- Matrículas, útiles escolares, permisos de circulación y cuentas acumuladas convierten a marzo en uno de los meses más exigentes para la economía de los hogares en Chile.
Marzo es, para muchas familias en Chile, uno de los meses más desafiantes desde el punto de vista financiero. El regreso a clases, el pago del permiso de circulación, seguros, uniformes y otros gastos estacionales suelen concentrarse en pocas semanas, generando una fuerte presión sobre el presupuesto familiar.
De acuerdo con especialistas en finanzas personales, este periodo se ha consolidado como uno de los más complejos del año para el bolsillo de los chilenos, precisamente por la acumulación de obligaciones económicas que deben cubrirse en un corto plazo.
Frente a este escenario, Macarena Cuevas, subdirectora de la Escuela de Administración y Negocios de Duoc UC, explica que la clave para enfrentar este periodo es anticiparse, ordenar las finanzas del hogar y priorizar los gastos realmente necesarios.
“Marzo no debería tomarnos completamente por sorpresa, porque sabemos que todos los años se concentran varios gastos en este periodo. Lo importante es organizar los ingresos, priorizar lo realmente necesario y evitar decisiones impulsivas que después se transformen en deudas difíciles de manejar”, señala.
La especialista agrega que muchas familias inevitablemente deben recurrir a financiamiento para enfrentar algunos de estos pagos, pero advierte que lo fundamental es planificar cómo se manejarán esas obligaciones durante los meses siguientes.
“Si una familia debe endeudarse para cubrir gastos de marzo, lo importante es tener claro cómo y cuándo se pagará esa deuda. La planificación no debe terminar en marzo, sino proyectarse hacia el resto del año”, explica.
Cinco claves para enfrentar los gastos de marzo
El académico recomienda aplicar algunas estrategias simples para mantener el control financiero durante este periodo.
- Hacer un presupuesto realista
El primer paso es identificar con claridad cuánto dinero entra al hogar y cuáles son los gastos fijos mensuales, como arriendo, servicios o créditos. Esto permite saber cuánto queda disponible para enfrentar los gastos adicionales del mes. - Separar los gastos habituales de los gastos estacionales
Los gastos habituales corresponden a aquellos que se pagan de manera mensual o frecuente, como arriendo o dividendo, cuentas de servicios básicos, alimentación, transporte o educación. En cambio, los gastos estacionales son desembolsos que aparecen en ciertos momentos del año, como matrículas escolares, compra de uniformes y útiles, permisos de circulación, seguros o gastos asociados a vacaciones. Tenerlos identificados permite planificarlos con anticipación y evitar que desordenen el presupuesto familiar.
- Priorizar lo esencial
Cuando el presupuesto es limitado, lo recomendable es cubrir primero las obligaciones más urgentes y postergar gastos secundarios o compras impulsivas. - Usar el crédito con responsabilidad
Si es necesario recurrir a financiamiento, es importante hacerlo de manera planificada y evitando caer en lo que se conoce como “bicicleta financiera”, es decir, pagar una deuda con otra nueva. - Comparar precios antes de comprar
Cotizar útiles escolares, uniformes u otros productos puede marcar una diferencia importante en el presupuesto familiar y ayudar a reducir el impacto de los gastos del mes.









