- La llegada del verano y las vacaciones lleva a miles de personas a disfrutar del sol y la playa. Sin embargo, para quienes viven con heridas crónicas —como úlceras venosas, heridas del pie diabético o lesiones por presión— esta época del año también plantea desafíos importantes en su cuidado.
- En Chile, se estima que más de 170 mil personas viven con heridas crónicas, una condición que afecta la calidad de vida y requiere seguimiento continuo. A esto se suma que una parte importante de la población chilena sale de vacaciones durante los meses de verano, muchas veces sin considerar cómo adaptar los cuidados de estas lesiones a entornos como la playa.
Desde Clínica Cath, centro especializado en el manejo avanzado de heridas, advierten que la desinformación y los mitos pueden provocar infecciones, retrasar la cicatrización y generar complicaciones que terminan en consultas de urgencia.
Mitos y verdades sobre las heridas crónicas en la playa
Mito 1: “El agua del mar lo cura todo”
Aunque el agua de mar tiene sal, no es estéril. Contiene bacterias y microorganismos que representan un riesgo para una herida crónica abierta.
Verdad: Se debe evitar el contacto con agua de mar, se debe privilegiar el tratamiento adecuado indicado por un especialista en heridas.
Mito 2: “La arena no pasa nada”
La arena puede introducir partículas microscópicas en la herida, provocando irritación, inflamación o infección.
Verdad: Las heridas crónicas deben mantenerse protegidas y cubiertas, especialmente en ambientes con arena y polvo.
Mito 3: “Es mejor dejarla destapada para que respire”
Las heridas crónicas no cicatrizan mejor al aire libre.
Verdad: La evidencia demuestra que un ambiente húmedo controlado, logrado con apósitos avanzados, favorece la cicatrización y disminuye el riesgo de infección.
¿Cómo cuidar una herida crónica en la playa?
Desde Clínica Cath recomiendan seguir estas medidas básicas durante las vacaciones:
- Evaluación previa al viaje: Antes de ir a la playa, es clave que la herida sea evaluada por un profesional y poder programar la frecuencia de curaciones.
- Uso de apósitos adecuados: Utilizar apósitos avanzados, se debe evitar siempre en contacto con agua, tierra o arena mientras tenga una lesión que no esté cubierta por piel.
- Evitar el contacto directo con el mar: Lo más seguro es no ingresar al agua.
- Protección solar: El sol directo sobre una herida o sobre piel cicatrizando puede generar daño y retrasar la recuperación, además de aumentar el riesgo de complicaciones como una celulitis de toda la extremidad.
- No improvisar remedios caseros: Evitar aplicar productos no indicados por un profesional.
Cuándo acudir a un especialista, incluso estando de vacaciones
“Muchas personas esperan a volver de vacaciones para consultar, y eso puede empeorar el cuadro. Hay señales claras que indican que se debe acudir a un experto de inmediato, incluso si se está en la playa”, explica Carolina Saravia, Enfermera Jefe de Clínica Cath. Si aumenta el dolor en la herida, usted nota la extremidad o la zona donde está la lesión con un mayor tamaño y además un aumento de temperatura, son signos de que debe consultar lo más pronto posible.








