- Las cifras de Sernageomin muestran que las personas fallecidas en accidentes mineros pasaron de 11 en 2024 a 20 durante 2025. En un mes marcado por celebraciones, viajes y cambios de rutina, el desafío para las operaciones continuas vuelve a estar en mantener activos los controles críticos y asegurar un retorno.
Septiembre trae consigo celebraciones, viajes y cambios en las rutinas habituales. Para industrias que mantienen operaciones continuas, como la minería, este escenario vuelve a poner sobre la mesa una pregunta clave: ¿cómo asegurar que las personas regresen a sus turnos en condiciones adecuadas para ejecutar tareas críticas?
Los últimos datos de Sernageomin entregan un contexto relevante. Entre 2024 y 2025, el número total de personas accidentadas en minería se mantuvo relativamente estable, pasando de 2.206 a 2.250. Sin embargo, los accidentes fatales aumentaron de 9 a 14, mientras que las personas fallecidas pasaron de 11 a 20.
Para Cristián Signé, CEO de Thinking, empresa especializada en gestión operacional, el desafío está en detectar oportunamente cualquier cambio en las condiciones antes de que se transforme en un incidente.
“La seguridad no puede depender solamente de que exista un procedimiento. Una operación puede tener todos sus controles definidos y aun así enfrentar un evento grave. El desafío está en detectar cuándo una condición cambió, entregar esa información a quienes toman decisiones y actuar antes de ejecutar una tarea crítica”.
Si bien estas cifras no permiten establecer una relación directa entre Fiestas Patrias y las fatalidades registradas en la industria, sí refuerzan la necesidad de mantener la prevención activa, especialmente en períodos donde el descanso, los desplazamientos y las rutinas pueden modificarse.
Uno de los ámbitos más sensibles es la conducción y operación de maquinaria. Según Sernageomin, entre 2000 y 2025, el 23% de los accidentes fatales registrados en la gran y mediana minería estuvieron asociados a vehículos motorizados o equipos rodantes, convirtiéndose en la principal tipología de fatalidad de este segmento.
La normativa minera también aborda expresamente este riesgo: quienes conducen vehículos u operan equipos en faena no pueden hacerlo bajo ingesta de alcohol o drogas, ni utilizando medicamentos que produzcan somnolencia o puedan afectar sus habilidades y reflejos.
A esto se suman factores como fatiga, descanso insuficiente, desplazamientos prolongados o cambios de rutina, que también pueden modificar las condiciones en que una persona enfrenta una tarea crítica.
Para Thinking, el desafío de la gestión operacional está precisamente en transformar procedimientos, controles, reportes y datos en información útil para actuar a tiempo. No basta con disponer de antecedentes: el valor está en que permitan anticipar una desviación, levantar una alerta o modificar una decisión antes de ejecutar una tarea crítica.
Fiestas Patrias vuelve a abrir una conversación que trasciende septiembre: en operaciones continuas, volver al turno también implica hacerlo en condiciones seguras para trabajar.


