Viernes 9 De Octubre De 2026
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Mujeres activas laboralmente: Cómo pueden mejorar su futura pensión

Mujeres activas laboralmente: Cómo pueden mejorar su futura pensión

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  • Hay algunas medidas que ayudan a reducir la desigualdad histórica de las pensiones autofinanciadas de las mujeres versus la de los hombres. Evitar las lagunas previsionales es una de las más importantes, según especialistas. 

El reciente informe anual de género de la Superintendencia de Pensiones reveló que se mantiene la brecha promedio entre las pensiones autofinanciadas de vejez entre hombres y mujeres, con un 42,6%. No obstante, hay una buena noticia asociada, ya que el estudio también evidencia que la Pensión Garantizada Universal (PGU) y los beneficios de la reforma previsional han disminuido dicha diferencia.

Es una realidad que las mujeres ganan y cotizan menos, tienen una menor edad de jubilación (60 años) que los hombres (65 años) y viven más años. Por ello, según los especialistas, es importante que las mujeres que continúan trabajando analicen su situación específica y tomen ahora decisiones que les permitan elevar el monto de la pensión que recibirán en una fecha futura. Anticiparse a los hechos es clave; quienes se mantienen laboralmente activas en la actualidad,  están a tiempo de tomar medidas para potenciar su bienestar futuro, una vez que tomen la decisión de pensionarse

“Hay medidas concretas que pueden marcar una diferencia importante en la seguridad financiera explica la Jefe Comercial de Rentas Vitalicias de AuguStar Seguros, Loreto Barril. La primera es, acorde a las circunstancias particulares de cada mujer, evitar las lagunas previsionales, que son aquellos periodos donde la trabajadora no cotiza durante su vida laboral. A este respecto, la especialista explica que ello “es importante, ya que cada mes sin cotizar significa que no se está ahorrando para la pensión, lo cual puede generar efectos en el monto final que se recibirá”. Añade que es aconsejable que, incluso quien deja de tener un puesto laboral, pueda evaluar si está en condiciones de cotizar voluntariamente.

Otra recomendación es cotizar por el monto de remuneración real, aunque, obviamente, esto está sujeto a la realidad económica puntual de cada mujer. Para las trabajadoras independientes, se sugiere revisar la renta imponible sobre la cual cotizan; así evitarán castigar su futura pensión por privilegiar un mayor ingreso líquido durante su vida laboral activa.

Cotizar de forma regular permite acceder de forma automática a las ventajas de la reforma previsional a los 65 años de edad. El Beneficio por Años Cotizados (BAC) entrega 0,1 UF por año aportado (con tope de 25 años); las mujeres requieren un piso inicial de 10 años de cotizaciones, exigencia que subirá gradualmente hasta alcanzar un tope de 15 años en el año 2036. Segundo, la Compensación por Expectativas de Vida busca equiparar las pensiones con los hombres bajo el mismo ahorro, asegurando un piso de 0,25 UF. Al cotizar activamente se asegura la base previsional necesaria para activar estos dos complementos estatales.

Una tercera sugerencia es comparar las modalidades de pensión antes de decidir. La representante de AuguStar señala que “esto es crítico, porque escoger la modalidad de pensión más adecuada para la situación particular de cada persona es fundamental para evaluar el mejor escenario posible para su futuro”. No hay una solución ideal para todas las mujeres, sino que depende de la situación personal, sus necesidades, preferencias, ahorro acumulado y tolerancia al riesgo. Quien opta por una renta vitalicia traspasa sus fondos a una compañía de seguros, la cual le pagará una pensión mensual fija en UF durante toda su vida. Quien elige el retiro programado mantiene sus fondos en la cuenta individual de la AFP, que recalcula cada año el monto de la pensión, por lo que puede disminuir según saldo, rentabilidad de fondos y expectativas de vida, entre otros factores. Por tanto, recalca, antes de decidir hay que comparar las alternativas, comprender sus características, beneficios y riesgos, y asesorarse bien para escoger la mejor opción de acuerdo a sus expectativas.

Asimismo, el mercado ofrece también herramientas para mejorar la pensión, como el Seguro de Vida con Ahorro Previsional Voluntario (APV) de las compañías de seguros. Junto con proteger ante fallecimiento y complementar las cotizaciones con el ahorro voluntario, entrega la opción de acceder a beneficios tributarios bajo dos regímenes. El régimen A otorga una bonificación fiscal equivalente al 15% de lo ahorrado, con tope de 6 UTM de bonificación anual. El régimen B, en tanto, permite rebajar de la base imponible tributable el monto de las primas pagadas con tope de 50 UF mensuales (600 UF anuales). Es posible, además, ahorrar sin considerar necesariamente un seguro de vida, por ejemplo, a través de una cotización voluntaria en la AFP o en alguna otra Institución autorizada. Lo esencial para elegir, es el perfil de cada persona, vale decir, sus necesidades actuales y futuras, su tolerancia al riesgo y su horizonte de inversión, considerando, además que la vida es un ciclo durante el cual se debe estar reevaluando la opción elegida, para mejorarla o cambiarla cuando sea necesario acorde a la nueva etapa.