El doble terremoto que ha azotado a Venezuela revela problemas estructurales del Estado Bolivariano -como les gusta llamarse- y que las políticas de viviendas para todos y viviendas en general carece de normas reales. Los miles de videos muestra como grandes y modernas torres de departamentos cayeron como si fueran de papel en segundos.
Tampoco fueron sismos de gigantesca magnitud como los que han afectado a Chile o a otros paises, lo que demuestra que Venezuela es un país de "cascarita".
Hasta ahora el régimen venezolano no ha logrado informar de manera eficiente la cantidad de muertos y desaparecidos.
La siguiente es la crónica de la Agencia española EFE que revisa justamente los problemas de fondo del que fuera un o de los paíse más ricos de América del Sur.
Con al menos 1.450 fallecidos, unos 3.238 heridos y una vasta destrucción material, los terremotos que golpearon Venezuela el pasado miércoles han desatado la mayor emergencia humanitaria de la historia reciente del país y han puesto de relieve problemas estructurales acumulados durante décadas.
Estas son seis claves de lo que la tragedia ha revelado sobre la capacidad de respuesta del país:
Sin preparación para una tragedia a gran escala
La magnitud de los daños ha puesto a prueba a un aparato estatal que arrastraba un prolongado deterioro institucional, deficiencias en el mantenimiento de infraestructuras y limitaciones operativas. Las dificultades para rescatar víctimas, movilizar ayuda y restablecer servicios básicos evidencian que el país no estaba preparado para afrontar una catástrofe de esta dimensión.
Hospitales con carencias crónicas
La llegada masiva de heridos ha desbordado hospitales y centros de salud en varias zonas afectadas. La crisis ha vuelto a evidenciar problemas denunciados desde hace años por gremios médicos y organizaciones humanitarias, como la escasez de suministros, el deterioro de equipos, el déficit de personal y las dificultades para atender emergencias complejas.
Una red eléctrica vulnerable
Los terremotos también han golpeado un sistema eléctrico debilitado por recurrentes fallas, apagones y falta de inversión. La interrupción del suministro en distintas zonas ha complicado las labores de rescate, la atención hospitalaria y las comunicaciones con comunidades aisladas.
El contraste petrolero
Pese a poseer las mayores reservas probadas de petróleo del planeta, Venezuela produce actualmente alrededor de 1,2 millones de barriles diarios, muy por debajo de los más de 3 millones que llegó a extraer en sus años de mayor bonanza.
Además, el país continúa registrando una de las inflaciones más elevadas del mundo. El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta una tasa media del 387,4 % para 2026.
Una red eléctrica vulnerable
Los terremotos también han golpeado un sistema eléctrico debilitado por recurrentes fallas, apagones y falta de inversión. La interrupción del suministro en distintas zonas ha complicado las labores de rescate, la atención hospitalaria y las comunicaciones con comunidades aisladas.
El contraste petrolero
Pese a poseer las mayores reservas probadas de petróleo del planeta, Venezuela produce actualmente alrededor de 1,2 millones de barriles diarios, muy por debajo de los más de 3 millones que llegó a extraer en sus años de mayor bonanza.
Además, el país continúa registrando una de las inflaciones más elevadas del mundo. El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta una tasa media del 387,4 % para 2026.
A este panorama se suman los efectos de las sanciones impuestas durante años por EE.UU. y otros países, que limitaron el acceso de Venezuela al crédito, la inversión y los mercados financieros, especialmente en el sector petrolero. Aunque Washington ha relajado parte de esas restricciones tras la captura de Nicolás Maduro y el reconocimiento del Gobierno de Delcy Rodríguez, la economía venezolana sigue arrastrando las secuelas de años de aislamiento financiero y deterioro productivo.
El costo del aislamiento internacional
La emergencia también ha puesto de manifiesto el peso de las relaciones exteriores. Aunque Venezuela ha vivido un momento de cierto aperturismo con el Gobierno de Delcy Rodriguez tras la captura de Maduro, la situación con buena parte de Latinoamérica y de Europa todavía no se ha normalizado.
Sin embargo, los terremotos han abierto una inesperada tregua humanitaria. Países que hasta hace poco mantenían fuertes disputas con Caracas, especialmente por las cuestionadas elecciones de julio de 2024 -que agravaron las rupturas diplomáticas y el aislamiento regional-, han ofrecido ayuda y establecido contactos directos con Delcy Rodríguez para coordinar la asistencia.
La gran incógnita es si esta diplomacia humanitaria podrá traducirse en una apertura internacional más duradera. La reconstrucción exigirá recursos, financiamiento y apoyo técnico que Venezuela difícilmente podrá movilizar por sí sola.


