- En el marco del Día del Niño, World Vision llama a poner en el centro de las decisiones públicas la protección, participación y bienestar de niños, niñas y adolescentes.
Cada Día del Niño nos ofrece una oportunidad para celebrar la creatividad, la alegría y la capacidad de imaginar futuros mejores. Sin embargo, también nos invita a mirar con honestidad los desafíos que enfrentan miles de niños, niñas y adolescentes en nuestro país.
Aunque Chile ha avanzado en el reconocimiento de los derechos de la infancia, la ONG World Vision visualiza que persisten amenazas que limitan su desarrollo, bienestar y participación.
La primera es la pobreza infantil. Según UNICEF Chile y Fundación Colunga, cuatro de cada diez niños y niñas menores de seis años viven en hogares afectados por algún tipo de pobreza y uno de cada 5 enfrenta inseguridad alimentaria, dos condiciones que comprometen su desarrollo durante la etapa más decisiva de la vida. La pobreza no sólo significa falta de ingresos; significa menos oportunidades de aprendizaje, recreación, protección y desarrollo integral.
La segunda amenaza es la violencia que afecta los territorios y comunidades. De acuerdo a la Encuesta CASEN 2022, citada por UNICEF Chile, el 56,6% de los hogares con niños, niñas y adolescentes declara haber presenciado o vivido situaciones de violencia en su entorno residencial, como peleas, amenazas, balaceras o disparos. Crecer en ambientes marcados por la inseguridad limita el juego, deteriora la salud mental y debilita uno de los derechos fundamentales de la infancia: desarrollarse en entornos seguros y protectores. Cuando el miedo limita el juego, la convivencia y el uso de espacios públicos, también se restringen derechos fundamentales para el desarrollo infantil.
Una tercera amenaza es el deterioro del bienestar emocional y la salud mental. Las tensiones económicas, la inseguridad y la fragilidad de las redes de apoyo afectan tanto a quienes cuidan como a los propios niños y niñas. La evidencia demuestra que las dificultades emocionales que no se abordan tempranamente pueden tener efectos duraderos en el desarrollo y las trayectorias de vida.
La cuarta amenaza es el déficit de cuidados y apoyo a las familias. En Chile, las tareas de cuidado siguen recayendo principalmente sobre las mujeres, destinando 4 horas y 47 minutos al día de trabajo no remunerado, de acuerdo a la II Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo, mientras muchas familias enfrentan la crianza con escaso acompañamiento institucional.
"Cuando las familias no cuentan con tiempo, redes de apoyo ni servicios suficientes, aumenta el estrés parental, disminuye la supervisión de niños y adolescentes y crece su exposición a distintos riesgos, desde la violencia hasta las amenazas del entorno digital. Proteger a la niñez implica también fortalecer a quienes los cuidan", explica Juan Pablo Venegas, Gerente de Incidencia y Políticas Públicas de World Vision.
Finalmente, observamos una amenaza creciente en los entornos digitales. Las plataformas digitales abren importantes oportunidades para aprender, participar y relacionarse, pero también exponen a niños y adolescentes a riesgos como el acoso, la explotación y la vulneración de su privacidad. Según datos de la Defensoría de la Niñez, 42% de los niños, niñas y adolescentes declara haber tenido contacto con personas desconocidas en internet, un 19% mayor que en la medición anterior.
La construcción de espacios digitales seguros es hoy una responsabilidad compartida entre familias, escuelas, empresas tecnológicas y autoridades.
“Desde World Vision advertimos que estas problemáticas no ocurren por separado. La pobreza, la violencia, la exclusión, las dificultades de salud mental y la falta de apoyos familiares suelen acumularse en los mismos hogares y territorios, profundizando las desigualdades que afectan a la niñez” afirma Venegas.
Por ello, este Día del Niño debe ser también una oportunidad para renovar un compromiso colectivo con la protección, la prevención y la participación. Escuchar la voz de niños, niñas y adolescentes, fortalecer las familias y priorizar las inversiones destinadas a la infancia son decisiones fundamentales para construir una sociedad más justa y segura.


