Presidente Gabriel Boric durante el lanzamiento de la Memoria Institucional del Ministerio de Relaciones Exteriores 2022 - 2026 (foto Presidencia).

El Presidente Gabriel Boric abordó nuevamente este jueves la polémica que se vive con Estados Unidos a propósito de la presentación del proyecto de cable submarino transpacífico presentado por una empresa china y que ha implicado sanciones a tres personeros del Gobierno, entre ellos el ministro de Transporte y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz.

En este marco, el Mandatario, durante la presentación en La Moneda de la Memoria del Ministerio de Relaciones Exteriores 2022-2026, señaló que la Doctrina Monroe reapareció a fines de 2025 en la estrategia de seguridad de Estados Unidos.

Presiones de EEUU

Sobre ello, comentó que «en su versión contemporánea se le ha venido a llamar la doctrina Monroe por el adendo que ha hecho el actual Presidente (Donald Trump) y supone en particular que América Latina debe alinearse con los criterios de seguridad nacional y de desarrollo que determine Washington y limitar los vínculos considerados incómodos o competitivos, so pena de castigos o consecuencias para los pueblos o gobernantes electos que no sigan este camino. En la práctica esta lógica está ya traduciéndose en varios países de América Latina en que la cooperación económica tecnológica o de seguridad con Estados Unidos quede condicionada a una posición subordinada a esta mirada del mundo».

Sobre esta subordinación geopolítica, el Jefe de Estado sostuvo que «las consecuencias se han visto manifestadas en Chile en los últimos días con las sanciones impuestas a funcionarios de nuestro Gobierno por el solo hecho de dar trámite a un proyecto de inversión revisando si este cumple o no con los estándares exigidos por la ley chilena. Esto, como es obvio, tiene también implicancias para Chile y para el resto de los países de la región ya que estas dinámicas reducen el espacio autónomo de los países medianos para desarrollarse y diversificar relaciones con actores extrarregionales especialmente con países como China».

De todas formas, reconoció que este comportamiento internacional no es exclusivo de EEUU hacia América Latina.

«Veamos lo que ha hecho, por ejemplo, o lo que ha intentado hacer durante mucho tiempo Rusia con los países de Europa del Este a propósito de la voluntad soberana de los países de ingresar o no ingresar a la OTAN. Es exactamente la misma lógica y es una lógica que, por lo menos desde mi perspectiva como jefe de Estado, no podemos aceptar», acotó.

Chile reconoce relevancia de EEUU en la región

Luego , hizo hincapié en que «nuestro país reconoce y respeta la relevancia histórica de Estados Unidos en la región, con sus aspectos críticos, por cierto, como su intervención en el golpe de Estado de 1973. Pero, al día de hoy, Chile, y yo como Presidente de la República pero como jefe de Estado, y no me cabe ninguna duda que esto es compartido o de espero sea compartido por la mayoría de los sectores políticos, valoramos tener una relación sólida y respetuosa con los Estados Unidos de América».

Añadió luego que «tenemos que asumir pragmáticamente que va a existir una mayor presión de alineamiento bajo prioridades específicas estadounidenses mientras la influencia de otros actores globales en América Latina seguirá siendo una realidad estructural».

En dicho contexto, sostuvo que «la tarea de Chile no es sencillamente negar esa tensión, sino gestionarla en función del mejor interés de nuestra patria. Posicionarse como un interlocutor autónomo, articular principios y trabajo concreto en la región, defender nuestra autonomía estratégica y sostener una inserción abierta sin renunciar ni a la relación con Estados Unidos ni a la diversificación estratégica con otros socios como China, la Unión Europea o India».

«Frente a cualquier lógica de primacía unilateral la respuesta más eficaz es la coordinación regional funcional«, concluyó en este tema.

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