- Especialistas advierten que no basta con consumirlo: la concentración de EPA y DHA, la pureza del aceite y las certificaciones independientes son claves para obtener los beneficios esperados.
Agosto marca el Mes del Corazón, una fecha en que miles de chilenos aprovechan de ponerse al día con sus exámenes de rutina, como el colesterol y los triglicéridos, y buscar alternativas para cuidar su salud de manera integral. Entre las recomendaciones más habituales para acompañar este proceso siempre destaca el Omega-3, un nutriente clave que el cuerpo no produce por sí solo y que debe obtenerse de la alimentación o mediante suplementación adecuada.
Sin embargo, desde el ámbito técnico advierten que no todos los suplementos disponibles en el mercado entregan los mismos estándares de calidad o concentración. La efectividad de la suplementación depende en gran medida de los niveles reales de los ácidos eicosapentaenoico (EPA) y docosahexaenoico (DHA), así como de la ausencia de contaminantes ambientales.
"Muchas personas cuidan de forma rigurosa su alimentación, pero al momento de elegir un suplemento clave para su salud como es un concentrado de Omega 3, no verifican lo que realmente contiene el envase. La concentración real de ácidos grasos esenciales (EPA y DHA) y la frescura del aceite son factores determinantes para que el producto cumpla su función y contribuya de manera efectiva a la salud cardiovascular", explica el Dr. Miguel Copaja, Director Técnico de Newscience Chile.
¿Qué dice la ciencia sobre el Omega-3 y el corazón?
La evidencia científica sobre los beneficios de los ácidos grasos esenciales ha mostrado hallazgos clave en investigaciones publicadas en revistas internacionales como The New England Journal of Medicine (2019; 380:11-22) . En ello se da cuenta de que estudios con altas dosis de EPA han demostrado un apoyo significativo en la reducción del riesgo de eventos cardiovasculares graves en pacientes de alto riesgo.
En ensayos clínicos controlados, también publicados por The New England Journal of Medicine en 2025, la suplementación diaria con ácidos grasos esenciales (EPA y DHA) mostró una reducción del 40% en la tasa de eventos cardiovasculares serios frente a placebo en poblaciones de alto riesgo metabólico.
La prueba del frasco: Cómo saber si tu Omega-3 es de calidad
Para evitar "promesas vacías" en la etiqueta, los especialistas recomiendan buscar sellos de auditoría independiente como la certificación IFOS (International Fish Oil Standards).
A diferencia de las garantías generales de marca, el sello IFOS evalúa cuatro puntos críticos: que contenga la potencia real declarada, que esté libre de contaminantes ambientales, que no esté oxidado (rancio) y que no contenga metales pesados como mercurio o plomo.
"Todos tenemos derecho a saber la trazabilidad, el origen y la calidad de lo que le damos a nuestro cuerpo. Cuando empezamos hace 15 años nos decían que certificar no era necesario, pero para nosotros es un compromiso ético. Somos los únicos en Chile que analizamos y certificamos cada frasco con IFOS de forma ininterrumpida. Este año certificamos nuestro lote número 170. Eso demuestra un compromiso intransable con la calidad", destaca Juan Pablo Salas, CEO de Newscience Chile.
El laboratorio chileno desarrolló Omega UP. Además de la certificación IFOS 5 estrellas, el producto cuenta con el sello ORIVO, que es una empresa Noruega especialista en certificación de origen a través de un método patentado que verifica la especie del recurso marino empleado a través de técnicas de laboratorio avanzada. Esto permite comprobar que es formulado con aceite 100% anchoveta del Pacífico Sur, pescado graso con alta concentración de EPA y DHA, de aguas limpias y pesca sustentables que respeta las cuotas de pesca del recurso.


