Por: Juan Andrés de La Maza Larraín, Vicepresidente del Comité de CORFO de Construcción Naval
La implementación de una Política Nacional de Construcción Naval tiene una importancia estratégica para Chile por razones económicas, de seguridad, tecnológicas y geopolíticas, las que se pueden fundamentar de acuerdo a lo siguiente:
1. Fortalecimiento de la soberanía y la seguridad nacional
Chile posee más de 6.400 km de costa continental, una extensa zona económica exclusiva y responsabilidades en el territorio antártico. Una capacidad nacional de construcción y mantenimiento naval permite:
- Reducir la dependencia de proveedores extranjeros para buques estratégicos.
- Garantizar la disponibilidad de unidades para la Armada, DIRECTEMAR y otros organismos públicos.
- Mantener capacidades críticas en situaciones de crisis internacionales o interrupciones de cadenas de suministro.
- Apoyar la presencia efectiva de Chile en la Antártica y el Pacífico Sur.
2. Desarrollo industrial y generación de empleo
La construcción naval es una industria de alto valor agregado que moviliza una amplia cadena de proveedores como la industria metalmecánica, electrónica y automatización, ingeniería y diseño naval, servicios logísticos y portuarios y Astilleros y empresas de mantenimiento.
Cada proyecto naval genera empleo especializado y contribuye al desarrollo de capital humano avanzado.
3. Impulso a la innovación y transferencia tecnológica
Los programas de construcción naval fomentan la investigación y desarrollo, la digitalización de procesos industriales, la incorporación de tecnologías de automatización, la inteligencia artificial y eficiencia energética y el desarrollo de capacidades nacionales de ingeniería naval.
Esto tiene efectos positivos en otros sectores productivos, como minería, energía, logística y defensa.
4. Apoyo al sector marítimo-portuario
Para un país cuya economía depende en gran medida del comercio exterior, disponer de una industria naval robusta facilita la construcción y mantenimiento de remolcadores, lanchas de prácticos, patrulleras y embarcaciones de apoyo, la renovación de flotas pesqueras y científicas y menores tiempos y costos de reparación para embarcaciones nacionales.
5. Potenciación de ASMAR y del ecosistema naval chileno
La política busca aprovechar las capacidades de ASMAR como eje articulador de una red industrial nacional, integrando universidades, centros tecnológicos y empresas privadas. Esto permitiría que Chile evolucione desde una capacidad principalmente de mantenimiento y construcción de unidades específicas hacia una industria naval más diversificada y competitiva.
6. Proyección geopolítica y antártica
La construcción de buques especializados fortalece la posición de Chile como potencia marítima regional y actor relevante en el Pacífico Sur y la Antártica. Se destacan algunos ejemplos de interés estratégico que incluyen buques multipropósito, rompehielos, buques científicos, patrulleros oceánicos y embarcaciones para apoyo logístico antártico.
Principales Desafíos
Para que la política tenga éxito, deberá enfrentar algunos desafíos como generar una demanda sostenida de construcción naval, lograr financiamiento de largo plazo, aumentar la participación privada, desarrollar proveedores nacionales competitivos, formar mano de obra especializada y alcanzar escalas que permitan competir internacionalmente.
Implicancia estratégica para Chile
La Política de Construcción Naval no debe verse únicamente como una iniciativa industrial. En términos estratégicos, constituye una herramienta para consolidar a Chile como un verdadero país marítimo, fortaleciendo simultáneamente su seguridad, su desarrollo económico, su capacidad tecnológica y su proyección en el Pacífico y la Antártica. Para un país cuya economía depende en más de un 90% de su comercio exterior transportado por mar, disponer de capacidades propias de construcción naval es un activo de importancia nacional.
Juan Andrés de La Maza Larraín, Vicepresidente del Comité
de CORFO de Construcción Naval


