viernes, junio 14, 2024

Análisis: El “buque inglés”

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La Cancillería chilena, en este último año, se ha caracterizado por sus continuos errores, que ya simplemente no pueden ser calificadas como “desprolijidades”, sino tenemos un tema grave de falta de profesionalismo, nula capacidad intelectual que permita entender realidades complejas y por lo tanto trabajar en modelos que permitan simular las consecuencias de sus acciones.

Sin duda en Cancillería no se espera que trabajen “solo” personas brillantes, pero tampoco se puede aceptar tanta mediocridad y baja capacidad intelectual. Por esta razón, deben venir cambios de forma urgente, erradicar malas prácticas y preocuparse de la idoneidad de las personas que van a trabajar por los intereses de Chile.

Y si bien los problemas más evidentes se han mostrado durante este Gobierno, no cabe la menor duda de que hay problemas “estructurales” que se arrastran desde varios Gobiernos y se pueden visualizar nítidamente en el episodio del “buque inglés”.

Uno de los temas más álgidos que se escucharon en la grabación divulgada fue el “gesto” al Embajador Bielsa por el “buque inglés”. En este tema han comenzado una serie de especulaciones que es importante analizar en detalle.

El principal problema con Argentina surge con la promulgación del Decreto 256/2010 por parte de Argentina en febrero del año 2010. Ahí en su artículo 1 señala que:

“Todo buque o artefacto naval que se proponga transitar entre puertos ubicados en el territorio continental argentino y puertos ubicados en las ISLAS MALVINAS, GEORGIAS DEL SUR Y SANDWICH DEL SUR, o atravesar aguas jurisdiccionales argentinas en dirección a estos últimos, y/o cargar mercaderías a ser transportadas en forma directa o indirecta entre esos puertos, deberá solicitar una autorización previa expedida por la autoridad nacional competente.”

Este Decreto entra en abierta violación al Artículo 10 del Tratado de Paz y Amistad de 1984 (que puso fin al Conflicto del Beagle), y que obliga a Argentina el libre tránsito de todo buque, de cualquier bandera, que desee entrar al Estrecho de Magallanes.

Así y todo, el año 2010, el Gobierno de Sebastián Piñera y su canciller Alfredo Moreno, de forma inexplicable, suspendieron el servicio naviero que se prestaba de forma mensual entre Punta Arenas y Stanley en las Islas Malvinas/Falklands. Es más, el último buque que zarpó desde Punta Arenas rumbo a las islas tuvo que hacer la ruta por el Cabo de Hornos, para no pasar por aguas jurisdiccionales argentinas. Esta suspensión trajo consigo un perjuicio económico para la región de Magallanes (estimado en unos USD 50 millones anuales), y hoy en día el servicio se presta de forma mensual desde el puerto de Montevideo, Uruguay. Debido a que Argentina pudo violar de forma impune el Tratado de Paz y Amistad de 1984, ellos redoblaron la apuesta y siguieron no solamente con la extensión unilateral de su plataforma continental en la Zona del Mar Austral, que había quedado zanjada con el tratado de paz y Amistad de 1984, sino también el año 2011 (expertos argentinos) asesoraron a Bolivia para presentar una Demanda en la Corte Internacional de La Haya.

Evidentemente para Chile la solución de la Corte Internacional de La Haya fue lo mejor que nos pudo pasar, con contundentes triunfos ante Bolivia, que nos permiten asegurar una “certeza jurídica”. Por tal razón tengo la convicción de que para evitar malos ratos y que Argentina busque una “certeza jurídica” en su reclamo en las Malvinas/Falklands, la única alternativa viable es que presente su caso ante la Corte Internacional de Justicia. Con ello se asegura que en unos 6 años tendrá una sentencia clara y definitiva sobre un tema tan importante, con la seguridad absoluta que se hará justicia, en el marco del derecho internacional.

Pero mientras esto no suceda, Chile tiene la obligación de seguir con la relación de amistad con las Islas Malvinas/Falklands y con Argentina, haciendo cumplir los Tratados vigentes y el derecho internacional.

Y es de esta forma que en Punta Arenas se tuvo la presencia durante la semana pasado del “RRS Sir David Attenborough”, buque científico matriculado en Stanley, Islas Malvinas/Falklands, y que hizo la ruta por el Estrecho de Magallanes, pasando por aguas jurisdiccionales argentinas.

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