Crédito foto: Photo courtesy of the President's office.
  • Azerbaiyán subrayó su papel activo en la navegación por el cambiante panorama geopolítico de Eurasia en 2025. En todo el Cáucaso Meridional y más allá, los Estados se están adaptando a las repercusiones de la guerra en Ucrania, a los cambios en las alianzas regionales y a la evolución de las prioridades mundiales. Bakú aplica una política exterior que equilibra el compromiso con la protección de los intereses nacionales, aprovechando su posición estratégica en las redes regionales de transporte y energía.

Por: Dr. Vasif Huseynov es jefe de departamento del Centro de Análisis de Relaciones Internacionales (AIR Center) y miembro del cuerpo docente de la Universidad Khazar de Bakú, Azerbaiyán.

El enfoque del país combina la negociación diplomática, la cooperación regional y la afirmación de la soberanía, lo que refleja una estrategia pragmática más que puramente ambiciosa. De este modo, Bakú ha logrado proyectar su influencia mucho más allá de su vecindad inmediata, influyendo en los debates sobre energía, seguridad e infraestructuras en toda Eurasia.

En este contexto estratégico más amplio, el proceso de paz entre Armenia y Azerbaiyán ha sido el eje central de los logros de la política exterior de Bakú. Tras años de negociaciones estancadas y escaladas militares intermitentes, 2025 ha sido testigo de un avance significativo.

La reunión entre los líderes de Armenia y Azerbaiyán celebrada en Washington (8 de agosto de 2025) y mediada por Estados Unidos marcó un momento decisivo, ya que propició un diálogo intenso entre ambas partes y supuso un avance sustancial hacia un tratado de paz integral. Las partes rubricaron el tratado de paz y acordaron firmarlo una vez que Armenia eliminara de su constitución nacional las reivindicaciones territoriales contra Azerbaiyán.

Los dos países también acordaron disolver uno de los últimos vestigios del conflicto: el Grupo de Minsk de la OSCE, una institución creada en 1992 para mediar en las conversaciones de paz entre Armenia y Azerbaiyán. Además, en una medida de importancia geoeconómica y geopolítica fundamental para toda la región, Bakú y Ereván también acordaron abrir el corredor de Zangezur.

Este importante corredor de transporte mejorará el potencial de la Ruta Internacional de Transporte Transcaspiana (también conocida como Corredor Medio) una vez que se inaugure.

Las secuelas de la cumbre de Washington han abierto un camino claro hacia la normalización de las relaciones entre Bakú y Ereván, con avances notables. En este contexto, el avance más importante fue la decisión de Azerbaiyán, el 21 de octubre, de levantar todas las restricciones al tránsito de mercancías a Armenia a través de Azerbaiyán. Restricciones que estaban en vigor desde principios de la década de 1990, cuando Armenia ocupó los territorios azerbaiyanos.

Armenia correspondió a este gesto levantando las restricciones al tránsito de mercancías hacia Azerbaiyán. Esto vino acompañado del inicio de los envíos de cereales desde Rusia y Kazajistán a Armenia a través de Azerbaiyán por primera vez en tres décadas.

Hacia finales de año, Azerbaiyán comenzó a exportar petróleo a Armenia a través de Georgia, lo que complementó la decisión anterior de levantar las restricciones al tránsito al iniciar el comercio interestatal entre ambas partes. Paralelamente, las partes avanzaron en otras direcciones que, en general, crearon un entorno propicio para la normalización de las relaciones bilaterales.

La cumbre de Washington fue fundamental para Azerbaiyán, especialmente por sus implicaciones para las relaciones entre Estados Unidos y Azerbaiyán. La facilitación de las conversaciones por parte de Washington no solo reforzó la legitimidad del proceso de paz, sino que también subrayó el creciente papel de Azerbaiyán como socio de confianza en la estrategia regional de Estados Unidos.

El compromiso de Bakú con Washington ha combinado la defensa de sus intereses nacionales con la alineación en cuestiones de seguridad regional más amplias, como la seguridad energética, la lucha contra el terrorismo y las infraestructuras de transporte. La decisión de comenzar a trabajar en el establecimiento de una carta para la asociación estratégica entre los dos países ha sido uno de los aspectos más destacados de las relaciones bilaterales a lo largo del período postsoviético.

Gracias a estos esfuerzos, las relaciones entre Estados Unidos y Azerbaiyán han superado la crisis que atravesaron durante la presidencia de Biden y han emprendido una senda de rápido desarrollo. En la otra dirección occidental, en las relaciones con la Unión Europea, Azerbaiyán logró avances notables en 2025.

La visita en abril de la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, a Azerbaiyán fue uno de los momentos más destacados de las relaciones bilaterales durante el último año. Kallas transmitió mensajes positivos sobre el futuro de las relaciones, demostrando la voluntad de la UE de superar el ambiente hostil que ha caracterizado las relaciones durante los últimos años.

Mientras consolida sus alianzas occidentales, Azerbaiyán también ha mantenido una complicada relación con Rusia. Desde el inicio de la guerra en Ucrania, Azerbaiyán ha defendido la soberanía y la integridad territorial de Ucrania, proporcionando hasta 50 millones de dólares en ayuda humanitaria y energética, incluido un acuerdo histórico de 2025 para suministrar gas natural a Ucrania.

Al mismo tiempo, han surgido tensiones en las relaciones entre Azerbaiyán y Rusia, especialmente tras el trágico accidente de un avión de Azerbaiyán Airlines sobre territorio ruso en diciembre de 2024, en el que murieron 38 personas. La crisis puso a prueba los límites de la relación bilateral durante el último año, lo que provocó tensiones diplomáticas, ciberataques y recriminaciones mutuas.

A pesar de estas tensiones, Azerbaiyán demostró tanto determinación como visión estratégica. El presidente Ilham Aliyev exigió responsabilidades y compensaciones, dejando claro que Azerbaiyán ya no toleraría el dominio unilateral de Moscú en el Cáucaso Meridional. El punto de inflexión se produjo en octubre de 2025, cuando el presidente Aliyev se reunió con el presidente ruso Vladimir Putin en Dushanbe durante la cumbre de la Comunidad de Estados Independientes (CEI).

El inusual reconocimiento público por parte del presidente Putin de la responsabilidad de Rusia en el incidente supuso una importante victoria diplomática para Bakú y reflejó su creciente influencia.

foto archivo

Al mismo tiempo, Azerbaiyán sigue cooperando con Rusia en asuntos de interés mutuo, en particular en lo que respecta al corredor de transporte norte-sur, que conecta Rusia con el sur de Asia a través del Cáucaso meridional e Irán. Este equilibrio entre críticas y cooperación pone de relieve el sofisticado enfoque de Azerbaiyán a la hora de gestionar las relaciones con las grandes potencias.

La implicación de Azerbaiyán en Oriente Medio también se ha ampliado notablemente en 2025. Esto refleja su evolución hasta convertirse en un actor diplomático de confianza más allá del Cáucaso Meridional. La participación de Bakú en la Cumbre de Paz de Oriente Medio celebrada en Sharm el-Sheikh en octubre de 2025 demostró su creciente credibilidad en los esfuerzos de mediación de conflictos regionales.

El acuerdo de alto el fuego facilitado por Estados Unidos, Egipto, Catar y Turquía abrió las conversaciones sobre la formación de una fuerza internacional de estabilización para Gaza, en la que Azerbaiyán, junto con Indonesia y Pakistán, se considera un posible contribuyente. Aunque aún no se han asumido compromisos definitivos, la mera inclusión de Azerbaiyán en estas deliberaciones refleja tanto la confianza de Washington como el fortalecimiento del perfil diplomático de Bakú en todo Oriente Medio.

La visión estratégica de Azerbaiyán va más allá de la diplomacia bilateral y se extiende al compromiso regional multilateral. La Organización de Estados Turcos (OTS) y el establecimiento del formato C6 de cooperación en Asia Central (noviembre de 2025) han sido factores clave de la política regional de Bakú. Un ejemplo notable es la transformación del formato C5 de los Estados de Asia Central en C6, que ahora incluye a Azerbaiyán.

Esta evolución refleja el creciente reconocimiento de Bakú como puente entre el Cáucaso Meridional y Asia Central, así como su capacidad para integrar sus intereses en marcos regionales más amplios. Al participar en la C6 ampliada, Azerbaiyán ha reforzado el diálogo regional sobre comercio, seguridad y conectividad de infraestructuras, consolidando aún más su papel como centro neurálgico que une Europa y Asia.

El presidente Aliyev describió esta alineación como el surgimiento de «una única región geopolítica y geoeconómica». Al mismo tiempo, el presidente Shavkat Mirziyoyev calificó la inclusión de Azerbaiyán como «histórica» y propuso transformar la plataforma consultiva en una institución regional estructurada capaz de configurar la política de seguridad, económica, medioambiental y digital.

El año también marcó un hito importante en la cooperación turca, con la celebración de la XII Cumbre de la Organización de Estados Turcos el 7 de octubre de 2025 en Gabala, Azerbaiyán. La cumbre, que reunió a líderes de todo el mundo turco, supuso un paso esencial para transformar la OTS en un actor más cohesionado e influyente.

La Declaración de Gabala reafirmó el compromiso de los Estados miembros con la paz, la prosperidad y la integración regionales, mientras que el presidente Aliyev hizo hincapié en la necesidad de que la organización asumiera un papel más proactivo a nivel mundial.

Una propuesta clave fue la iniciativa de Azerbaiyán de organizar las primeras maniobras militares conjuntas de los Estados turcos en 2026. Aunque no está dirigida a ninguna parte externa, la iniciativa tiene por objeto reforzar la coordinación y la preparación para hacer frente a las amenazas regionales.

La cumbre también impulsó importantes iniciativas económicas, tecnológicas y medioambientales, entre ellas la creación de nuevos instrumentos financieros, la ampliación de la cooperación comercial y la puesta en marcha del Corredor de Energía Verde entre Asia Central y Azerbaiyán.

Con nuevos mecanismos de divulgación como «OTS+» y una creciente colaboración cultural y educativa, la cumbre de Gabala subrayó la evolución del mundo turco, que ha pasado de ser una comunidad vinculada culturalmente a convertirse en un bloque político y económico en desarrollo de relevancia mundial.

Al mismo tiempo, Azerbaiyán ha reforzado su posición como conector logístico y energético en 2025. El Corredor Medio, la ruta de transporte multimodal que une Europa con China a través de Azerbaiyán, Georgia y Asia Central, sigue cobrando impulso.

El desarrollo de las infraestructuras a lo largo del corredor, junto con la ubicación estratégica de Azerbaiyán y la inversión en conexiones de transporte y energía, refuerza su papel como nodo indispensable en la conectividad euroasiática.

Estos logros complementan los avances en el proceso de paz entre Armenia y Azerbaiyán, ya que la estabilidad regional está cada vez más vinculada a la integración económica y las redes de transporte.

En resumen, la política exterior de Azerbaiyán en 2025 refleja un esfuerzo pragmático por navegar en un entorno regional y global en rápida evolución. A través de los avances en el proceso de paz con Armenia, el compromiso renovado con los socios occidentales, la gestión calibrada de su relación con Rusia, la ampliación de su alcance a Oriente Medio y una mayor participación en los formatos de cooperación turcos y centroasiáticos, Bakú ha tratado de salvaguardar los intereses nacionales al tiempo que contribuye a una mayor estabilidad regional.

Al mismo tiempo, su creciente papel en iniciativas de conectividad como el Corredor Central subraya el énfasis del país en la integración económica como base para la seguridad a largo plazo. La durabilidad de los recientes logros diplomáticos dependerá de la evolución de la situación dentro y fuera del Cáucaso Meridional.

Las acciones de Azerbaiyán en 2025 reflejan un enfoque destinado a equilibrar diversas asociaciones y posicionar al país como un actor constructivo en un panorama euroasiático cada vez más interconectado.

Fuente y traducción: Liberum 

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