- WWF Chile advierte que estos incendios evidencian la falta de un marco legal moderno y preventivo para proteger a las personas y la naturaleza frente a siniestros cada vez más extremos.
La catástrofe generada por los incendios que golpean a las regiones de Ñuble y Biobío nos muestran, de manera dolorosa, que aún el país está en deuda respecto a contar con herramientas más efectivas y modernas para prevenir y también mitigar el impacto de estos siniestros.
Así lo enfatizaron desde la organización de conservación WWF Chile, manifestando que esta emergencia vuelve a evidenciar lo urgente que es avanzar hacia un marco legal integral que permita enfrentar el fuego desde una mirada preventiva, coordinada y de largo plazo, como lo es la Ley de Incendios Forestales y Rurales, que aún no termina su trámite en el Congreso. “La prevención debe ser un imperativo permanente y eso requiere una ley moderna que entregue certezas, responsabilidades claras y herramientas efectivas”, señala Ricardo Bosshard, director de WWF Chile.
Según explica, la crisis climática ha intensificado las condiciones que favorecen la propagación de incendios forestales, con olas de calor extremo, sequías prolongadas y vientos intensos que transforman estos eventos en verdaderas tormentas de fuego. En ese contexto, la expansión urbana hacia zonas de interfaz urbano-rural aumenta la exposición de comunidades y ecosistemas, elevando el riesgo y la magnitud de los daños.
“Lamentablemente, los incendios generan pérdidas humanas y materiales, así como también daños profundos a la biodiversidad. Destruyen hábitats completos, alteran los suelos y liberan grandes cantidades de dióxido de carbono, lo que compromete los avances en mitigación climática”, detalla el director de WWF Chile.
En este contexto, la Ley de Incendios es clave, ya que contempla medidas como la creación de Zonas de Interfaz Urbano-Rural, zonas de amortiguación y planes de manejo preventivo, elementos fundamentales para reducir la ocurrencia y severidad de los incendios. “Hacemos un llamado a las autoridades y al Congreso a priorizar esta ley, porque cada temporada que pasa es un riesgo asumido para las personas, las comunidades, la naturaleza y el futuro del país. La catástrofe de Ñuble y Biobío es una señal clara de que no es posible seguir esperando. Chile necesita una Ley de Incendios”, puntualiza Bosshard.









