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Desde abril de 2026, la jornada laboral en Chile bajará a 42 horas semanales, pero miles de trabajadores a honorarios podrían quedar fuera de esta reducción, pese a cumplir funciones como empleados formales. Expertos advierten que este cambio podría gatillar fiscalizaciones, denuncias y demandas laborales, especialmente en casos donde exista subordinación y dependencia, obligando incluso al reconocimiento de una relación laboral.

La reducción de jornada a 42 horas semanales comenzará a regir en abril de 2026 y es parte de la transición hacia las 40 horas, una de las reformas laborales más relevantes de los últimos años. No obstante, esta normativa aplica formalmente sólo a trabajadores regidos por el Código del Trabajo, dejando fuera, en principio, a quienes emiten boletas de honorarios, lo que ha generado dudas entre quienes trabajan bajo esta modalidad.

En Chile, esta realidad no es menor. Según el último informe de la Dirección de Presupuestos (Dipres), al tercer trimestre de 2025 existen 32.457 personas trabajando a honorarios en el Gobierno Central, lo que equivale al 6,1% del personal total. Aunque el porcentaje parece acotado, se trata de miles de trabajadores que, en muchos casos, cumplen funciones permanentes y bajo jefatura directa, una situación que podría configurar una relación laboral.

Esto ha generado una duda práctica creciente: qué ocurre con trabajadores a honorarios que, en la práctica, cumplen horarios fijos, tienen jefaturas directas y deben ajustarse a las mismas exigencias que un trabajador contratado. Según explican especialistas, en estos casos podría existir una relación laboral encubierta, lo que cambia completamente el escenario legal.

“Muchas personas creen que, por emitir boletas de honorarios, no tienen derecho a la reducción de jornada. Pero si existe subordinación y dependencia, es decir, si tienen jefe, horario y obligaciones permanentes, la ley laboral podría aplicarse igualmente, independiente de lo que diga el contrato”, explica Camila Cárdenas, directora del área de Litigación y socia de SoyHonorario.

“La reducción de la jornada a 42 horas no es solo un cambio formal, también abre la puerta a que muchos trabajadores revisen si su situación es legal. Si una persona a honorarios trabaja bajo subordinación y supera esa jornada, podría exigir el reconocimiento de su relación laboral y reclamar derechos como vacaciones, cotizaciones o indemnizaciones”, agrega Cárdenas.

En este contexto, expertos advierten que la entrada en vigencia de esta nueva reducción también podría generar un aumento de fiscalizaciones y cuestionamientos sobre esta modalidad. “La Ley de 40 Horas no regula directamente a los honorarios, pero su implementación podría abrir la puerta a denuncias o demandas de trabajadores que busquen el reconocimiento de una relación laboral. Por eso, es clave que las empresas revisen estos casos preventivamente, ya que una mala clasificación podría derivar en multas o juicios laborales”, explica Donovan Riveros, abogado Legal, Laboral & Compliance BSO en BDO Chile.

En la misma línea, desde Talana advierten que la reducción de jornada no modifica los criterios que definen una relación laboral, por lo que el foco debe estar en la subordinación y dependencia real. “Indicadores como el control de horario, recibir órdenes directas, usar herramientas corporativas o cumplir funciones permanentes pueden obligar a formalizar el vínculo. No hacerlo expone a las empresas a pagos retroactivos, multas e indemnizaciones”, señala Consuelo Letelier, VP Legal de Talana.

La implementación de las 40 horas continuará de forma gradual hasta abril de 2028, cuando la jornada semanal máxima llegará a 40 horas. Mientras tanto, especialistas recomiendan que tanto trabajadores como empleadores revisen sus condiciones actuales, ya que esta nueva etapa podría marcar un punto de inflexión en el uso de contratos a honorarios en Chile.

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