- Tras las lluvias que afectaron caminos e infraestructura agrícola de la zona, las destilerías de Monte Patria retomaron progresivamente sus operaciones, aunque en varios casos aún no alcanzan el 100% de su capacidad, y preparan una oferta turística para dinamizar la economía local durante septiembre.
Las históricas precipitaciones que afectaron a la Región de Coquimbo provocaron daños en parronales, caminos e infraestructura agrícola del Valle del Limarí. Un balance preliminar estima que entre un 20% y 25% de los parrones de uva pisquera de la zona sufrieron daños producto de anegamientos, lodo, caída de estructuras e interrupciones en los sistemas de riego.
En este escenario, las destilerías buscan impulsar el turismo como una vía de recuperación, a través del Circuito de Pisqueras Ancestrales, que reúne a cuatro productores de pisco de Monte Patria y ofrece recorridos, degustaciones y experiencias vinculadas al patrimonio pisquero.
Uno de sus principales exponentes es Pisquera Tulahuén, cuyos alambiques de cobre volvieron a encenderse tras permanecer inactivos producto de los cortes de suministro y el aislamiento generado por el temporal. La histórica bodega, con cinco generaciones dedicadas a la producción de pisco y creadora de Waqar y Black Heron, retomó sus recorridos para visitantes.
“El impacto en los caminos fue duro y las heladas posteriores también, pero el trabajo de despeje nos permite confirmar que la precordillera ya está accesible. Queremos invitar a los amantes de la coctelería y la gastronomía a visitarnos, consumir pisco chileno y apoyar a las familias agrícolas que están detrás de cada botella”, señala Jaime Camposano, socio y maestro destilador de Pisquera Tulahuén.
Desde las otras destilerías del circuito también destacan la recuperación de la conectividad. Julio Taborga, propietario de Pisquera Chañaral de Carén, señala que los accesos ya se encuentran despejados y que están retomando su atención al público con tours y degustaciones.
La apuesta turística se da además en un Valle del Limarí que, tras más de una década de sequía, muestra un paisaje transformado por las precipitaciones. Los cerros y valles interiores de Monte Patria presentan hoy una mayor presencia de vegetación y agua, sumando atractivos para actividades como trekking, fotografía y astroturismo.
“El contraste natural es asombroso. Los cerros y valles interiores que estaban secos lucen hoy un verde intenso, lo que ha despertado interés por conocer la zona. Queremos que quienes lleguen al Limarí puedan descubrir también su patrimonio pisquero”, agrega Camposano.
La expectativa de los productores es que Fiestas Patrias marque el inicio de una recuperación sostenida del turismo y que el flujo de visitantes se mantenga durante la primavera y el verano, combinando gastronomía, patrimonio, naturaleza y pisco chileno.


