Donald Trump, se yergue como un nuevo Emperador del siglo XXI pero con las viejas tácticas imperiales del siglo XVIII y XIX y con las tecnologías de hoy lo que lo ha hecho ser un supraenemigo que nadie esperaba.
Enemigo en el sentido de que ha roto todos los paradigmas conocidos hasta ahora en lo que respecta al ejercer el poder y romper alianzas históricas
Hablamos de que el hijo supra al padre, dado que EEUU es una ex colonia de Gran Bretaña y que fue el gran imperio británico que dominó el mundo y construyó una forma de gobernar sus colonias de manera mucho más eficiente que el desastre de España, creo la Commonwealth o Comunidad de Naciones británicas que es un gran acierto en político económico.
Esos tiempos imperiales sucumbieron tras las dos guerra mundiales en las que EEUU se enriqueció.
Tras el ataque a Venezuela y la captura del dictadorcillo Maduro mostró la verdadera intención: no restablecer la democracia. Pamplinas, el objetivo totalmente piratesco, hacerse del petróleo venezolano con la complicidad de otro piratas de peor calaña: los secuaces de Maduro que simplemente lo vendieron.
Quizás la idea de Trump es crear una Comunidad de Naciones controladas por Estados Unidos, así se desprende de su nueva politica de Seguridad Nacional y que no es tan nueva ya en su primer mandato en 2017 definió: «Reconstruiremos la fuerza militar de los Estados Unidos para garantizar que siga siendo insuperable».
Ahora busca -y lo está haciendo- ser el controlador y operador de América Latina.









