- En toda adopción generalizada, hay personas que quedan rezagadas por distintas razones. Es el caso de los adultos mayores, quienes están insertos en una era de economía digital que no se detiene y que aún está al debe con incorporarlos.
El uso e interacción creciente de la tecnología sigue a niveles exponenciales en la vida cotidiana. Existe una gran cantidad de servicios que hoy se pueden hacer y pagar mediante teléfonos inteligentes, lo que para muchas personas no implica mayor inconveniente, pero para los adultos mayores es complejísimo.
El envejecimiento de la población mundial es una tendencia. Según un informe de la Organización Mundial de la Salud, para 2030 una de cada seis personas será mayor de 60 años. Y en Chile, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística (INE), el envejecimiento de la población mantiene su tendencia al alza, aumentando el porcentaje de personas de 65 años o más de 6,6% en 1992 a 14% en 2024.
“Para hacernos una idea y ejemplificar, existen más de 16 millones de ClavesÚnicas activadas, la cual auténtica digitalmente a los ciudadanos para acceder a distintas instituciones públicas y facilita el acceso a servicios y plataformas digitales de manera segura. Por lo tanto, el Estado también está apostando a la digitalización, presionando a los adultos mayores a ponerse al día, pero es difícil para ellos”, explica André Goujon, CEO de Lockbits.
En un entorno digital cada vez más presente, la interacción con la tecnología conlleva tanto beneficios como riesgos significativos.
Dado que los adultos mayores utilizan cada vez más las herramientas digitales en su vida diaria, también se exponen a amenazas en línea. Esto incluye estafas diseñadas específicamente para ellos, aprovechando su confianza y su menor familiaridad con las complejidades de estos entornos. Por lo tanto, es crucial abordar estas temáticas de manera especializada.
“Falta empatía y una capacitación estratégica basada en la segmentación y personalización. Tenemos que avanzar, porque los cibercriminales no tienen compasión ni discriminan por edad. Son criminales, no lo podemos olvidar nunca”, menciona Goujon.
Según ESET, los adultos mayores se exponen a estafas por correo electrónico y servicios de mensajería (WhatsApp, Telegram, entre otros), llamadas telefónicas fraudulentas, estafas en la web y redes sociales, secuestro de cuentas y QRs. Por eso, la expresión “corazón de abuelita” no es antojadiza. Los adultos mayores sienten las emociones de una forma distinta a los más jóvenes, por lo que son más propensos a caer en manipulaciones (ingeniería social) y posteriores estafas.
“Hay que partir por casa, educar a los más cercanos, transmitiendo el concepto de ciber higiene digital, comentando algunos riesgos de usar el teléfono y pinchar cualquier link, o confiar en ofertas y/o premios. Además, es importante que se siga promoviendo por todos los medios posibles que tiene que existir una estrategia mucho más efectiva y agresiva en la educación sobre ciberseguridad”, recalca el especialista.
A continuación, desde Lockbits se comparten algunas recomendaciones clave para actualizar y empoderar digitalmente a los adultos mayores, con el objetivo no solo de prevenir estafas, fraudes o malas experiencias, sino también de asegurar que puedan acceder y disfrutar plenamente de los múltiples beneficios y oportunidades que ofrece el mundo digital de hoy.
- Evitar compartir información o datos personales y sensibles.
- Usar contraseñas seguras y distintas. Si es necesario, que sean gestionadas por un familiar o bien, anotadas en alguna libreta personal.
- Mantener dispositivos actualizados.
- Activar la doble autenticación (confiarle a algún familiar o persona de confianza).
- Precaución con hacer clic en enlaces.
“Es importante acompañarlos activamente, ayudando y orientando sus acciones. Hay que mostrar iniciativa y estimular la paciencia, ya que sienten inseguridad de consultar. Se trata de una necesidad latente en la era digital, por lo que hay que seguir avanzando en concientización y educación para quienes también nos protegen y son parte esencial de las familias chilenas”, sentencia Goujon.






