Esta noche, el Presidente de la República, Gabriel Boric Font, dio su último discurso como Jefe de Estado a través de cadena nacional cuyo texto reproducimos íntegramente.

 

Chilenas y chilenas este mi último discurso como presidente de la República y hago esta cadena en vivo, siendo en este momento las 21 horas del 10 de marzo de 2026.

He recorrido Chile entero desde el seco desierto del norte hasta los vientos creadores del sur, desde la cordillera tutelar que nos cobija hasta las suaves costas que nos bañan. Los valles y los ríos. Las ciudades y pequeños poblados en todos esos lugares me he encontrado con ustedes con el pueblo chileno que construye patria día a día con el pueblo chileno que no se deja doblegar ante incendios ni terremotos ese que se revela siempre ante amenazas o pesimismos.

Ese que todos los días sale a trabajar para ser grande a Chile, para ser grande a su familia, para ser grande a nuestra patria. Y justamente, porque he recorrido Chile entero que puedo afirmar hoy que nuestro país es un mejor lugar que el que era hace cuatro años atrás y eso; y bien vale decirlo, lo hemos logrado trabajando sobre lo obrado por quienes nos antecedieron históricamente en esta difícil tarea. Los presidentes Patricio Elwin, Eduardo Frei, Ricardo Lagos, Michelle Bachelet y Sebastián Piñera, quienes después de la gesta que culminó con la recuperación de la democracia en nuestra patria, sentaron las bases sobre las que nos paramos hoy.

Somos en el fondo parte de una larga posta, porque así se construye Chile con continuidad y cambio.

Tal como mis antecesores, no estuve solo en esta tarea, ha sido todo un equipo el que ha trabajado sin descanso durante este periodo para ser más grande a Chile a todos y todas les agradezco profundamente y de corazón su esfuerzo y compromiso.

Soy un presidente joven, que asumió esta responsabilidad a los 36 años y la termina a los 40.

Quiero que sepan que tomé con humildad el mandato que hace cuatro años ustedes me dieran y les prometo que durante todo este tiempo he dado lo mejor de mí para estar a la altura de esta tremenda responsabilidad.

Y puedo decirles con tranquilidad, tal como lo señalé el día sábado que me voy con la frente en alto y con las manos limpias.

Pero sin duda, son ustedes quienes están en este momento en sus casas. La gente común y corriente, la que nos ha dado la energía para luchar día a día, ese niño que se emocionó, que sintió a ti que estás en tu casa, que este gobierno también te hablaba a ti. La mujer trabajadora, el hombre que no duda en entregarlo todo por su familia.

Pienso en el pescador del Biobí que hoy tiene más recursos por la nueva ley de pesca. En la mujer cuidadora de su hijo enfermo de Conchalí, que hoy tiene tiempo para ella gracias a la Ley de cuidado, en la familia de Punta Arenas que no tuvo que pagar por la operación de la abuela gracias al copago cero en la municipalidad de Marchihue, que hoy tiene más presupuesto gracias al Royalti minero. En la madre de Arica que hoy ve que su hijo tiene más oportunidades e inclusión gracias a la ley TEA, en la mujer jubilada de Valdivia, que hoy tiene una pensión más digna. Gracias a la reforma provisional que tanto costó esa cara adelante Al profesor rural de Chiloé, quien después de décadas de lucha recibió el pago de la deuda histórica; en las familias de Paine que llevan 50 años buscando a sus detenidos desaparecidos y hoy saben que el Estado se hace cargo gracias al Plan de Búsqueda. En los carabineros de todas las comisarías de Chile, cuántas recorrimos juntos que hoy tienen más herramientas y recursos para poder entregarle seguridad a la comunidad. En el estudiante de Copiapó, que hoy recorre su ciudad en el bus eléctrico, gracias a la política de electromovilidad, o  el vecino de Pitrufquén, que hoy puede viajar en tren a ver a su amigo Freire gracias a trenes para Chile, en el joven de alto hospicio que había abandonado la escuela, pero que gracias a la reinserción educativa logró volver a la misma y soñar con un futuro próspero para él y su familia.

En el padre de Puente Alto, que llega a su casa hoy una hora antes y alcanza a jugar con su hijo gracias a las 40 horas.

En la madre soltera de Ayén, que al fin, como corresponde, recibe la pensión de alimentos, gracias a la Ley «Papito Corazón». En la mujer de Coquimbo, que hoy está más segura gracias a la ley integral contra la violencia hacia la mujer, en el artista de Ñuble, tierra de cultores, que hoy tiene más recursos y redes, gracias a los puntos de cultura.

Pienso en los deportistas que hoy tienen mejores condiciones para entrenar después de los Panamericanos ese momento que nos unió como chilenos, los Parparamericanos y para panamericanos en las comunidades indígenas Licantay que tendrán al fin servicios básicos y sus terrenos, gracias a la estrategia nacional del litio, que además legará una gran riqueza para Chile con protección de los salares y con participación protagonista del Estado.

En las 600.000 familias que salieron de la pobreza siguiendo esa línea de la política pública que ha permitido disminuir la pobreza en Chile progresivamente en el tiempo; o en todos los trabajadores y trabajadoras que vieron incrementado su salarios por la histórica alza del salario mínimo en nuestro periodo o en la familia de cualquier localidad, que gracias al plan de emergencia habitacional recibieron finalmente su casa propia.

No puedo en esta cadena nacional, por el tiempo, mencionar todas y cada una de las cosas que hicimos, cada uno de ustedes la saben o la pueden revisar tal como lo puedo obviar que también faltaron.

Me duelen especialmente no haber logrado, en nuestro periodo, terminar con el CAE y haber aprobado un nuevo financiamiento de la educación superior para terminar con esa deuda que ha sido una mochila muy pesada para miles de familias a lo largo de los años.

Y lo mismo, no haber logrado sacar adelante la sala cuna para Chile, en ambos proyectos, pese a haber tenido consenso técnico, no logramos el consenso político. Espero que no cejemos en la voluntad por sacarlos adelante porque Chile los necesita y seguro hay más y les corresponderá a otros desde sus nuevas responsabilidades, trabajar por ello.

También hubo errores que no puedo desconocer, y ya habrá tiempo para revisarlos con calma y sacar las lecciones que correspondan.

Pienso especialmente en el manejo del caso Monsalve y en el proceso frustrado de la compra de la casa del ex Presidente Salvador Allende.

En ambos asumo la responsabilidad, pero sepan que las políticas que se han impulsado en favor de la mujer y la equidad de género durante nuestro gobierno seguirán y quedarán para todas las chilenas durante mucho tiempo y que la dignidad del expresidente no se mancha por los errores que yo pueda haber cometido.

Mañana, pese a las tensiones de las últimas semanas y a partir de las conversaciones que he podido tener, con quien mañana asumirá esta responsabilidad de la Presidencia de la República les hace uno chilenos y chilenas que tendremos un cambio de mando impecable, tanto yo como el futuro presidente Kast, sabemos que Chile está primero y que por lo tanto la democracia que tanto nos costó recuperar es importante cultivar la día a día y en especial en estos momentos clave, de los que ustedes se sienten tan orgullosos.

Cuando termine la ceremonia que hayamos hecho entrega de la banda presidencial, saldré del Congreso como un ciudadano más y me iré con Paula con el Vale, con Violeta, a construir una vida lejos de la primera línea, pero siempre consciente que como ex presidente de la República, uno tiene responsabilidades. Y tal como se lo dije personalmente, le transmito al futuro presidente que siempre contará conmigo para los temas de Estado, tal como yo conté durante todo mi periodo con la presidenta Bachelet, el presidente Frei, el presidente Piñera, antes de su trágico fallecimiento y el presidente Lagos.

Me despido de todos ustedes con gran emoción, con gran agradecimiento y con la certeza de que esté donde esté y no solo yo, sino quienes me han acompañado durante este periodo de gobierno, vamos a seguir trabajando desde cualquier lugar, desde donde estemos por construir un Chile más justo, más digno, más igualitario, con la esperanza intacta. Aquí nada termina, aquí cada día es continuar. Un abrazo muy grande.

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