- El gremio de importadores subraya que la moto rinde hasta tres veces más que un automóvil, convirtiéndose en una alternativa eficiente ante el incremento del precio de los combustibles.
- Sin embargo, sostiene que la falta de escuelas certificadas y la burocracia para obtener la licencia de conducir clase C por primera vez, está frenando el acceso formal a una solución de movilidad eficiente para miles de chilenos.
Ante el complejo escenario económico marcado por el alza histórica en el precio de los combustibles, la Asociación Nacional de Importadores de Motocicletas (ANIM) reafirma el rol estratégico de la motocicleta como una solución de movilidad eficiente, económica y clave para el presupuesto de los hogares.
Con un mercado que cerró 2025 con un crecimiento del 5,3% y más de 28.500 unidades vendidas, queda de manifiesto que los chilenos están optando cada vez más por vehículos que optimizan el gasto mensual y reducen los tiempos de traslado en ciudades donde se pierden, en promedio, 100 horas anuales debido a la congestión.
Eficiencia frente al costo del transporte
La motocicleta se presenta hoy como la respuesta natural frente al encarecimiento de la vida. Su bajo consumo y dimensiones compactas permiten no solo un ahorro directo en cada carga, sino también aliviar la saturación vial que genera una pérdida de productividad estimada en USD 1.000 millones anuales para el país.
Al respecto, Cristián Reitze, presidente ejecutivo de ANIM, fue enfático en señalar la urgencia de cambios normativos. "Hoy llenar el estanque de un auto es un golpe directo al presupuesto de las familias chilenas. La motocicleta no es solo un vehículo, es una herramienta de defensa económica. Una moto rinde hasta tres veces más que un automóvil, pero para que esta ayuda sea real, las autoridades deben destrabar obstáculos que hoy afectan al sector: necesitamos que las municipalidades agilicen la entrega de licencias Clase C y que el Ministerio de Transportes certifique más escuelas de conductores. No podemos castigar con burocracia a quien busca una alternativa más barata para moverse".
Llamado a la acción: Infraestructura y Burocracia
La ANIM advierte que, mientras el costo de la vida sube, el Estado mantiene barreras que castigan a quienes buscan alternativas de ahorro. Por ello, el gremio hace un llamado urgente a las nuevas autoridades para abordar tres ejes críticos.
"No pedimos privilegios, pedimos coherencia", afirmó Cristián Reitze. "Si el país pierde USD 1.000 millones anuales en congestión y los ciudadanos están pagando bencinas a precios históricos, lo mínimo es que la autoridad facilite el camino para el uso de un transporte que alivia ambos problemas. Menos sellos y timbres, más facilidades para una movilidad moderna", sostiene.
1. Agilización de la licencia Clase C: El "cuello de botella" municipal
Resulta paradójico que, ante la necesidad de movilidad eficiente, obtener la primera licencia de conducir Clase C se haya convertido en un trámite de meses. Actualmente, muchas municipalidades presentan agendas saturadas, postergando la regularización de miles de conductores.
Solicitamos un plan de contingencia municipal para priorizar y agilizar los exámenes prácticos y teóricos, permitiendo que quienes utilizan la moto como herramienta de trabajo puedan circular en la legalidad sin esperas injustificadas.
2. Certificación de escuelas de conducción: una oferta insuficiente
La seguridad vial comienza con la formación, pero hoy Chile enfrenta una preocupante escasez de escuelas de conductores de motocicletas debidamente certificadas por el Ministerio de Transportes. La burocracia para validar nuevos centros de instrucción técnica impide que la oferta educativa crezca al ritmo del parque automotriz.
Es imperativo simplificar y acelerar los procesos de acreditación para escuelas de manejo, garantizando que el acceso a la formación sea amplio, accesible y distribuido en todas las regiones del país.
3. Infraestructura vial inclusiva: la moto no es un "auto pequeño"
Los planes de desarrollo urbano en Chile han ignorado históricamente las particularidades de la motocicleta. Desde el diseño de las bermas hasta los materiales utilizados en la señalización horizontal (pintura que suele ser altamente resbaladiza), la infraestructura actual no está pensada para la seguridad de las dos ruedas.
Urge incorporar a la motocicleta en los planes maestros de transporte. Esto incluye la creación de zonas de detención adelantada (Motoboxes) en más intersecciones, estacionamientos exclusivos en centros cívicos y comerciales para evitar el uso de veredas, y el uso de materiales de alta adherencia en las vías, reduciendo los riesgos de siniestralidad que, como gremio, buscamos erradicar.