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  • El astrónomo de la Universidad Andrés Bello, Ricardo Demarco, destaca mes por mes algunos de los hitos más relevantes para este año en materia de observación y exploración.

El calendario astronómico para 2026 será uno especialmente activo, con conjunciones planetarias y lluvias de meteoros que marcarán su ritmo. Al mismo tiempo, será uno clave para la exploración espacial. El programa Artemis II devolverá astronautas a las cercanías de la Luna, la misión china Chang’e 7 partirá al polo sur lunar, y la sonda europea JUICE pasará cerca de la Tierra para impulsarse hacia las lunas heladas de Júpiter.

Para el astrónomo y académico de la Universidad Andrés Bello, sede Concepción, e investigador del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines (CATA), Ricardo Demarco, “estaremos viviendo un año muy interesante”.  Para él, la riqueza de eventos astronómicos y de exploración científica ofrece una oportunidad extraordinaria para acercar la astronomía al público general.  “Cada eclipse, cada conjunción planetaria y cada misión interplanetaria nos recuerda que vivimos en un universo muy dinámico”.

Febrero: eclipse y el retorno humano a la Luna

El 6 de febrero es la fecha tentativa para el primer intento de lanzamiento de Artemis II, la misión que marcará el regreso de astronautas a las cercanías de la Luna. “Este no es solo un regreso simbólico, es el inicio de una presencia sostenida en el entorno lunar”, explica el astrónomo.

El 17 se producirá un eclipse solar anular, visible principalmente desde el sur del océano Índico y la Antártica. En Chile, solo en el extremo sur de la región de Magallanes será posible observarlo de manera parcial. “En un eclipse anular la Luna no alcanza a cubrir completamente el disco del Sol, y lo que queda visible es un anillo luminoso. Eso ocurre porque la Luna está más lejos de la Tierra y se ve un poco más pequeña en el cielo”, explica Demarco.

Hacia el 28 de febrero, el cielo ofrecerá una escena poco común, con Mercurio, Venus, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno distribuidos a lo largo de la eclíptica. Venus y Saturno aparecerán muy próximos entre sí justo después del atardecer, mientras Júpiter dominará el cielo nocturno con gran brillo.

Marzo: la Luna, los planetas y el equilibrio día-noche

La madrugada del 3 de marzo estará marcada por un eclipse lunar total que, desde Chile, se verá solo de manera parcial. El máximo observable ocurrirá cerca de las 7:30 de la mañana, cuando la Luna estará muy baja sobre el horizonte oeste y cubierta en aproximadamente un 60%. “Aunque las condiciones no sean ideales, estos eclipses permiten comprender cómo la geometría del sistema Tierra-Luna-Sol define lo que vemos desde cada lugar del planeta”, comenta el astrónomo UNAB.

El 8 de marzo, Venus y Saturno volverán a encontrarse visualmente en el cielo, separados por cerca de un grado, una distancia equivalente al ancho del pulgar con el brazo extendido. El fenómeno será observable al atardecer. El mes culmina el 20 de marzo con el equinoccio, momento en que el día y la noche alcanzan una duración similar.

Abril: el mes para observar a Mercurio

El 4 de abril será una fecha clave para quienes intentan observar a Mercurio. Ese día el planeta alcanzará su máxima elongación, es decir, su mayor separación angular respecto del Sol. “Mercurio es un planeta esquivo, pero cuando ocurre la máxima elongación se abre una oportunidad real de observarlo, incluso con binoculares y, en algunos casos, a simple vista”, explica Demarco, destacando el desafío que representa seguir al planeta más cercano al Sol.

Mayo: rumbo a un asteroide metálico

Durante mayo, la sonda Psyche de la NASA realizará una maniobra de asistencia gravitacional con Marte, utilizando su gravedad para ganar velocidad y continuar su viaje hacia el asteroide del mismo nombre, al que llegará en 2029. “Estudiar asteroides como Psyche es fundamental, porque son cuerpos que conservan información muy antigua sobre la formación del Sistema Solar y sobre los materiales que dieron origen a los planetas”, señala Demarco.

Junio: encuentros planetarios

El 9 de junio, Venus y Júpiter protagonizarán una conjunción visible y llamativa, con ambos planetas separados por poco más de un grado en el cielo. El 21 de junio tendrá lugar el solsticio de invierno en el hemisferio sur. El mes cierra el 30 de junio con el Día del Asteroide, una fecha impulsada por Naciones Unidas para recordar el evento de Tunguska (donde un cometa o asteroide se desintegró explosivamente en la atmósfera en 1908) y promover el conocimiento sobre estos cuerpos. “No se trata solo de riesgos, sino de entender que los asteroides son piezas fundamentales para comprender nuestros orígenes”, enfatiza el astrónomo.

Julio: misiones que persiguen rocas antiguas

El 25 de julio, la sonda japonesa Hayabusa2 sobrevolará el asteroide Torifune, en el marco de su misión extendida tras haber traído muestras del asteroide Ryugu. Durante el mismo mes, la sonda china Tianwen-2 llegará al asteroide Kamo’oalewa, considerado una cuasiluna de la Tierra. “Traer muestras de una cuasiluna sería un hito científico; estos objetos comparten la órbita de la Tierra y son laboratorios que nos permiten avanzar nuestro conocimiento de las ciencias planetarias”, explica Demarco.

Agosto: eclipses, meteoros y la carrera lunar

El 12 de agosto se producirá un eclipse total de Sol visible desde el hemisferio norte, mientras que el 13 de agosto ocurrirá el máximo de la lluvia de meteoros de las Perseidas, coincidiendo con la Luna nueva. Desde Chile, el evento más destacado será el eclipse lunar parcial que comenzará la noche del 27 de agosto y alcanzará su máximo a las 00:12 del 28 de agosto, con hasta un 93% del disco lunar cubierto. “Ese tono rojizo que adquiere la Luna se debe a la luz solar filtrada por la atmósfera terrestre, un fenómeno tan bello como explicable desde la física”, comenta Demarco.

Durante agosto también se espera la ventana más temprana para el lanzamiento de Chang’e 7, misión china que explorará el polo sur de la Luna en busca de hielo de agua, entre otros estudios.

Septiembre: Neptuno, lunas heladas y nuevos telescopios

El 22 de septiembre tendrá lugar el equinoccio de primavera, y el 25 de septiembre Neptuno alcanzará su oposición, ofreciendo la mejor oportunidad del año para observarlo con telescopio. Durante el mes, la misión europea JUICE realizará un sobrevuelo cercano a la Tierra como parte de su trayectoria hacia las lunas heladas de Júpiter. También en septiembre se abre la primera ventana posible para el lanzamiento del telescopio espacial Nancy Grace Roman. “Este observatorio va a ampliar enormemente nuestra capacidad de descubrir exoplanetas y estudiar la materia y la energía oscura”, destaca Demarco.

Octubre: Saturno y los satélites de Marte

El 4 de octubre, Saturno estará en oposición, mostrando su máximo brillo anual. El 21 de octubre, en tanto, se producirá la lluvia de meteoros de las Oriónidas, aunque con condiciones menos favorables por la presencia de la Luna. Durante el mes se espera además el lanzamiento de una misión japonesa destinada a explorar Fobos y Deimos, con el objetivo de realizar el primer aterrizaje en la luna marciana Fobos.

Noviembre: un mes de observación y un evento histórico

Noviembre aparece como un mes más calmo en el calendario astronómico de 2026, pero con buenas condiciones para la observación planetaria. Saturno aún se mantiene visible tras su oposición de octubre, mientras Júpiter comienza a dominar el cielo nocturno con mayor protagonismo hacia la madrugada.

En el ámbito de la exploración espacial, es un período de seguimiento y ajustes para varias misiones en curso, especialmente de cara a eventos que llegarán en diciembre. Sin embargo, en este mes ocurrirá un hito histórico en la exploración espacial: la sonda Voyager 1, lanzada en 1977, alcanzará la distancia récord de un día luz. “Es el objeto creado por el ser humano a mayor distancia en el universo; viajando a la velocidad de la luz, demoraría un día entero llegar hasta él”, explica Ricardo Demarco.

Diciembre: cerrar el año mirando hacia Júpiter

El 3 de diciembre, la sonda Europa Clipper realizará una maniobra de asistencia gravitacional con la Tierra en su viaje hacia Júpiter y su luna Europa. El 14 de diciembre se producirá el máximo de la lluvia de meteoros de las Gemínidas, con buenas condiciones de observación, seguido por el solsticio el 21 de diciembre. “Cerrar el año con una misión dedicada a estudiar una luna que podría albergar un océano subterráneo líquido es muy simbólico, porque resume hacia dónde se dirige la exploración espacial actual”, concluye Demarco.

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