Por: Luis Andrés Lautaro

La capacidad de los Astilleros y Maestranzas de la Armada de Chile (ASMAR) para diseñar y fabricar en tiempo récord la cápsula Fénix durante el rescate de los 33 mineros en 2010 sigue siendo un ejemplo de liderazgo técnico y operativo que trasciende fronteras.

Este hito chileno, que involucró colaboración estrecha con la NASA (aunque no tuvo intervención en el diseño final de la cápsula Fénix) puso a prueba la resiliencia de equipos multidisciplinarios bajo presión extrema, fue recientemente tema central en una sesión de intercambio con altos mandos de la Marina de Estados Unidos, específicamente con la Unmanned Surface Vessel Squadron Three (USVRON Three).

USVRON Three, fue establecida en mayo de 2024 por la Fuerza de Superficie Naval del Pacífico de la US Navy en la Base Anfibia Naval de Coronado. Esta unidad se encarga de operar y desarrollar vehículos de superficie no tripulados pequeños (sUSV, por sus siglas en inglés), conocidos como los Embarcaciones de Reconocimiento Autónomos Globales (GARC, por sus siglas en inglés), con foco en integración a fuerzas de superficie, experimentación y desarrollo de tácticas para entornos marítimos complejos.

En 2025 y lo que va de 2026, USVRON Three ha avanzado en la formación de divisiones operativas, cambio de mando y despliegue progresivo de estas plataformas, que ya suman cientos en la flota estadounidense, marcando un paso decisivo hacia la autonomía en operaciones navales.

Durante la conversación, que incluyó a Joseph Swann III (PMP, LSSGB) y otros jefes de la US Navy, se repasó cómo el rescate minero chileno de 2010 representa uno de los casos más claros de liderazgo efectivo en crisis.

Treinta y tres trabajadores quedaron atrapados a unos 700 metros de profundidad tras el derrumbe de la mina San José, bajo 700.000 toneladas de roca de dureza excepcional. Pasaron 17 días sin contacto hasta localizarlos, y otros 70 días para extraerlos con vida.

El éxito no vino de una sola tecnología milagrosa, sino de una combinación de factores: una misión clara e innegociable como la declarada por el entonces presidente Sebastián Piñera: «Los salvaremos vivos o muertos», cero espacio para egos, alta incertidumbre y presión temporal brutal.

Los líderes en terreno demostraron capacidad para escuchar con atención, hablar sin rodeos, mantener el foco técnico, conservar la paciencia y decidir con firmeza cuando era necesario. Se alinearon equipos técnicos, operativos y de alto mando, gestionando comunicaciones entre instituciones diversas.

La clave estuvo en la resolución sistemática de problemas mediante ciclos rápidos de aprendizaje: diseñar, probar, ajustar, descartar opciones inviables y repetir sin pausa. La cápsula Fénix diseñada inicialmente por ingenieros como Alejandro Poblete e ingenieros navales y construida en tiempo récord por ASMAR en Talcahuano, encarnó esa mentalidad.

Equipada con sistemas de oxígeno, iluminación y comunicación, funcionó como una verdadera ambulancia vertical en un conducto estrecho y hostil. Se fabricaron varias unidades (Fénix I a IV), con la Fénix II como la principal en el rescate, y el diseño se patentó posteriormente por la Armada.

ASMAR demostró entonces y lo reafirma hoy su liderazgo en capacidades industriales de defensa, capaz de responder a emergencias nacionales con ingeniería de precisión y trabajo interdisciplinario.

Tolerancia al fallo controlado, mente abierta a múltiples enfoques y disciplina en los procesos marcaron la diferencia contra todo pronóstico. Un detalle que resume el espíritu del operativo: el capataz Luis Urzúa, líder de los mineros en el interior, salió el último. Desde el nivel presidencial hasta los técnicos de ASMAR y los propios atrapados, todos empujaron en la misma dirección.

Esta experiencia chilena resuena especialmente en el ámbito de sistemas no tripulados, donde la US Navy prepara a la próxima generación de plataformas.

La tecnología avanza a pasos acelerados, pero los fundamentos del liderazgo claridad de misión, aprendizaje rápido, coordinación sin fisuras y persistencia siguen definiendo el éxito.

Finalmente Joseph Swann III y el equipo de USVRON Three tras una sesión profunda y enriquecedora. Nos recuerda que, en defensa y en crisis, el verdadero activo es la gente que lidera con cabeza fría y corazón comprometido.

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