Adele no iba a dejar que volviera a ocurrir. Después de su muy criticada actuación en los Grammy 2016 por cantar desafinado, esta vez la artista británica, tras lo que pareció otro paso en falso, interrumpió su presentación y volvió a empezar.

Pero no era cualquier presentación: era un homenaje a nada más y nada menos que George Michael, uno de los grandes artistas que murió en 2016. Se trataba de una versión muy lenta de «Fastlove».

“Sé que esto es televisión en vivo… perdón por decir vulgaridades y perdón por empezar de nuevo», dijo, mientras se recomponía. La gente en el Staples Center la apoyó.

Al acabar la canción, el público la ovacionó de pie mientras la artista británica agradecía, con expresión de vergüenza.

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