- La iniciativa busca construir junto con la comunidad un modelo de gobernanza e identificar la demanda de agua, como base para evaluar soluciones de desalación con energía de las olas. El senador Matías Walker respaldó avanzar mediante el diálogo y la colaboración.
¿Cómo fortalecer el abastecimiento de las familias de Pichidangui y responder a las necesidades de su actividad turística? Esta pregunta orienta una iniciativa que busca explorar la desalación sostenible como una alternativa para complementar las fuentes existentes, a partir de un trabajo conjunto con la comunidad.
La propuesta fue presentada en el conversatorio sobre gobernanza hídrica para Pichidangui, realizado en el Bodegón Cultural de Los Vilos. Convocado por Oneka Technologies, el encuentro forma parte de un trabajo comunitario financiado por IDB Lab para identificar necesidades y explorar soluciones compartidas.
El desafío vincula el consumo cotidiano de los residentes con las necesidades de alojamientos, restaurantes y otros servicios turísticos, especialmente durante el verano. Conocer esa demanda y sus variaciones será fundamental para evaluar qué aporte podría realizar una nueva fuente de agua y cómo organizar su eventual suministro.
El senador Matías Walker destacó la participación de vecinos de Los Vilos, Pichidangui, Quilimarí y Totoralillo. Subrayó la necesidad de pasar del diagnóstico a las soluciones y valoró la colaboración público-privada para desarrollar alternativas que beneficien a las comunidades. “Esto no puede ser una imposición, tiene que salir del diálogo”, afirmó.
Una alternativa para complementar las fuentes
Carlos Fredes García, gerente de Desarrollo de Oneka Technologies, presentó una tecnología que utiliza el movimiento de las olas para impulsar agua de mar a través de membranas desaladoras. En este sistema, el agua dulce se conduce mediante una tubería submarina hasta instalaciones de almacenamiento y tratamiento posterior en tierra.
La primera etapa de la iniciativa, prevista para el primer año, se centrará en diseñar junto con la comunidad y los actores locales un modelo de gobernanza. Este proceso permitirá acordar formas de participación y responsabilidades, además de recopilar información para estimar la demanda de agua de los potenciales usuarios.
Los resultados servirán de base para evaluar las alternativas de abastecimiento y definir su escala. Los volúmenes de producción, las capacidades de almacenamiento y los plazos de una eventual implementación deberán determinarse a partir de ese trabajo y de las evaluaciones técnicas correspondientes.
Los acuerdos para avanzar con la comunidad
El trabajo comunitario busca desarrollar un modelo de colaboración entre usuarios, denominado Multi-User Hub, que permita coordinar sus necesidades y capacidades. La participación de los vecinos será central para incorporar sus prioridades y preocupaciones en las decisiones.
Entre los asuntos que deberán abordarse están quiénes podrían recibir el agua, cómo se organizarían su almacenamiento y distribución, quién asumiría la operación de la infraestructura y cuáles serían los costos del suministro. Estas definiciones permitirán evaluar una propuesta acorde con las necesidades locales.
Liliana Bernhardt Núñez, del Comité Adelanto Costa Valle de Pichidangui, explicó que participó para conocer posibilidades de colaboración que contribuyan a fortalecer el abastecimiento de agua potable de su sector. Nina Spaarwater, de Fundo Palo Colorado, valoró el diálogo directo para resolver dudas y construir confianza.
Walker destacó el potencial de aprovechar la energía del océano para ampliar las alternativas de suministro en el Choapa. El paso inicial será construir acuerdos y conocer la demanda, de modo que las decisiones posteriores respondan a las necesidades de las familias y de la actividad turística de Pichidangui.


