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  • Desempeño, actitud y habilidades blandas son factores decisivos, especialmente en jóvenes, primer empleo y procesos de reconversión laboral.

El verano es uno de los periodos de mayor dinamismo del mercado laboral en Chile. Sectores como comercio, logística, servicios, agroindustria y turismo incrementan sus dotaciones para enfrentar los peaks de demanda propios de la temporada, concentrando una parte relevante de las contrataciones del año.

Quedarse en un empleo temporal es posible, pero no ocurre al azar. Durante los meses de verano, muchas empresas utilizan estos contratos como una instancia real de evaluación, con el objetivo de identificar talento con potencial de permanencia. En ese escenario, conocer qué factores observan las organizaciones puede marcar la diferencia entre un trabajo estacional y una oportunidad laboral estable.

De acuerdo con estimaciones del sector de recursos humanos, alrededor del 30% de los contratos indefinidos que se concretan durante el año tienen su origen en empleos temporales, especialmente en áreas operativas, de atención al cliente y logística.

Según expertos en procesos de reclutamiento y selección, uno de los principales factores que incide en la continuidad laboral es el desempeño sostenido, incluso en periodos acotados. Cumplir objetivos, mantener productividad y responder adecuadamente en contextos de alta exigencia es clave.

“Un empleo temporal es una vitrina concreta para demostrar capacidades. Las empresas observan cómo una persona trabaja bajo presión, se adapta al equipo y responde a los estándares del cargo, incluso en plazos acotados”, explica Camila Muñoz, gerente de Operaciones de Grupo Teamwork, empresa experta en empleabilidad y gestión de personas.

La ejecutiva asegura que a este desempeño se suma la actitud y el compromiso, aspectos especialmente relevantes en jóvenes, personas en su primer empleo y trabajadores en procesos de reconversión laboral. “Puntualidad, disposición a aprender, responsabilidad y proactividad suelen marcar la diferencia”, puntualiza Muñoz.

Otro elemento decisivo es la capacidad de adaptación y el trabajo en equipo. “Las empresas valoran a quienes logran integrarse rápidamente a los procesos internos, comunicarse de manera efectiva y colaborar con otros equipos, incluso en contextos de alta rotación. En ese sentido, las habilidades blandas se han consolidado como un criterio clave para las áreas de recursos humanos”, explica la experta.

Este enfoque cobra especial relevancia en un escenario donde el empleo temporal cumple un rol estructural en el mercado laboral. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) y del Observatorio Laboral del SENCE, entre un 20% y 30% de las contrataciones en periodos de alta demanda, como el verano, corresponde a empleos temporales.

Además, cifras del Observatorio Laboral del SENCE y de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Chile indican que más del 40% de los jóvenes accede a su primer empleo a través de contratos temporales, lo que convierte a estas instancias en una puerta de entrada clave al mundo laboral formal.

En este contexto, la ejecutiva de Grupo Teamwork señala que hoy las organizaciones no solo buscan cubrir una necesidad puntual, sino también identificar personas con potencial de permanencia, incluso cuando la demanda inicial es de corto plazo. Por lo mismo, la recomendación para quienes acceden a un empleo temporal es adoptar una estrategia clara desde el inicio: desempeñarse con profesionalismo, mostrar interés por aprender, solicitar retroalimentación y mantener una conducta consistente durante toda la temporada.

“Muchos trabajadores no son conscientes de que están siendo evaluados más allá de la temporada. Quienes entienden esto y actúan con una mirada de largo plazo aumentan significativamente sus posibilidades de ser considerados para un contrato permanente o futuras oportunidades”, concluye Camila Muñoz.

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