
Este año el WEF (World Economic Forum) que se realiza anualmente en la ciudad suiza de Davos tuvo una estrella inusual: el primer Ministro canadiense Mark Carney, quien hizo un discurso de realismo y pragmatismo que pasará a la historia, marcando este nuevo período histórico, rompiendo paradigmas y tratando de explicar como funciona el mundo de forma real.
Mientras tanto en Chile se anunció al nuevo Canciller: Francisco Pérez Mackenna, quien viene del mundo privado y estuvo ligado durante muchos años al grupo Luksic. No se puede dudar de su capacidad de gestión y la internacionalización que alcanzó con ese grupo empresarial, pero lamentablemente carece de experiencia diplomática, por lo que se va a tener que asesorar con gente muy idónea en los complejos pasillos de un mundo acostumbrado a forma y prácticas de comunicación muy peculiares.
En todo caso lo que le va a tocar al nuevo Canciller es un nuevo mundo, que rompió con la mentira que vivíamos bajo el paradigma antiguo.
Y tal como lo indicó Mark Carney, espero que el Canciller chileno entienda muy bien que las potencias hegemónicas solamente les interesa sus propios intereses, y no necesariamente juegan por las reglas establecidas.
Pero también Carney toca un grupo muy importante, que él denomina “Middle Powers”, o “potencias medias”, a quienes, si les interesa mantener las reglas, la estabilidad, pero ahora en un mundo realista donde nos digamos la verdad en la cara y no nos sigamos mintiendo mutuamente de un mundo que nunca existió.
Eso decirse la “verdad en la cara” requiere medir a todos con la misma vara, sin excepciones.
Evidentemente las potencias hegemónicas están en otro grupo, pero simplemente hay dos tipos de países: o eres potencia hegemónica o no lo eres. Y definitivamente Chile no lo es, por tal razón nos conviene por un tema de sentido común alinearnos con los “Middle Powers” y buscar una estabilidad global con reglas claras que apliquen para todos por igual.
Al nuevo Canciller chileno no le va a tocar fácil su gestión. Lo más importante es mantenerse afuera de todo lo que sea el “folclore latinoamericano” que ha sido uno de los principales obstáculos de Chile para posicionarse a nivel internacional, debido a la inestabilidad crónica de la región e incapacidad de formar políticas coherentes de largo plazo.
Sin duda también estará el tema de la postulación de la expresidenta Michelle Bachelet como secretaria general de las Naciones Unidas, que requiere de un plan sólido y gran apoyo de parte de los “Middle Powers” para que sea una gestión viable. Sin ese apoyo será simplemente más “folclore latinoamericano” que va a generar más daño que bien, a una organización que está en una profunda crisis de gobernabilidad como la ONU.
¡Mucho éxito al Canciller Francisco Pérez Mackenna!








