Por: Catherine Ruz, socia directora Grey Capital.
Este lunes pudimos ver cómo los mercados reaccionaron a la contingencia en Medio Oriente, con un dólar que abrió con un alza sobre los $920 y el petróleo superando los US$100 por barril (algo que no se había visto desde agosto de 2022). Todo esto ocurre en medio de múltiples conflictos que han elevado los niveles de incertidumbre global.
Para muchos inversionistas estos momentos generan una reacción casi automática de mover el dinero o buscar refugios cortoplacistas. Sin embargo, la historia demuestra que actuar impulsivamente en medio de crisis suele ser una de las decisiones más costosas para el patrimonio. Los mercados financieros están diseñados para anticipar escenarios futuros y, por lo mismo, reaccionan de forma rápida ante eventos geopolíticos o económicos. El alza del dólar, el encarecimiento del petróleo o la volatilidad en los commodities son respuestas inmediatas a un entorno incierto, pero no necesariamente reflejan cambios estructurales permanentes.
Mover inversiones en medio de un conflicto equivale, en muchos casos, a vender activos cuando están devaluados y recomprarlos cuando ya han recuperado su valor. La situación actual, con petróleo sobre los US$100, tensiones en el estrecho de Ormuz y presiones inflacionarias latentes, puede generar episodios de volatilidad importantes. Pero precisamente por eso la diversificación y la planificación patrimonial existen, para que el patrimonio pueda atravesar variados ciclos económicos sin depender de decisiones tomadas bajo presión. Se debe entender que las crisis no son eventos permanentes y que las decisiones precipitadas sí pueden tener consecuencias duraderas.
Irán nombró a Mojtaba Jamenei como su nuevo líder, mientras que Donald Trump señaló durante el fin de semana que no se descarta el despliegue de tropas en territorio iraní. En este contexto de hitos que ocurren todos los días y pueden mover violentamente la economía, la disciplina financiera se vuelve más importante que nunca. No se trata de reaccionar al ruido del mercado, sino de mantener la estrategia definida, revisar el portafolio con una mirada estructural y recordar que el patrimonio se construye en horizontes de largo plazo, no en titulares de un lunes por la mañana.









