La ministra Gloria Ana Chevesich, asumió esta jornada como la primera presidenta de la Corte Suprema, apuntando a que las faltas a la probidad que se han detectado en el último tiempo resienten no solo al Poder Judicial, sino a que todo el sistema democrático.
Además, fue enfática en resaltar que la gran mayoría de los funcionarios ejerce el servicio de justicia de manera profesional, seria y abnegada.
“Una administración de justicia que se aparta de sus deberes de independencia, imparcialidad, probidad, sobriedad y decoro, no solo importa un abandono de sus deberes esenciales sino que produce lo que ahora, por desgracia, tenemos: desprestigio, desconfianza, falta de credibilidad. Bien sabido es, que cuando se deja de confiar en la justicia no solo se resiente el servicio judicial, sino también el Estado de derecho, y, todavía más, el sistema democrático”, dijo.
A la ceremonia asistió el Presidente Gabriel Boric, quien destacó que Chevesich sea la primera mujer en asumir la presidencia del principal tribunal del país.
“El hecho de que sea la primera mujer en los 200 años de la Corte Suprema, creo que da cuenta de algo que debiera ser para todos evidente, pero en la historia de la República durante demasiado tiempo no lo ha sido, que es que las mujeres tienen no solamente el mismo derecho, sino que las mismas condiciones, incluso a veces mucho mejores para poder estar en cualquier cargo de poder, de representación”, señaló.
Percepción de dos clases de justicia
La magistrada reconoció la existencia de una percepción ciudadana de dos clases de justicia -una para los ricos y otra para los pobres– y recordó que lo que enaltece la labor judicial es el trato igualitario a todas las personas.
“En lo personal, rechazo rotundamente a quienes pretenden hacer valer supuestos privilegios y he dado muestras de ello (…) Lo que enaltece nuestra labor es, entre otras cosas, el trato igualitario que debemos dar a todos los justiciables”, sostuvo.
“No quiero relativizar lo ocurrido, pero ello no puede significar que dicha percepción alcance a todas las personas que formamos parte de este poder del Estado y que merezcamos los duros epítetos con que algunos se refieren a nosotros”, precisó.






