Jueves 9 De Julio De 2026
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Megasequía en Chile se extiende por más de una década y obliga a replantear la estrategia hídrica

Megasequía en Chile se extiende por más de una década y obliga a replantear la estrategia hídrica

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  • El desarrollo de estrategias integrales que no dependan de una sola tecnología es clave para el futuro.

 El cambio climático es un fenómeno global, pero particularmente en Chile, su impacto ha sido más acelerado y estructural que en muchas otras regiones del mundo, debido a una combinación de factores geográficos, climáticos e incluso productivos.

Uno de los efectos más directos y tangibles es la megasequía que afecta a la zona centro y centro-sur del país (aproximadamente entre las regiones de Coquimbo y La Araucanía), iniciada en 2010, siendo la más extensa y prolongada desde que existen mediciones sistemáticas (DGA).

Francisco Miranda, Líder de Gestión Integrada del Agua de GHD en Chile, agrega que “en gran parte de la zona centro y centro-sur del país, las precipitaciones han disminuido del orden de un 20% a un 40%, mientras que el aumento de las temperaturas ha incrementado la evapotranspiración y profundizado el déficit hídrico”.

A esta situación se suma un problema más amplio de degradación territorial: más del 76% de la superficie nacional presenta algún grado de sequía, desertificación o degradación de suelos, según cifras oficiales, agudizándose en las regiones de Coquimbo, Valparaíso, O'Higgins y Metropolitana.

¿Cómo responde la industria ante el déficit hídrico?

Esto ha cambiado radicalmente la demanda de soluciones hídricas: se pasó de focos tradicionales en captación y conducción, a un enfoque integral que incluye eficiencia y reducción de pérdidas, reutilización, diversificación de fuentes y resiliencia de sistemas.

Una diferencia clave, según Francisco Miranda, es que si bien varias economías desarrolladas también enfrentan estrés hídrico estructural —como España, Italia, Israel o Australia—, cuentan con marcos institucionales, infraestructura y capacidad de gestión más consolidados. En Chile, en cambio, el estrés hídrico es estructural, extendido y coincide con brechas de gobernanza y planificación de largo plazo.

“El país enfrenta simultáneamente escasez hídrica severa, alta dependencia de sectores intensivos en agua (minería, agroindustria) y crecimiento urbano concentrado. Esto convierte a Chile en uno de los casos más desafiantes de gestión hídrica a nivel internacional”, advierte el ejecutivo de GHD.

Acción en sectores críticos: no todo es desalación

Si bien la minería representa aproximadamente entre un 3% y un 4% del consumo total de agua del país, ha debido transformar profundamente su relación con el recurso hídrico durante la última década.

“Actualmente, cerca del 36% del agua utilizada por la gran minería del cobre proviene del mar, ya sea desalada o sin desalar bombeada directamente hacia procesos. Y las proyecciones indican que la cifra podría superar el 50% hacia 2030. Si bien es clave, desalar no es la única solución ni siempre será la más eficiente por sí sola”, complementa Francisco Miranda.

En efecto, hoy la minería también está avanzando en la recirculación y reúso interno de distintos componentes y procesos, como, por ejemplo:

  • Optimización de circuitos cerrados, reduciendo consumo específico por tonelada producida.
  • Tecnologías de espesamiento y filtrado de relaves. Esto permite recuperar un volumen significativo de agua de proceso, mejorando además la seguridad ambiental de los depósitos.
  • Gestión integrada del agua en cuencas, con modelación avanzada para prever disponibilidad futura, y coordinación entre operaciones mineras y otros usuarios.
  • Eficiencia energética del ciclo hídrico, que incluye la optimización de bombeos de agua de mar y la integración con energías renovables para reducir la huella de carbono.

En definitiva, según el ejecutivo de GHD, la solución no pasa por una tecnología aislada, sino por el diseño de estrategias integrales y adaptadas a cada territorio y operación.

“En general y más allá de una industria particular, Chile todavía tiene brechas relevantes y tareas pendientes, como gestión a nivel de cuencas, reducción de pérdidas, reúso de aguas tratadas y también una planificación de largo plazo”, finaliza Francisco Miranda.