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Durante el embarazo, el organismo atraviesa cambios hormonales y físicos que son esperables. En ese proceso, la piel suele “avisar” primero: puede sentirse más seca o tirante, reaccionar con mayor facilidad a productos habituales, y en algunos casos presentar manchas en el rostro. La buena noticia es que la mayoría de estas modificaciones son transitorias y, con una rutina simple y constante, es posible mantener la piel confortable y protegida durante esta etapa.

¿Por qué cambia la piel en el embarazo?

Los cambios cutáneos no ocurren solo por las hormonas. También influyen factores fisiológicos y mecánicos: el aumento progresivo del volumen abdominal, el estiramiento de tejidos, variaciones en la circulación y una mayor sensibilidad. Todo esto puede traducirse en:

  • Resequedad y picazón (especialmente en abdomen y piernas).
  • Tirantez por el estiramiento de la piel.
  • Mayor reactividad (enrojecimiento o ardor con productos que antes se toleraban bien).
  • Tendencia a manchas por mayor actividad de los melanocitos (células que producen pigmento).

En este contexto, el objetivo del cuidado no es “evitar” cambios normales, sino acompañar a la piel con medidas que refuercen su barrera, mejoren la hidratación y disminuyan el impacto de factores externos (como el sol).

Hidratación: el cuidado principal y más recomendado

En la práctica clínica, la hidratación diaria suele ser el consejo más repetido por especialistas durante el embarazo. Una piel bien hidratada tolera mejor la tensión del estiramiento y puede sentirse menos seca o incómoda.

¿Qué tipo de crema conviene priorizar?

Se recomienda optar por fórmulas que sean:

  • Emolientes (suavizan y reducen la sensación de tirantez).
  • Humectantes (ayudan a retener agua en la capa superficial).
  • No comedogénicas si existe tendencia a brotes.
  • Aptas para piel sensible y lo más “inertes” posible (sin fragancias intensas ni activos irritantes innecesarios).

Entre los ingredientes comunes que suelen cumplir bien estas funciones se encuentran glicerina, ésteres, siliconas y aceites naturales, seleccionados según el tipo de piel y el clima. En el caso de pieles más reactivas, la clave suele ser la simplicidad: menos productos, mejor tolerancia.

Elasticidad, “tensión” y estrías: expectativas realistas

El uso de cremas emolientes puede mejorar la comodidad (menos tirantez y resequedad) y ayudar a mantener la piel más flexible. Sin embargo, es importante considerar que las estrías dependen de múltiples factores —genética, velocidad de crecimiento, elasticidad individual— y no existe un producto cosmético que garantice prevenirlas por completo.

Lo que sí suele ser útil es sostener hábitos consistentes:

  • Aplicar hidratante a diario, idealmente después de la ducha.
  • Reforzar zonas de mayor tensión (abdomen, caderas, muslos, busto).
  • Evitar agua excesivamente caliente y jabones agresivos.

Ingredientes “activos” en hidratación: cuándo aportan valor

En algunas rutinas, pueden incorporarse activos (preferentemente de buena tolerancia) para potenciar hidratación o apoyar elasticidad. Dentro de este grupo se mencionan con frecuencia opciones de origen natural como trehalosa (por su aporte hidratante) y extractos como centella asiática, asociados al soporte de la piel en procesos de reparación y firmeza.

Aun así, el criterio más importante es individual: si la piel está más reactiva, muchas veces conviene priorizar la tolerancia antes que sumar múltiples activos.

Cuidado facial: protector solar para prevenir manchas

Durante el embarazo, algunas mujeres presentan mayor predisposición a manchas faciales (melasma), especialmente si hay exposición solar. Por eso, la recomendación más consistente para el cuidado del rostro es la foto protección diaria, incluso en días nublados.

Buenas prácticas habituales:

  • Usar protector solar todos los días, como último paso de la rutina de mañana.
  • Preferir amplio espectro (UVA/UVB) y reaplicar si hay exposición directa.
  • Complementar con sombrero, sombra y barreras físicas cuando sea posible.

¿Por qué se sugieren filtros minerales?

En pieles sensibles, suelen recomendarse filtros de origen mineral como TiO₂ (dióxido de titanio) y ZnO (óxido de zinc), porque tienden a ser bien tolerados y su mecanismo se asocia principalmente a reflejar/dispersar la radiación, más que a absorberla.

Señales de alarma y cuándo consultar

Aunque la mayoría de los cambios cutáneos son normales, se aconseja consultar con dermatología u obstetricia si aparece:

  • Picazón intensa y persistente, especialmente si interfiere con el sueño.
  • Lesiones que se inflaman, supuran o se extienden rápidamente.
  • Reacciones repetidas con productos “suaves”.
  • Manchas que cambian de forma marcada o generan preocupación.

Además, cualquier rutina cosmética que se quiera mantener o ajustar durante el embarazo debe ser revisada por un profesional, sobre todo si incluye activos potentes, tratamientos para manchas o productos antiacné.

Detrás de cada fórmula segura: El valor de las materias primas

Para que una crema hidratante o un fotoprotector cumpla con los estándares de seguridad y eficacia que esta etapa exige, la clave reside en el origen y la pureza de sus componentes. Detrás de los productos recomendados por especialistas, existe un ecosistema de innovación donde empresas con experiencia internacional, como Grupo Mathiesen, juegan un papel fundamental.

Con una trayectoria de más de 85 años en Latinoamérica, Mathiesen no solo provee insumos, sino que ofrece el soporte técnico necesario para que las empresas en Latino América desarrollen productos de alta calidad. Su portafolio especializado permite a los formuladores crear soluciones alineadas con las tendencias globales, garantizando ingredientes que respetan la barrera cutánea en momentos de alta sensibilidad.

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