La Base Aérea Cerro Moreno de la Fuerza Aérea de Chile, en Antofagasta, es el centro de operaciones en el que se está desarrollando uno de los mayores entrenamientos aéreos de la región, el Ejercicio Internacional Multidominio “Salitre 2026”.
Aquí, las Fuerzas Aéreas de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Estados Unidos y Paraguay entrenan en el uso de sus capacidades de manera combinada, dando lugar a operaciones aéreas y terrestres con aeronaves de distintas características, entre ellas aviones de combate F-16 Fighting Falcon, F-39E Gripen, A-29 Super Tucano, IA-63 Pampa III, de apoyo al combate C-130 Hercules, U-28A Draco y UAS MQ-9 Reaper, así como helicópteros Black Hawk, además de operadores de Fuerzas Especiales, personal de Sanidad y una células espacial y ciberespacial.
La actividad reúne a cerca de 1.500 participantes en diferentes labores, tanto logísticas, como de apoyo, además de las tripulaciones y el personal de tierra, quienes planifican y ejecutan las operaciones aéreas que se definen a través del Comando de Operaciones Aéreas Combinadas (CAOC, sigla en inglés).
Quien lidera el equipo a cargo de todas las actividades es el Director del Ejercicio, el General de Aviación Máximo Venegas Raggio, Comandante del Comando de Combate de la Fuerza Aérea de Chile.

General, ¿cuál es la principal característica del Ejercicio Salitre 2026?
Esta versión 2026 consolida a Salitre como uno de los ejercicios multinacionales de mayor amplitud en América del Sur y, por primera vez, incorpora un enfoque Multidominio. En esta oportunidad, estamos integrando operaciones en diferentes áreas, tanto en lo aéreo, como terrestre, espacial y ciberespacial, ejecutando operaciones aéreas y terrestres como parte de una coalición que se enfrenta a una crisis humanitaria en un escenario ficticio, algo que podemos ver en las crisis internacionales del último tiempo.

¿Por qué es relevante para la FACH organizar un ejercicio de esta magnitud?
Es relevante para la Fuerza Aérea de Chile, ya que permite mostrar la capacidad que tiene la Institución para planificar, coordinar y ejecutar un evento como este, que implica conducir operaciones aéreas combinadas junto a una gestión logística con una gran cantidad de medios aéreos y humanos. Además, es una instancia que permite comprobar el nivel profesional en que estamos cada una de las Fuerzas Aéreas participantes.
¿Qué desafíos implica coordinar seis Fuerzas Aéreas con doctrinas, capacidades y procedimientos distintos?
El principal desafío a nivel profesional es alcanzar interoperabilidad mediante procedimientos comunes, planificación conjunta y sistemas de mando y control que permitan actuar como una sola fuerza durante el ejercicio. Para ello usamos una metodología de estándar OTAN y herramientas que nos permiten seguir en tiempo real el desarrollo de la situación.
Además, es una oportunidad para la integración entre las Fuerzas Aéreas, para conocerse, intercambiar experiencias, doctrinas y ampliar la cooperación entre instituciones.

Este es el primer Salitre multidominio ¿Cómo explicaría este concepto a un lector que no está familiarizado con la doctrina moderna?
El multidominio consiste en integrar todos los ámbitos donde hoy se desarrollan las operaciones militares: aire, superficie (mar y tierra), espacio y ciberespacio, sincronizando capacidades para producir efectos coordinados durante una misión. Y se pensó de esta manera, porque hay que entender que los conflictos actuales ya no se desarrollan exclusivamente en el aire. Hoy, las operaciones requieren sincronizar capacidades en múltiples ámbitos para enfrentar amenazas complejas, aprovechar la información disponible y aumentar la eficiencia de las operaciones combinadas.
En este sentido, ¿cuál es el papel de la Célula Espacial que participa en el Ejercicio?
La integración de una Célula Espacial dentro del ejercicio, tripulada por la Dirección Espacial de la FACH junto a la Fuerza Espacial de Estados Unidos, Colombia, Argentina y Paraguay permite incorporar las capacidades de la tecnología más avanzada para apoyar la planificación y ejecución de operaciones terrestres y aéreas. En el caso de la Institución, también estamos operando desde el Centro Espacial Nacional, en Santiago, donde está desplegado un equipo multidisciplinario.

Otra de las novedades en esta versión es un componente terrestre y humanitario, ¿qué importancia tiene este aspecto?
Este año el Ejercicio está centrado en una situación en la que se responde a una crisis humanitaria en desarrollo, lo que nos permite entrenar operaciones más cercanas a los escenarios reales actuales, donde las fuerzas militares participan tanto en operaciones de combate como en apoyo humanitario mediante unidades de Sanidad, Fuerzas Especiales e Infantería de Aviación, en este caso.
¿Qué capacidades operacionales son las más exigentes dentro del ejercicio?
Una de las características de Salitre desde sus inicios, en 2004, ha sido integrar la participación de medios de distintos países, entrenando la interoperabilidad de aeronaves y procedimientos bajo una doctrina común.
Las operaciones que se ejecutan diariamente involucran el empleo de grandes fuerzas, lo que se conoce como LFE (Large Force Employment), en las que se coordina una gran cantidad de aeronaves simultáneamente bajo un mismo plan. Son misiones con grandes formaciones aéreas, donde las aeronaves cumplen funciones como escolta, reconocimiento, supresión de defensas enemigas, ataque y apoyo aéreo cercano, por lo que representan los entrenamientos de mayor complejidad. Y a eso agregamos la coordinación con los medios en tierra.

¿Cómo se evalúa el éxito de un ejercicio de esta envergadura?
En uno de los aspectos, el primer éxito es tener cero accidentes, por lo que se extreman las medidas de seguridad. También contar con la presencia de todos los participantes. En esta oportunidad, está nuevamente Estados Unidos y Brasil, que son dos de las principales Fuerzas Aéreas de la región. Tenemos la participación, por primera vez, de los aviones de combate F-39E Gripen de la Fuerza Aérea Brasileña, en un ejercicio fuera de su país. Argentina, Colombia y Paraguay vienen con aeronaves de instrucción avanzada y ataque ligero como son los IA-63 Pampa III y los A-29B Super Tucano. Con todos ellos podemos intercambiar experiencias en procedimientos, doctrina, entrenamiento y formación, entre otros ámbitos.
Por otro lado, dentro del ejercicio mismo, a través de los sistemas de mando y control y de instrumentos propios de la capacidad aérea, podemos medir el desempeño de las unidades y el nivel de alistamiento de las tripulaciones y grupos de apoyo.
Salitre nació hace más de 20 años, ¿Cómo ha evolucionado desde aquella primera edición?
Este ha evolucionado desde un ejercicio multinacional, orientado a operaciones aéreas hacia un entrenamiento altamente integrado, con procedimientos OTAN, componente espacial y ahora con operaciones multidominio y de ayuda humanitaria, ampliando progresivamente su complejidad y capacidades.
¿Qué valor tiene entrenar bajo procedimientos OTAN para Fuerzas Aéreas Sudamericanas?
Potencia la cooperación internacional, permite estandarizar procedimientos, facilitar la interoperabilidad y preparar a las fuerzas participantes para operar conjuntamente frente a escenarios internacionales complejos.
Respecto del escenario en el desierto más árido del mundo, ¿qué características presenta la Base Aérea Cerro?
Las condiciones de extrema aridez y las características geográficas representan desafíos operacionales que no existen en todos los países participantes, permitiéndoles entrenar en un ambiente altamente exigente.
Finalmente, ¿qué experiencias se llevarán las delegaciones extranjeras a sus países?
El Ejercicio Salitre ha sido muy relevante para los países participantes porque se ha transformado en un escenario que potencia la experiencia compartida, el fortalecimiento de las relaciones entre Fuerzas Aéreas amigas, propiciando la confianza mutua. Cada versión del Ejercicio entrega nuevos conocimientos y procedimientos comunes que facilitarán futuras operaciones combinadas.



