“No Esperar el primer golpe”. Alcances de las Operaciones Furia Épica y Rugido del León, contra Teherán.

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Por: René Leiva Villagra, General de Brigada en retiro, especialista en Inteligencia y Guerra Electrónica, Profesor de Tecnología Militar y Ciberguerra y es investigador asociado al Instituto Geopolítico de Chile.

La victoria está reservada para aquellos que están dispuestos a pagar su precio” – Sun Tzu.

Introducción

Irán, desde su revolución islámica de 1979, ha levantado su condición de factor complejo de desestabilización en Medio Oriente. De una línea de acción inicial en que mantenía corrientes de apoyo clandestino a diferentes grupos terroristas como en Yemen, Siria, Gaza, Afganistán y El Líbano, Irán pasó a demostrar abiertamente la determinación de considerar a Estados Unidos e Israel como sus mayores enemigos (Vinograd, 2024). Esa actitud estratégica evidente no ha sido gratis y ha implicado medidas de todo orden, principalmente de Estados Unidos, que han ido mermando las condiciones de la economía y gobernabilidad interna de Teherán. Este artículo busca generar la relación entre las circunstancias estratégicas que están presentes desde la  Operación León Naciente (junio del 2025) hasta los sorpresivos ataques de febrero del 2026, en lo denominado Operaciones Furia Épica (Estados Unidos) y Rugido del León (Israel),

Desarrollo

El que ya existan atisbos de resistencia interna en Irán es prueba del descontento ciudadano que en alguna medida está presente dentro de su territorio, exacerbado por su crisis económica, lo extremo de su régimen teocrático, la contención de libertades ciudadanas y violaciones de derechos humanos. Respecto a este último punto, la 72ª Resolución de la Asamblea General de la ONU (2025) vino a  condenar violaciones «graves, generalizadas y sistemáticas» a su población. Todo lo anterior, con el tiempo ha ido cimentando un grado de descohesión, dando como una de sus consecuencias la precisión de inteligencia que obtiene Israel desde dentro de Irán, potenciando lo efectivo y preciso de sus ataques.

Irán ha ido más allá de ser un actor regional y podríamos identificar también presencia de líneas de su ayuda e influencia en Sudamérica, que hay que mirar con atención. La influencia iraní buscaba ser potenciada con sus planes de generar una capacidad nuclear, lo que implicaba un tremendo elemento de desequilibrio estratégico regional y global, dado que, al decir del  Beaufré, en estrategia la libertad de acción se ve acotada por la existencia de un arma atómica, donde un arma nuclear conforma una exponencial asimetría al contrastar capacidades bélicas. Con la Operación León Naciente (junio del 2025), que contempló acciones de destrucción o neutralización sobre instalaciones nucleares y otros objetivos militares iraníes, esa potencialidad si no quedó destruida, al menos fue dañada críticamente, imprimiendo una cuña de extensa demora a la proyección de la capacidad nuclear iraní, sino su anulación.

En este punto se hace necesario hacer una pausa para remarcar que la confrontación de poderes entre Irán y Estados Unidos/Israel tiene características especiales. En este escenario no hay contacto terrestre entre los contendores, es decir no tienen fronteras comunes y todas las operaciones deben desarrollarse cruzando territorios que no les son propios, por lo que de las condiciones de conflictos armados usando los cinco dominios (terrestre, marítimo, aéreo, aeroespacial y ciberespacio), en este entorno, solo algunas son factibles de empleo. Es necesario tener en cuenta ello para orientar adecuadamente el cómputo de potenciales entre los bandos en pugna, donde los ítems de fuerzas terrestres, para esta confrontación en particular, reducen su impacto en el balance.

Los impactos de ataques aéreos, misiles, misiles balísticos y eventualmente de drones con que se llevó a cabo la Operación Furia Épica (Estados Unidos) y Operación Rugido del León (Israel), fueron respuesta a un análisis de solución del problema estratégico que en todas las opciones que se pueden haber evaluado, en lo terrestre y en las condiciones actuales eso es inviable. Las fuerzas convencionales terrestres, al ser enfrentadas a este tipo de conflicto, requieren necesariamente una reconfiguración de sus estructuras, procedimientos, entrenamiento e incluso equipamiento. Por lógica ese tipo de fuerzas requieren del contacto terrestre, que se logra por la vía de otra potencia que ceda el paso, se conforme una fuerza expedicionaria, se conquiste esa aproximación por la fuerza o exista un contacto de fronteras, lo que para el caso de Irán respecto a Estados Unidos e Israel no existe en lo terrestre.

En la solución o respuesta, lo marítimo ha requerido y requerirá gran despliegue naval de contención de efectos y respuestas (cierre de Ormuz, por ejemplo), con activa acción de ciberguerra contra Irán y alta potencialidad de lo aéreo y aeroespacial. El dispositivo estratégico naval de Estados Unidos en el espacio ampliado de Medio Oriente nos señala la aplicación del concepto de Flota en Potencia (fleet in being), donde los diferentes Grupos de Ataque de la Armada de Estados Unidos (US Navy) actúa desde el dominio naval afectando el ambiente cognitivo de Irán y sus pocos aliados, en una estrategia que representa una verdadera y concreta amenaza psicológica, obligando al enemigo a inmovilizar recursos, dispersar fuerzas o mantener una vigilancia constante para neutralizar el riesgo que supone su existencia, a la vez que da protección a los cercanos a Washington, avanzando de un escudo bélico a una señal política concreta que va más allá de lo diplomático.

Lo aéreo acá está jugando el rol protagónico. El sostenedor del dominio aéreo como pilar fundamental de la solución estratégica moderna, General Giulio Douhet,  que dejó esto plasmado en su obra maestra, Il dominio dell’aria (El dominio del aire), ve hoy  en la Operación contra Irán (Feb 2026) que su ponencia de que los medios aéreos “ han de emplearse en masa para producir al enemigo el máximo daño lo más rápidamente posible” cobra plena validez. Masa, capacidad destructiva y velocidad aérea son los factores claves identificados en esta última operación, muy propias del pensamiento del militar italiano, artillero y gran estratega (Douhet, 1921). Esta visión debe ser entendida como una solución específica para los eventos acaecidos contra Teherán en febrero 2026, lo que no disipa la presencia real y necesaria de las operaciones multidominio (abreviado en inglés como MDO) en el conflicto contemporáneo, que buscan dar soluciones a problemas estratégicos, desarticulando los elementos de poder del adversario, mientras proveen de resiliencia al sistema propio contemplando las cinco dimensiones ya enunciadas, más sus ambientes, en forma parcial o completamente.

Estamos en presencia del surgimiento  de amenazas evolutivas, que se desenvuelven en los diferentes dominios y ambientes,  presentando campos de batalla muy diversos y dinámicos. Con ello, mientras se caminaba en busca de capacidades de acción hacia los cinco dominios actuales y aceptados del campo de batalla (terrestre, naval, aérea, aeroespacial y ciberespacio), ya se está en presencia de nuevos ambientes que estamos reconociendo como parte de esa batalla futura, donde cual teoría de Darwin, la victoria no necesariamente estará en la espada del más grande, sino del que sepa adaptarse y evolucionar al nuevo entorno estratégico.

Pero la real preocupación para Occidente es traer algún grado de estabilidad a Medio Oriente y contener la característica desestabilizadora iraní. En los eventos de febrero del 2026, Irán nos presentó una respuesta distinta a la reacción controlada de junio del 2025 (Rosas, 2026), cuando respondió al ataque de EE.UU. con el lanzamiento de algunos misiles contra bases estadounidense en la zona, sin escalar más la situación. A diferencia de entonces, los frentes de Irán ahora son muchos. Incluso varios de los países, como Kuwait, Bahréin, Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Jordania e Irak, atacados en cosa de horas por Teherán ya han dicho que se reservan el derecho a respuesta. Con ello, lo declarado por el Secretario General de la ONU que «la acción militar conlleva el riesgo de desencadenar una serie de acontecimientos que nadie puede controlar en la región más volátil del mundo», cobra plena aplicación (Guterres, 2026).

Reflexiones finales

El uso previo, paralelo o concurrente de medios no tan tradicionales del medio aéreo como drones, UAV merodeadores, “loitering munitions”, misiles balísticos, cohetería de gran alcance, entre otros, son elementos que nos demuestran como las amenazas evolucionan, son creativas en buscar nuevas formas de agresión y por sobre todo, orientan su actuar a generar desequilibrios estratégicos de manera célere, con el mínimo indispensable de recursos y evadiendo la contra reacción del agredido, normalmente apostando más a la saturación o empleo masivo que a la precisión (caso de la respuesta de Irán) o a la sorpresa y acción quirúrgica (caso de Estados Unidos e Israel).

Esperar el primer golpe, solo en la línea de tener una justificación para no aparecer como agresor, puede tener el altísimo costo de enormes bajas y la pérdida de infraestructura crítica de alta potencialidad, más aún hoy con la existencia de armamento altamente dirigido, de rapidísimo desplazamiento (incluso hipersónico) y capacidad destructiva. Las operaciones preventivas de junio 2025 y febrero 2026, contra Irán, hablan de ello.

Irán ha sido golpeado duramente en objetivos de alta repercusión, que lo han llevado a perder gran parte de sus avances para llegar a ser una potencia nuclear y ahora, en su capacidad de defensa aérea. Su dimensión aérea está seriamente comprometida con las operaciones de supresión de sensores y de defensa aérea generadas por Estados Unidos e Israel, a lo que se suma la acción temporal de la guerra electrónica y la ciberguerra, en ventanas de tiempo dimensionadas, estratificadas y definidas para permitir operaciones aéreas contra objetivos terrestres de infraestructura crítica y de alto valor dentro de Irán, potenciado ello con inteligencia muy precisa, oportuna y fiable. Lo poco de su sistema defensivo antiaéreo que quedó está ya identificado en posición, huella electromagnética y parámetros de mando y control, no habiendo sido destruido porque era innecesario dada su localización distante a las probables direcciones de aproximación, lo que no indica que no puedan ser neutralizadas en las postrimerías de las actuales operaciones para evitar su redespliegue. Operar con medios aéreos sobre Teherán hoy tiene muy reducida capacidad de respuesta, con cielos casi libres.

Un cambio en la forma de gobierno de Irán, saliendo de su estado teocrático, como posible objetivo político, dio paso a soluciones de un problema estratégico contenidos en las operaciones Furia Épica y Rugido del León, como respuesta a un análisis de solución que para Estados Unidos se estima busca desembrollar un actor que es desestabilizador en Medio Oriente y para Israel es ya claro que representa un objetivo de supervivencia como Estado/Nación. La Operación Rugido de León es prueba fehaciente que Israel considera como algo vital lograr la destrucción o neutralización de capacidades militares de Irán, donde incluso autoridades políticas o militares iranies que estén en la línea de mando que tome decisiones de agresión contra Israel son ya vistos como objetivos militares, por ende, como eventuales depositarios de operaciones especiales de eliminación.

La incertidumbre de lo que está ocurriendo, en especial la reacción de varios países de Medio Oriente donde Estados Unidos tiene intereses o bases militares o que son aliados del mismo, que fueron atacados por Irán es un capítulo aun no escrito y que probablemente aportará al guion de lo que viene. Kuwait, Bahréin, Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Jordania e Irak responderán de alguna forma tendiendo a lo diplomático, lo que sumado a la inmediatez de operaciones de retaliación de Israel implicarán nuevos elementos de inestabilidad.

En lo local, nuevamente habrá impactos en la economía doméstica de las familias. Valores fluctuantes del dólar, aumento de precios de hidrocarburos, incremento de precios del transporte terrestre y aéreo. Si el potencial energético global ya es complejo con los eventos en la guerra de Rusia y Ucrania y lo ocurrido en Venezuela, un eventual bloqueo del estrecho de Ormuz lo hará todo aún más alambicado.

En los acontecimientos que vendrán post febrero 2026, veremos la aplicación que “en cada batalla llega el tiempo cuando ambos lados se consideran atacados, luego el que continúa el ataque gana” (Ulysses S. Grant) y de eso Israel sabe.

Referencias

BEAUFRE, André (1965). “Introducción a la Estrategia”, Instituto de Estudios Políticos, Madrid.

BOLÍVAR Romero, Christian. (2015). Pensar estratégicamente: el aporte de la historia militar. “Revista Ensayos Militares”, 1 (1), pp. 55-73.

BUSTOS Valderrama Pedro Pablo (1998). Profesor de Estrategia. “Poder Militar y Estrategia de Disuasión”, Cuaderno de Difusión N°1, ACAGUE,  p.103.

HOWARD M. (winter 1982-1983). “Reassurance and Deterrence”, Western Defense in the 1980´s, Foreign Affaires, 61  p. 315

KROENIG y NEGREA (2024). “La administración Trump II y el desafío nuclear iraní”. The Jerusalem Strategic Tribune.

ROSAS P y PAIS A, (2026) “Irán ataca Israel, Qatar y otros países en Medio Oriente”, BBC News Mundo.

SÁNCHEZ Herráez, P. (2014). “La Nueva Guerra Híbrida: Un Somero Análisis Estratégico”. Instituto Español de Estudios Estratégicos, España. Boletín 54/2014

VINOGRAD, Cassandra, (2024) “Por qué Irán es el factor común en los conflictos desde Gaza a Pakistán”, The New York Times, Edición 19 enero 2024.

 

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