- En el marco del Día Mundial del Cáncer Cervicouterino, que se conmemora cada 26 de marzo, Fundación Arturo López Pérez llama a la población a no postergar los controles médicos y a reforzar la vacunación frente a un cáncer que en sus primeras etapas no presenta síntomas.
El cáncer cervicouterino sigue siendo uno de los principales cánceres que afectan a las mujeres en edad sexualmente activa en Chile. Cada año, más de mil pacientes son diagnosticados con esta enfermedad y más de 600 mueren a causa de ella, según cifras preliminares del Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) del Ministerio de Salud.
La enfermedad se origina en las células del cuello uterino. El cuello del útero es la parte inferior de este órgano que conecta con la vagina. Más del 95% de los cánceres cervicouterinos son producidos por el Virus del Papiloma Humano (VPH), específicamente por los tipos 16 y 18, que se transmiten principalmente por contacto de piel a piel. De hecho, se estima que 80% de las personas sexualmente activas, independiente de su orientación sexual, tendrá la infección por VPH en algún momento de su vida, aunque entre el 80 y el 90% de ellas eliminarán de manera natural el virus gracias a la acción de su sistema inmune.
En sus etapas iniciales, el cáncer cervicouterino no presenta síntomas claros o específicos. No obstante, a medida que la enfermedad progresa comienzan a aparecer algunas señales, ante las que se debe consultar con un ginecólogo o una matrona. “El cáncer cervicouterino es conocido como un enemigo silencioso porque en sus fases iniciales suele ser totalmente asintomático. Por eso, las pruebas de tamizaje o de rutina son vitales. Sin embargo, se debe poner atención ante el sangrado vaginal anormal, el cambio de flujo vaginal, dolor abdominal, molestias durante las relaciones sexuales o sangrado después de la menopausia”, explica la doctora María Eugenia Giavedoni, gineco-oncóloga de FALP.
Asimismo, en etapas metastásicas los síntomas del cáncer cervicouterino son: dolor pélvico y en las piernas, pérdida de peso inexplicable y fatiga constante.
La importancia de los controles preventivos
El cáncer cervicouterino es prevenible. Actualmente existe una vacuna contra las cepas de VPH de mayor riesgo cancerígeno. En Chile, es parte del Plan Nacional de Inmunización (PNI) y consta de la administración de una dosis a niñas y niños de 9 años. Para personas mayores de edad, la vacuna está disponible de manera particular en cualquier vacunatorio del país.
“El Virus del Papiloma Humano es extremadamente común, es el motor principal de varios tipos de cáncer y lo más impactante es que es una de las pocas causas de cáncer que podríamos prevenir casi por completo. La vacunación contra el virus es considerada una de las intervenciones de salud pública más potentes para reducir la carga de enfermedades oncológicas y está diseñada para entrenar al sistema inmunitario antes de que ocurra la exposición real al virus”, explica Giavedoni.
Además, mantener los controles preventivos al día es fundamental para detectar precozmente el cáncer cervicouterino. Por eso, la Ley 20.769 da derecho a las mujeres a medio día administrativo para realizarse exámenes preventivos, como el PAP (recomendado cada 3 años) o el Test de VPH (recomendado cada 5 años), mientras que el Examen de Medicina Preventiva del Adulto (EMPA) garantiza a todas las mujeres entre los 25 y 64 años el acceso a PAP gratuito cada tres años, tanto en el sistema público como para beneficiarias de isapres.
“El PAP detecta cambios o lesiones en las células del cuello del útero, mientras que el test del Virus del Papiloma humano, o PCR, busca la presencia de virus que causan esos cambios. Este último es un estudio molecular que identificaría al ‘ladrón del robo’. El comienzo del tamizaje con PAP es a los 25 años y, si es negativo, se repite cada 3 años. Y el inicio del tamizaje con Test del VPH es a los 30 años y, de ser negativo, se repite cada 5 años”, agrega la gineco-oncóloga.
El cáncer cervicouterino puede tardar de 15 a 20 años en desarrollarse en mujeres con sistemas inmunes normales, y de 5 a 10 años en pacientes con sistemas inmunes debilitados, por ejemplo, con una infección por VIH no tratada, por lo que es clave su diagnóstico precoz para obtener un tratamiento oportuno. “Afortunadamente este cáncer es uno de los más prevenibles y tratables si se detecta a tiempo. Las medidas concretas que marcan la diferencia son la vacunación contra el virus, el tamizaje o control de rutina con papanicolaou o el Test del Virus Papiloma y el uso de preservativo. También es importante evitar y dejar el tabaco”, agrega la doctora María Eugenia Giavedoni, gineco-oncóloga de FALP.
El cáncer cervicouterino en cifras
Durante 2025, 681 mujeres habrían fallecido por cáncer cervicouterino en Chile, una de las cifras más altas registradas en los últimos años, según datos preliminares del Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) del Ministerio de Salud. Entre 2021 y 2025, 3.319 mujeres perdieron la vida por esta enfermedad a nivel nacional.
En cuanto a los rangos etarios, la mayor proporción de fallecimientos en este período se concentró en mujeres entre 50 y 69 años, con 1.242 casos, seguido por el grupo de 70 a 89 años, con 981 muertes. En tanto, 946 mujeres menores de 49 años fallecieron por esta causa en el mismo lapso de tiempo.
Las regiones con mayor número de decesos durante 2025 fueron la Región Metropolitana (252), Valparaíso (87), Maule (44), Coquimbo (43), Los Lagos (40) y O’Higgins (34), concentrando una parte importante de las muertes por esta enfermedad en el país.
Más información en https://www.falp.org/landing/cancer-cervicouterino/









