- Concebido como parte del Plan de Expansión del Sistema de Transmisión, el desarrollo del proyecto ha seguido un proceso institucional extenso, con múltiples etapas técnicas, regulatorias y participativas.
La Línea de Transmisión Tineo-Nueva Ancud, proyecto en construcción por Transelec, es una de las obras eléctricas más relevantes para el fortalecimiento del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) en el sur de Chile.
La discusión pública suele concentrarse en el momento en que comienzan las obras. Sin embargo, en proyectos como Tineo-Nueva Ancud, la etapa constructiva es solo la parte visible de un proceso institucional que puede tomar años.
El proyecto es una obra que combina un trabajo integral en sus distintos procesos de planificación, licitación, evaluación ambiental (EIA), participación temprana, consulta indígena y construcción.
De la planificación estatal a la licitación
El punto de partida de este tipo de proyectos no es la empresa ejecutora, sino el Estado. A través del Plan de Expansión del Sistema Eléctrico Nacional, las autoridades evalúan y requieren de las obras estratégicas que deben construirse para fortalecer el sistema.
Una vez definida la necesidad, el proyecto se licita bajo bases públicas que establecen exigencias técnicas, plazos y condiciones.
Solo después de adjudicado, el titular comienza a desarrollar los estudios necesarios para ingresar al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA). Este diseño busca asegurar que la infraestructura responda a la necesidad sistémica.
Evaluación ambiental
El proyecto ingresó al SEIA mediante un Estudio de Impacto Ambiental (EIA), lo que implica el estándar más exigente de evaluación. Este proceso activa plazos formales, rondas de observaciones por parte de servicios públicos y participación ciudadana reglada.
Pero en este caso, el trabajo comunitario comenzó antes del ingreso formal. El EIA incluye un capítulo de “Acciones Previas”, donde Transelec detalla un plan de participación temprana que contempló reuniones con dirigencias sociales y presentaciones en múltiples localidades y comunidades indígenas.
Según la documentación del propio estudio, esta etapa permitió introducir ajustes y fortalecer la pertinencia social y cultural de las medidas comprometidas.
Consulta indígena: un proceso dentro del proceso
Durante la evaluación se determinó la necesidad de abrir un proceso de consulta, según la normativa. Esta etapa no es paralela, tiene reglas, actas metodológicas, instancias formales y cierre administrativo.
En el caso Tineo-Nueva Ancud, el proceso se extendió por más de dos años, incluyendo mesas territoriales, acuerdos y protocolos con comunidades.
El cierre formal del proceso, mediante informes y resoluciones, marca un hito clave para que la evaluación ambiental pueda avanzar hacia su fase final.
Aprobación ambiental: ¿Qué viene después?
La aprobación y la emisión de la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) representan un punto decisivo, pero no el final del camino.
Tras la RCA pueden presentarse reclamaciones administrativas y deben gestionarse permisos sectoriales adicionales, como concesiones eléctricas definitivas para distintos tramos del proyecto. Este período post-aprobación es habitual en obras de gran escala y forma parte del entramado regulatorio chileno.
En este contexto, Transelec comunicó públicamente la aprobación ambiental del proyecto, habilitando la preparación de la fase constructiva.
¿Por qué el proyecto Tineo-Ancud es importante para nuestro país?
El proyecto Tineo-Nueva Ancud, desarrollado por Transelec como parte del Plan de Expansión del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), no es una obra menor.
Se trata de una nueva línea de alta tensión de casi 96 km que conectará la subestación Tineo (Llanquihue) con la subestación Nueva Ancud (Chiloé), reforzando la columna vertebral de la transmisión eléctrica en el sur de Chile.
Una de las razones centrales de su importancia es que otorga respaldo o redundancia al suministro eléctrico que llega a la Isla de Chiloé, una zona que actualmente depende de una única línea de transmisión.
Esa falta de respaldo implica que cualquier falla, mantención prolongada o evento imprevisto puede dejar a la isla sin suministro. Con la nueva línea, se introduce el llamado criterio n-1, es decir, dos circuitos capaces de operar de forma independiente y dar continuidad al servicio si uno queda fuera de operación.
Además, contribuye a mejorar la calidad de servicio en toda la Región de Los Lagos, reduciendo bajas de tensión, fortaleciendo la red frente a eventos climáticos o contingencias y acompañando el crecimiento de la demanda eléctrica proyectada debido al aumento de la población, el turismo y la actividad productiva.
Otra dimensión relevante es su papel en la transición energética y la descarbonización. Al aumentar la capacidad de transmisión entre el continente y la isla, la línea permitirá integrar de manera más efectiva energías renovables (como eólica o solar) en el sistema, reduciendo la necesidad de recurrir a generación local con combustibles fósiles y favoreciendo una matriz eléctrica más limpia.
Tineo-Nueva Ancud no solo es una obra de ingeniería desafiante y fundamental para la seguridad, resiliencia y sostenibilidad del sistema eléctrico chileno, especialmente en territorios donde la demanda crece y donde la confiabilidad del suministro es clave para el desarrollo social y productivo.






