El exdiplomático de carrera y académico de la Universidad Autónoma, máster en relaciones internacionales y doctor en estudios polares de la Universidad de Cambridge, Jorge Guzmán, avizora un nuevo conflicto con Argentina por el comercio que se iniciaría entre Punta Arenas y las islas Falkland.
En conversación con FNACHILE, Guzmán dijo que “una medida en contra de la nave chilena que retomará el contacto con las islas, o cualquier otra medida que afecte a una empresa magallánica encenderá la mecha”.
“Si bien es cierto que, en parte sustantiva, Magallanes sigue abasteciéndose a través de caminos argentinos, hay que recordar que la Tierra del Fuego argentina depende de caminos chilenos. Entre otras cosas, de la ruta chilena depende el funcionamiento del puerto de Ushuaia”, precisó.
En ese sentido, explicó que “la interrupción del tráfico terrestre podría convertirse en un foco de incendio muy difícil de apagar. Mucho más si los camiones chilenos fueran objeto de amedrentamiento en Argentina”.
Guzmán también apunta su crítica al Ministerio de Relaciones Exteriores, indicando que “todo esto resulta de la miopía y la negligencia de una Cancillería chilena, que por décadas desestimó la importancia que, para el conjunto de la relación con Argentina, tiene la Zona Austral. Pienso que la opinión pública está consciente de que nuestra diplomacia sigue dando ”palos de ciego”, y que realmente, no obstante la urgencia y gravedad del asunto, sigue sin entenderlo”.
“Las respuestas del Canciller ante la Cámara de Diputados fueron, en el mejor de los casos, epidérmicas…. A eso se suma la influencia perniciosa que, a todas luces, tienen “ciertos cercanos al Presidente”. Todos estos actores están tratando de “tapar el sol con un dedo”. La situación puede escalar muy rápido”, afirmó.
Actuación de Barros en reforzar presencia en zona austral
El exembajador también resaltó la labor que ha tenido el ministro de Defensa, Fernando Barros, de modernizar y reforzar la presencia en la zona austral.
“Yo creo que el Ministro Barros interpreta no solo “el sentir de las FFAA”, sino la opinión de la mayoría de la opinión pública nacional”, señaló.
“En este ámbito, me parece que para el Ministro ( y el sector de la sociedad chilena que él interpreta) está claro que, primero, hay que reforzar el dominio del estrecho de Magallanes potenciado la infraestructura portuaria. Doy por hecho que la Armada mantiene la gobernanza del estrecho, y que este es un activo esencial”, añadió.
Agregó que “segundo, es necesario que el Estado se plantee un “plan especial para Tierra del Fuego y la Comuna de cabo de Hornos”. Existe una Plan de Zonas Extremas, pero este no obedece a un lógica geoestratégica, sino más bien a un “concurso de proyectos””.
“Luego, estimo vital que, después de más de 40 años de trabajos, el país pueda contar con un camino que una al estrecho de Magallanes con el canal Beagle (y luego la isla Navarino). Sin esto, la situación al sur del estrecho seguirá siendo muy precaria. Una verdadera vergüenza nacional”, apuntó.
En esa línea, sostuvo que “desde una perspectiva más amplia, es urgente que el Estado acepte que otra prioridad impostergable está en lo que los magallánicos llamamos “el camino Chile por Chile”, es decir, la vinculación directa -sin cruzar a Argentina- entre Aysén y Magallanes. Comenzado el segundo cuarto del siglo XXI, es increíble que esto también siga pendiente. Otra vergüenza nacional. Todas esas carencias hablan muy mal de nosotros mismos...”.
Qué se debe corregir o fortalecer
Consultado sobre lo que se debe corregir o fortalecer frente a este escenario austral y antártico, Guzmán señala que “creo que falta reflexión y análisis prospectivo. En la Zona Austral la “cuestión de Malvinas” y las pretensiones argentinas por la “coadministración del estrecho de Magallanes” han sorprendido a los gobiernos centrales, y han obligado a la Cancillería a improvisar (y equivocarse)”.
“En el Mar Austral, en 2009 Argentina nos impuso “su reinterpretación del Tratado de Paz y Amistad”, reclamando plataforma continental en un sector que, se entendía, ya estaba delimitado. Este hecho legal y geopolítico fue reconocido formalmente por Chile solo en 2021…”, mencionó.
Asimismo, precisó que “en la Antártica, la política exterior chilena se confunde con el “canto a la alegría”, suponiendo que “la ciencia y la cooperación” son suficientes para proteger al interés nacional de las fuerzas telúricas de la geopolítica del siglo XXI”.
“La visión edulcorada de la Antártica nos impide aceptar que, para proteger precisamente a la Pax Antarctica, hay prepararse para un escenario muy complejo. No veo que lo estemos haciendo. Al menos las propuestas que yo mismo hice a la Cancillería nuca fueron consideradas”, apunta.
Guzmán también plantea que “cuando hace casi 10 años hice presente la gravedad de la pretensión argentina sobre plataforma continental de 200 millas de las islas Diego Ramírez y la Antártica Chilena, una ex Directora de Difrol la desestimó y, por la prensa, me acusó de “apesadumbrado”. Mire Usted en qué parte vamos…”.
El experto también plantea la necesidad de regresar a la correcta implementación de las obligaciones de los “tratados vigentes”, al igual que otros instrumentos como la normativa de la OMC sobre libre comercio y mercancías en tránsito.
“Luego, estimo urgente que, comenzando por Tierra del Fuego y cabo de Hornos, el país se dote de un plan de desarrollo estratégico para la Zona Austral, desde Palena a Diego Ramírez. Este Plan debería tener como referente el instructivo presidencial que mencioné antes”, señaló.
Incluso, asegura que “el gobierno, el Estado y el país en definitiva, deben contar con un concepto material y específico de qué es la Zona Austral, y cuál es su importancia para el futuro de Chile. Está es una región extensa y riquísima que, como ya se observa, es crecientemente apetecida por terceros actores. Chile no puede seguir acordándose de su austro solo cuando hay problemas. No debe seguir siendo así”.


