especialistas enfatizan que el éxito del procedimiento depende en gran medida de un diagnóstico adecuado.
En los casos en que el paciente no es apto para LASIK, existen alternativas quirúrgicas igualmente efectivas, como la PRK, la técnica SMILE o el implante de lentes intraoculares, cuya indicación dependerá de las características específicas de cada ojo.
Más allá de la cirugía: cómo elegir un especialista
Otro aspecto clave es la elección del cirujano. En Chile, se recomienda verificar que el profesional esté inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de la Superintendencia de Salud, además de contar con experiencia en cirugía refractiva y tecnología diagnóstica adecuada.
“Más que una decisión estética, someterse a una cirugía refractiva es una decisión médica que requiere evaluación, experiencia y respaldo clínico. Informarse bien es parte fundamental del proceso”, concluye el Dr. Daille.


