Ha construido una trayectoria consistente en el ámbito de la fotografía contemporánea chilena. Psicóloga de profesión y fotógrafa autodidacta, ha complementado su formación a través de talleres, residencias y mentorías, participando en espacios como el Festival Internacional de Fotografía de Valdivia (FIFVAL), el Encuentro Fotográfico Femenino (EFFEM), el Festival Internacional de Fotografía de Valparaíso y ENFOTO Puerto Montt.
¿De qué trata tu fotolibro ‘Desde las sombras despierto y no sé cómo llegué’?
Este fotolibro trata sobre el vínculo que tengo con mi madre, la cual falleció cuando yo tenía 16 años, pero no es búsqueda sobre quién era ella, si no que más bien, es un intento por dar cuenta de cómo los vínculos se mantienen a pensar de la ausencia física a raíz de una muerte, y en ese trayecto indagar en las preguntas que quedan abiertas, que para mí actualmente tienen relación con lo que significó ser madre y qué es lo que pasa con la mujer detrás de ese rol, tanto antes cuando le tomo a mi propia madre, como en la actualidad, pero ahora en relación a las decisiones que yo misma puedo tomar al respecto. En este trabajo por tanto, la fotografía es un puente entre estos dos tiempos, entre estas dos mujeres y el vínculo aún presente.
¿Cómo nació la idea de realizarlo?
Este trabajo ha tenido varias vidas por así decirlo. En el 2022 por primera vez me interno en este trabajo de la mano de un taller dictado por Catalina Juger, donde realice gran parte de las fotografías que aún se mantienen, para luego en el 2023 me anime a tomar una mentoría dictada por Diego Figueroa que me permitió estructurar un relato para responder a preguntas respecto de cómo las presencias se mantienen aún en la ausencia. A este es punto, el trabajo era íntimo y solo lo tenía para mí, como un proceso de investigación personal, pero luego, me anime a postular a Enfoto Puerto Montt en 2024, quedó en la selección de exposición colectiva y también gané el primer premio que me permitió en 2025 exponer de forma individual, así como también en Galería Flash en Santiago. Desde ese punto, dejó de ser solo mío y fue cuando decidí postular al Fondar Nacional 2025 para poder hacerlo fotolibro. En relación a eso último, mi intención era poder investigar otros temas, como la maternidad y el rol de la mujer detrás de aquello, pero en un formato accesible para cualquiera y no solo limitado a un espacio de exposición.
¿Con qué se van a encontrar los lectores que adquieran este fotolibro?
Se van a encontrar con un trabajo íntimo, personal, de una historia particular, pero que intenta plantear preguntas y sensaciones que creo que son transversales a la experiencia humana, como la muerte, el duelo, los vínculos, las emociones, el ser mujer, entre otros. Se van a encontrar con un fotolibro sensible que espero pueda interpelar a quien lo revise y que también puedan conectar desde sus propias experiencias.
¿Cuáles son tus expectativas con su publicación?
Mi expectativa es que este fotolibro pueda llegar a todos los espacios posibles, a todo tipo de público, que pueda ser útil tanto en lo individual, como en lo colectivo. Que se distribuya por Chile y también que pueda salir fuera del país, pero por sobre todo que la gente pueda llegar a este trabajo.
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