WWF
  • Acuerdo permitirá establecer mecanismos de gestión basados en áreas, incluidas las áreas marinas protegidas en aguas internacionales y establecer evaluaciones de impacto ambiental sobre actividades humanas en alta mar.

Este 17 de enero entra en vigor el Tratado de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad Marina más allá de las Jurisdicciones Nacionales (BBNJ, por sus siglas en inglés). Esto abre un nuevo capítulo para la gobernanza del océano global y representa un hito histórico que confirma la voluntad de la comunidad internacional de avanzar hacia la protección efectiva de la vida marina en alta mar.

Según explica Yacqueline Montecinos, coordinadora de Conservación Marina y Políticas Oceánicas de WWF Chile, y también coordinadora de la iniciativa de WWF Corredor Azul del Pacífico, se trata del primer acuerdo internacional legalmente vinculante dedicado a resguardar la biodiversidad en aguas que no pertenecen a ningún Estado y que abarcan cerca de dos tercios de la superficie oceánica del planeta. BBNJ, también conocido como Tratado de Alta Mar, permitirá establecer mecanismos de gestión basados en áreas, incluidas las Áreas Marinas Protegidas (AMP) en aguas internacionales, establecer evaluaciones de impacto ambiental sobre actividades humanas en alta mar y promover la cooperación científica, la transferencia de tecnologías y el acceso equitativo a los beneficios de los recursos genéticos marinos.

Estos instrumentos son clave para cumplir los compromisos globales de biodiversidad y clima, incluyendo el objetivo 30×30 del Marco Global de Biodiversidad de Kunming–Montreal, que busca proteger al menos el 30 % de los océanos y la tierra al año 2030. “Para WWF, el avance de BBNJ confirma la urgencia de actuar por el océano, por la naturaleza y por las personas que dependen de él”, enfatiza Montecinos, quien agrega que para Latinoamérica y el Caribe, este marco internacional también fortalecerá iniciativas clave como el Corredor Azul del Pacífico impulsado por WWF, que busca proteger las rutas migratorias de grandes cetáceos en la región.

A medida que el Tratado de Alta Mar entre en vigor, una población única de ballenas azules del Pacífico Sur oriental, los animales más grandes del planeta, podría convertirse en una de las primeras beneficiarias de este innovador acuerdo internacional. Esta población se encuentra en peligro y enfrenta amenazas como colisiones con embarcaciones, enmalles y mortalidad en artes de pesca, además del impacto del cambio climático. Identificar hábitats críticos y comprender sus desplazamientos es fundamental para reducir estos riesgos.

WWF Chile está explorando estrategias y acciones para proteger esta población única de ballenas que, tras reproducirse en aguas cálidas de Centroamérica, migran por alta mar hasta las costas del sur de Chile para alimentarse; a diferencia de otras poblaciones, no se dirigen a aguas polares. Otro rasgo distintivo es que poseen un tipo de canto propio, registrado por primera vez en 2020.

Con la entrada en vigor del Tratado de Alta Mar, se busca proteger su ruta migratoria de aproximadamente 10.000 kilómetros, creando lo que podría ser una de las primeras AMP bajo el nuevo tratado. Este puede ser un caso de prueba para evaluar si la cooperación global logra salvar a nuestros gigantes oceánicos, tal como se demostró tras la moratoria de caza comercial de ballenas establecida por la Comisión Ballenera Internacional en 1982.

“Este hito marca un antes y un después para la protección del océano global. Alta mar no pertenece a ningún Estado, pero es patrimonio común de la humanidad y esencial para la vida en el planeta. Las ballenas altamente migratorias no conocen límites geográficos ni fronteras políticas: se mueven entre aguas nacionales e internacionales sin pedir permiso. Por eso necesitan Áreas Marinas Protegidas bien diseñadas y conectadas. Si tenemos más ballenas, tendremos océanos más sanos y más productivos”, señala Yacqueline Montecinos.

WWF ha participado durante más de 20 años en la elaboración de BBNJ. WWF Chile, como parte de una coalición de ONGs y en apoyo del Gobierno de Chile, impulsa el establecimiento de una de las primeras AMP bajo el nuevo marco, en la Cordillera de Nazca y Sala y Gómez.

Al respecto, la profesional también destacó el apoyo de Chile en este proceso, con la firma temprana del tratado, su ratificación como segundo país del mundo y primero en Latinoamérica, y la postulación a ser sede de la Secretaría Técnica del BBNJ, para lo cual cuenta con el apoyo de WWF Chile y otras organizaciones.

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